EPM confirmó este martes que la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) le dio vía libre para elevar el nivel máximo del embalse de los actuales 408 metros sobre el nivel del mar a los 420 metros.
“Nos llegó una comunicación de la Anla en la cual nos autoriza para poder subir el embalse a la (cota) 420”, confirmó el gerente de EPM, John Maya Salazar.
Aumentar la cota del embalse de Hidroituango hasta la cota 420 es una medida de urgencia de EPM para blindar el sistema eléctrico del país ante los rigores climáticos del Fenómeno de El Niño. Al elevar el nivel del agua a su máxima capacidad técnica, el embalse se transforma en una reserva estratégica capaz de sostener la generación de energía durante los meses de sequía crítica. Esta maniobra busca evitar a toda costa un racionamiento o apagón nacional, garantizando el recurso hídrico necesario para alimentar las turbinas en el momento en que las lluvias escaseen en todo el territorio colombiano.
El trasfondo técnico radica en optimizar la presión y el volumen de agua para mantener estables las ocho turbinas de la central, las cuales aportan cerca del 17% de la energía que consume Colombia. En periodos de sequía severa, el caudal del río Cauca disminuye drásticamente, lo que reduce la presión hidráulica si el embalse se mantiene en niveles bajos. Con el llenado hasta el límite autorizado de la cota 420, EPM asegura la fuerza hidrostática requerida para que la central opere a plena capacidad y cubra el déficit energético que dejan otras hidroeléctricas menores del país que se secan con mayor rapidez.
Sin embargo, alcanzar esta cota máxima exige una coordinación milimétrica en la gestión del riesgo y el monitoreo de las comunidades ribereñas aguas abajo. Elevar el agua a este punto crítico implica operar el vertedero y las compuertas con máxima precisión para controlar la presión de la megaestructura sin generar alertas en poblaciones como Puerto Valdivia o Tarazá. Así, subir la cota no es solo una decisión de eficiencia comercial, sino un delicado equilibrio entre la seguridad energética de millones de colombianos y la estabilidad operativa del proyecto frente al cambio climático.