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2050: Una piedra lunar en mi biblioteca

hace 7 horas
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  • 2050: Una piedra lunar en mi biblioteca

Por Amalia Londoño Duque - amalulduque@gmail.com

En mi casa Artemis II ha sido todo un acontecimiento, tenemos la señal en vivo de la NASA en el televisor, compramos Viaje a la luna de Julio Verne para leerlo con los niños y el papá está tan feliz y sorprendido que parece que fuera el también un astronauta.

Hemos tenido conversaciones impresionantes, mi hija mayor nos ha hecho unas preguntas que no hemos podido responder y entre todos esos momentos, el sábado en la noche nos dijo: “cuando yo viaje a la luna, les voy a traer una piedra de regalo”. No parecía algo imposible para ella, todo lo contrario, lo dijo como si la posibilidad de viajar de turismo a la luna ya existiera y confiando en que ella iba a poder hacerlo muy pronto.

Con los hijos, los padres nos enfrentamos al tiempo todos los días: al pasado, al presente y al futuro, casi al mismo tiempo. Puede sonar evidente, pero son ellos quienes lo vuelven incontestable, solo basta verlos crecer para entender la velocidad con la que todo ocurre.

Nos obligan al presente: verlos vivir exige una atención que no admite distracciones y nos empujan hacia el futuro con preguntas. Los miedos y las decisiones son como escenas rápidas en la mente de cualquier padre, casi a diario.

Todo esto en un contexto como el actual se agudiza: ¿qué responderle a los niños sobre el futuro?

Nuestros abuelos podían hablarle a sus hijos de las posibilidades del futuro, eran tiempos en los que las proyecciones permitían verlo con cierta claridad: podrás ser ingeniero, médico, mejorará la comunicación y podrás ver en videollamada a la gente que vive en otros países, tendrás tu casa propia, un trabajo que te guste.

Nuestros padres, podían contarnos algo similar. Sin embargo nosotros, ¿qué podemos decir?

Las relaciones han cambiado, la interacción con la tecnología es tan fuerte que no es exagerado imaginar que podrían incluso casarse con inteligencias artificiales o tener amigos robots. ¿Qué van a estudiar? ¿Existirán las universidades como las conocemos hoy? ¿viajarán a la luna de paseo?

Ahora el futuro dejó de ser predecible.

Y uno, como padre, tiene que responder igual aún sin certezas o ser sincero y decir: no tenemos idea de cómo será, nos iremos sorprendiendo.

En la película interestelar hay un planeta en el que una hora en su superficie, equivale a siete años en la tierra, durante la visita que hacen los protagonistas a ese lugar, pasan 23 años aquí y claro, cuando regresan, es un viaje en el tiempo. El padre parece el hijo y la hija parece su abuela.

Esos juegos del tiempo siempre me han volado la cabeza, aunque sea ciencia ficción o precisamente porque son ciencia ficción y el futuro, hoy, se ve como una película de ese género.

La misión de Artemis II a la luna me ha traído, sobre todo, entre tantas preguntas, el aprendizaje vivo de la adaptabilidad y lo más bello de todo es que en los niños, se desarrolla fácil y con una practicidad sorprendente.

Seguro que sí viajaras a la luna, hija.

Y nos traerás una piedra lunar que pondremos en la biblioteca.

Me gusta responderle así, como si todo fuera posible porque esa una ventaja de hoy, mientras no vemos con claridad absolutamente nada.

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