Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

¿A dónde elegimos ir?

hace 9 horas
bookmark
  • ¿A dónde elegimos ir?
  • ¿A dónde elegimos ir?

Por Juan David Ramírez Correa - columnasioque@gmail.com

El 12 de septiembre de 1962, John F. Kennedy, en discurso en la Universidad de Rice, Texas, dijo: “Elegimos ir a la luna, no porque sea fácil, sino porque es difícil, porque ese objetivo servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y capacidades”.

Siete años después, una tripulación estadounidense llegó a la luna. La nación había organizado sus energías en torno a un norte común ambicioso, y funcionó. Hoy ese discurso es considerado una declaración magistral sobre el significado de estrategia: elegir y renunciar. No fue una promesa populista. Fue medir de qué está hecha una nación sobre la base de posibilidades reales.

Este viernes se espera el regreso de la misión Artemis II a la Tierra, punto de partida para que los hombres regresen a la luna. ¿Por qué EE.UU. quiere volver? No por nostalgia. Las razones son estratégicas: confirmar si hay agua en los polos lunares, valorar condiciones de hidrógeno y oxígeno que pueden convertirse en combustible para cohetes y aire respirable, aprovechar el helio-3, un material rarísimo con potencial para alimentar plantas de fusión nuclear; explorar condiciones del lado oscuro, donde se podría construir el radiotelescopio que la humanidad jamás ha tenido. La NASA tiene una hoja de ruta de infraestructura, energía, vehículos y quizás plantas nucleares en la luna.

Kennedy le habló a una nación, no a enceguecidos seguidores. No discriminaba, era colectivo, con sentido de nación, subrayando que los americanos eran libres de elegir su propio destino en lugar de que otros se los eligieran. Artemis II no es un capricho. Es la continuación lógica de la convicción de que elegir bien definiría el poder del mañana. Eso se llama estrategia. Eso es generar valor y crecimiento sostenible, cosa que en lo público se entiende como prosperidad.

Ahora... Colombia. ¿Cuál es su luna? ¿Cuál es ese norte que organiza y mide lo mejor de su energía colectiva? Si buscaba una respuesta... acaba de pasar una bola de heno.

La visión estratégica del país adolece de rumbo y los cuatro últimos años han sido un claro ejemplo, en el que la visión de estrategia se ha construido con retrovisor en mano, buscando problemas en donde había soluciones o como mínimo posibilidades de construir algo para el bien de la sociedad. Eso ha hecho que el país navegue con un GPS descalibrado, que no lleva a ningún lado.

Cuando un líder habla solo para los suyos y quienes no caben en su relato son enemigos del pueblo, no hay ni un ápice de estrategia. El resultado es división, odio y miradas enceguecidas sobre las verdaderas necesidades del país. Eso ha hecho que Colombia siga siendo una nación compleja, envuelta en caos.

Colombia merece un futuro en el que se juegue para ganar. Un futuro donde la construcción de prosperidad sea viable y no la prosperidad creada por un personaje a punta de retórica. Una prosperidad que nazca de aprovechar las ventajas comparativas del país. Un futuro lejos de la lógica del niño chiquito dueño del balón, ese que con ínfulas coge el balón y dice: “yo mando y pongo las reglas”.

La evidente realidad que vive el país deja por sentado que ha hecho malas elecciones y si esa es la luna a la que quiere llegar, seguro que se estrellará en el camino. ¿Eso es el destino que se merece? Vale la pena pensarlo bien.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD