El horror que marcó al antiguo Bronx de Bogotá volvió a estremecer al país tras el testimonio de Óscar Rosas, el cocinero que aseguró haber sido retenido y obligado a preparar carne humana en los túneles de ‘La L’. En entrevista con Los informantes, de Caracol Televisión, relató cómo pasó de trabajar en cocinas internacionales a sobrevivir bajo tierra, en medio de amenazas y violencia extrema.
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Según contó en el programa, su lugar de trabajo era una antigua cañería donde apenas cabían una mesa, un cuerpo y quienes vigilaban el lugar. “Era una cañería antigua de Bogotá. Lo único que cabía era la mesa, el muerto y muchos extranjeros. Era un restaurante de caníbales”, afirmó durante la entrevista.
Rosas relató que los cuerpos que le entregaban ya estaban desmembrados. Bajo presión, debía preparar parte de la carne y luego triturar los restos para convertirlos en lo que llamaban “sopa de manes”, que —según su versión— era distribuida entre habitantes de calle del sector sin que estos supieran su origen.
El chef aseguró que estas prácticas, además de infundir terror, estaban ligadas a rituales y dinámicas internas de poder dentro de la estructura criminal que controlaba la zona. Con el paso del tiempo, dijo, el canibalismo dejó de ser un acto aislado para convertirse en un sistema que operaba con frialdad en los túneles subterráneos.
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Durante años, historias como esta fueron consideradas mitos urbanos. Sin embargo, el exdirector del CTI, Julián Quintana, confirmó públicamente que en medio de las investigaciones se recopilaron evidencias sobre la manipulación de restos humanos y prácticas de extrema crueldad en el sector.
La entrevista también dejó ver el impacto emocional que produjo el relato. La periodista María del Rosario Arrázola, conocida como “la Nena” Arrázola en el ámbito televisivo, confesó que tuvo que hacer pausas durante la grabación para asimilar lo que estaba escuchando. “Voy a tomar agua”, dijo en medio de la conversación, evidenciando la crudeza del testimonio.
Rosas aseguró que permaneció cerca de tres años en ese entorno hasta que, tras un intento de suicidio, fue sacado del túnel y abandonado en el Parque de los Mártires. Su historia, contada ahora en televisión nacional, revive uno de los capítulos más oscuros del Bronx y vuelve a poner el foco en lo que realmente ocurrió bajo tierra en ese sector de Bogotá.