Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

Juntos pero no revueltos: pulso del uribismo y Creemos para las elecciones

El movimiento Creemos y el Centro Democrático se disputan la supremacía de la centro-derecha y la derecha en Antioquia. Alianza con De la Espriella le subió la temperatura al pulso.

  • Evento político de Creemos y Abelardo de la Espriella, realizado el pasado miércoles en la Plaza Botero. FOTO CAMILO SUÁREZ
    Evento político de Creemos y Abelardo de la Espriella, realizado el pasado miércoles en la Plaza Botero. FOTO CAMILO SUÁREZ
hace 0 minutos
bookmark

La lucha por el poder en las próximas elecciones legislativas y presidenciales cerró esta semana en Antioquia con una noticia que tomó a varios por sorpresa. El movimiento del alcalde Federico Gutiérrez, Creemos, selló una alianza con la campaña de Abelardo de la Espriella, reordenando el tablero de la derecha en estos comicios.

Desde ambas orillas la alianza fue vista como un gana-gana, ya que mientras el abogado se hizo a un ancla en Antioquia, uno de los bastiones más importantes para el voto de derecha y centro-derecha; Creemos consiguió el espaldarazo de una figura nacional que prometió darle más visibilidad a sus listas al Congreso.

Además de los múltiples escenarios políticos que se abrieron, la unión puso de relieve el pulso que viene viviéndose en la derecha antioqueña, en la que Creemos y el Centro Democrático se han consolidado como las dos colectividades más fuertes.

En poco más de dos años, ambas fuerzas pasaron de armar una llave que puso alcalde y gobernador, a trazar estrategias independientes que podrían reconfigurar el mapa político para el próximo gobierno.

Para acabar de agregarle picante al asunto, las recientes movidas reavivaron tensiones, tal como quedó en evidencia luego de que el exvicepresidente Francisco Santos le lanzara dardos a Abelardo de la Espriella y de paso a Creemos, en medio de su consternación por las fracturas internas que aquejan al Centro Democrático.

“En Antioquia hay que decirlo sin rodeos: votar por la lista de Fico es desperdiciar el voto. Votar por listas que no pasan el umbral, es regalarle curules a la izquierda de Daniel Quintero”, dijo un Santos provocativo, quien luego fue controvertido por los líderes de Creemos.

“Siempre hemos sido aliados y amigos. Es triste que caigan en este tipo de narrativas. Desde Creemos no solo estamos seguros de que vamos a llegar al Congreso, sino que también esperamos que movimientos y partidos que defienden la democracia lo hagan”, le respondió la concejala Camila Gaviria, presidenta de Creemos.

Otros militantes del Centro Democrático se desmarcaron del tono de Santos, pero admitiendo que entre ambas fuerzas sí hay una carrera por fortalecer su presencia en el legislativo.

“Han tratado de ambientar que este es un enfrentamiento con Creemos y en absoluto, ni más faltaba. No se puede olvidar que nosotros ayudamos a Federico en la candidatura a la presidencia y que luego le ayudamos para que fuera alcalde de Medellín. Lógicamente esto va teniendo unos momentos diferentes y ahora Creemos desde el 2023 hizo su primer ejercicio en las elecciones regionales: 349.000 votos, una muy buena votación. Nosotros obtuvimos 410.000 votos”, expresó por su lado el senador Andrés Guerra Hoyos, señalando ver como algo natural que cada colectividad trace su estrategia.

El bastión de la derecha

Antioquia históricamente se ha inclinado a la derecha. En las pasadas elecciones al Congreso y la presidencia, mientras varias regiones del país acogieron el proyecto político impulsado por el hoy presidente Gustavo Petro, Antioquia fue una de las pocas regiones que escapó a esa tendencia.

En la primera vuelta presidencial, mientras un Petro con un engranaje político fortalecido se impuso con el 40% de los votos –y candidatos como Rodolfo Hernández obtuvieron el 28,2% y Federico Gutiérrez el 23,9%– en Antioquia Petro apenas obtuvo el 23,7%, siendo superado ampliamente por Gutiérrez con el 48,2%.

De igual forma, en las elecciones al Senado de 2022, mientras a nivel nacional el Pacto Histórico logró un 14% de los votos (seguido por el Partido Conservador con 12% y el Liberal con el 12%), en Antioquia lideró el Centro Democrático con el 21%, seguido por el Conservador con 17%. A nivel regional, el Pacto Histórico solamente obtuvo el 8% de los votos.

Durante la última década ha sido el uribismo la fuerza política más grande en Antioquia, tal cómo ha quedado expresado desde 2015 en la conformación del Concejo de Medellín y la Asamblea de Antioquia.

Aunque en estas dos últimas corporaciones el Centro Democrático mantiene las bancadas más robustas, el hito de poner gobernador y alcalde le había sido esquivo.

Tras caer en la Alcaldía de Medellín con Juan Carlos Vélez en 2015 y con Alfredo Ramos en 2019, el Centro Democrático tampoco había logrado poner gobernador, quedando de segundo en 2015 y 2019 con Andrés Guerra.

Eso cambió en las pasadas elecciones territoriales, que fueron un punto de inflexión por varias razones. Para el Centro Democrático fue la primera vez que un candidato suyo, Andrés Julián Rendón, llegó al máximo cargo del ejecutivo departamental, pero también fue la primera vez que un candidato con su apoyo, en este caso Federico Gutiérrez, llegó a la Alcaldía.

Esas elecciones no solamente demostraron la abrumadora fuerza de esos dos bloques unidos, sino la consolidación de Federico Gutiérrez como una de las figuras políticas más importantes de la región, alcanzando una votación histórica de más de 700.000 sufragios y arrastrando a la candidatura del Centro Democrático gran parte de los votos que lo fortalecieron en el Valle de Aburrá, que por sí solos derrotaron la gran maquinaria regional del exgobernador Luis Pérez.

Estos resultados no sólo refrendaron el peso que sigue teniendo la figura del expresidente Álvaro Uribe en la política regional, sino que mostraron la fuerza autónoma que ha ganado el movimiento de Creemos, que además de regresar al Concejo de Medellín haciéndose a la bancada más grande (ocho concejales frente a cinco del Centro Democrático) y se estrenó en la Asamblea poniendo de entrada a la segunda bancada más grande (con cuatro diputados).

Juntos pero no revueltos

Este año Creemos tiene la meta de dar el salto a la política nacional, no solo aprovechando su momento en Antioquia, sino afianzando sus bases en otros lugares del país. Para el movimiento, estos comicios legislativos son además la oportunidad para recuperar su personería jurídica.

La cruzada de Creemos coincidió además con un momento de fuertes tensiones internas en el Centro Democrático, que este mes llegaron a su punto más crítico luego de que la senadora María Fernanda Cabal pidiera escindir el movimiento alegando diferencias irreconciliables surgidas en la competencia que erigió a Paloma Valencia como la carta del partido para las presidenciales.

En Antioquia esas diferencias también se han sentido, tal como salió a flote recientemente cuando la senadora Paola Holguín, figura clave en la llave que armaron Gutiérrez y Rendón en las pasadas elecciones, señalara no explicarse por qué el partido no la dejó participar de las elecciones legislativas.

Entérese: ¡Ojo! Cómo saber si fue elegido jurado de votación en las elecciones de 2026

“Me quedé por fuera porque no me quisieron adentro. Lo digo por una cosa simple: cuando se eligió a la candidata (Paloma Valencia), todavía había tiempo para que nosotros pudiésemos ir al Senado, pero el partido no me dejó correr. Me notificaron que yo no podía correr nuevamente al Senado, que no podía tener Cámara y que solo tenía el puesto 14 para el Senado”, dijo la parlamentaria a la revista Semana.

Meses atrás, otras divisiones sacaron de la carrera en ese partido a Miguel Uribe Londoño, cuando se supo que este tenía conversaciones con la campaña de Abelardo de la Espriella para una posible alianza.

Las fricciones se han presentado además en medio de un panorama de incertidumbre y urgencia para la derecha, en donde muchos ven que mientras la oposición no logra unirse alrededor de una figura, el gobierno del presidente Gustavo Petro está jugado por dejar sucesor y su partido ya está volcado en los territorios haciendo campaña.

Desde Creemos fue en ese contexto que el movimiento decidió actuar rápido y adherirse a la campaña de Abelardo de la Espriella, al que ven con más fuerza y más opciones de derrotar a Iván Cepeda en la segunda vuelta.

Al interior de ese movimiento, según señalaron múltiples fuentes, la alianza no es vista como un divorcio con el Centro Democrático, sino como un paso adelantado hacia una convergencia que necesariamente tendrá que darse para vencer en segunda vuelta.

Mientras De la Espriella logró además hacerse a una base de una región clave, para Creemos el abogado representa la oportunidad de que su lista al Senado tenga una figura visible que la catapulte por fuera de Antioquia.

“Me siento honrado de estar acompañado por estos guerreros de la lista del mejor alcalde que ha tenido Medellín”, expresó un De la Espriella vestido de blanco y portando una gorra marcada con el logo de Creemos el pasado miércoles en la Plaza Botero, el día en el que la alianza se oficializó.

“Creemos es la punta de lanza de un proyecto político que empezó hace muchos años y que hoy se materializa con una lista de candidatos que apoya El Tigre”, añadió ese día.

“Todo nuestro movimiento, Creemos, está unido por el objetivo de salvar a Colombia, tal como lo hemos demostrado en nuestra ciudad con nuestro líder Fico Gutiérrez y en la región con el gobernador Andrés Julián Rendón. Este es el movimiento que representa los intereses reales de la gente y el verdadero cambio que requiere el país”, dijo por su parte la candidata al Senado de Creemos Juliana Gutiérrez Zuluaga.

¿Competencia suma o divide?

Además de la urgencia por tejer alianzas de una vez, al interior de Creemos la lectura que guió la unión a De la Espriella es que el movimiento tiene que concentrar sus esfuerzos no en convencer a la base partidista del uribismo, que desde hace diez años se ha caracterizado por ser fiel y disciplinada con el expresidente, sino en ganar adeptos entre quienes están ávidos de nuevas alternativas.

En el movimiento el escenario que la mayoría ve más probable es el ocurrido en las pasadas elecciones territoriales, en las que el Centro Democrático se mantuvo igual de fuerte en Medellín y Antioquia, y Creemos ocupó curules que antes se quedaban en manos de los partidos tradicionales.

A favor, consideran en el movimiento, está el desengaño de muchos votantes con las posiciones que en varios de esos partidos se adoptaron durante el gobierno del presidente Gustavo Petro, quien gobernó y sacó adelante reformas con diversos políticos liberales, conservadores, verdes, entre otros.

Por otro lado, se sabe que al interior del movimiento ya hay sondeos en los que la figura del hoy alcalde Federico Gutiérrez se ha posicionado mejor que la del expresidente Álvaro Uribe, reforzando la noción de que el movimiento ya debe andar de forma autónoma para seguirse fortaleciendo.

Le puede interesar: Las caras nuevas que quieren llegar a la Cámara por Antioquia

Extraoficialmente, los cálculos que manejan en Creemos es que si bien el movimiento necesita un mínimo de 600.000 votos al Congreso, cifra clave para que se recupere la personería jurídica, la gran apuesta es superar la barrera del millón de votos y poder poner hasta seis senadores y representantes a la Cámara por Antioquia.

Sin embargo, desde la otra orilla, el uribismo no se ha quedado tampoco quieto y puso toda la carne en el asador para mantener a Antioquia como su principal bastión.

La movida clave para ese objetivo recayó en los hombros del senador Andrés Guerra, quien aceptó bajarse del Senado a la Cámara para liderar la campaña en el departamento, en donde ya ha recorrido múltiples municipios impulsando las listas al Congreso y la candidatura de Paloma Valencia, quien más allá de las divisiones, mantiene también una alta probabilidad de alzarse como la vencedora de la Gran Consulta por Colombia.

Guerra advirtió que el Centro Democrático tiene también sus cuentas claras y quiere pelear por al menos siete curules en la Cámara de Representantes por Antioquia, recogiendo en el departamento gran parte de los más de tres millones de votos que proyecta a nivel nacional.

“Creemos desde el 2023 hizo su primer ejercicio en las elecciones regionales: 349.000 votos, una muy buena votación. Nosotros obtuvimos 410.000 votos. El 2022 fue muy difícil para los que quisimos llegar por primera vez al Congreso. Ahora creo que el partido va a aumentar de cinco a seis curules y va a pelear voto a voto la séptima curul. Para eso necesitamos entre 550.000 y 600.000 votos. Siempre cuando ha estado el presidente vinculado en las listas, Antioquia responde muy bien. En el Senado el presidente va a estar muy cerca a una votación entre los 3 y 4 millones de votos. Actualmente somos 13 senadores, pero vamos a estar por encima de los 18 y vamos a hacer el mejor esfuerzo para buscar que el presidente Álvaro Uribe llegue al Senado nuevamente”, dijo el senador.

Lo que opinan los analistas

Club intelecto

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida