Las montañas de basura se han convertido en parte del paisaje cotidiano de La Habana, Cuba. En barrios de Centro Habana y otras zonas de la capital, los desperdicios se acumulan en aceras y calles durante días, desprendiendo malos olores y atrayendo plagas, mientras vecinos denuncian abandono estatal y temen represalias por quejarse.
Pese a que el Gobierno cubano lanzó hace tres meses una campaña para “higienizar” la ciudad y prometió un punto de quiebre en la recolección de residuos, la situación ha empeorado.
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Crisis sanitaria y riesgo por enfermedades
Las autoridades atribuyen el colapso del sistema a la falta de camiones y combustible, una crisis que se agudizó tras el corte del suministro petrolero desde Venezuela. En la práctica, los desechos siguen creciendo en casi cada esquina de la capital.
Y es que la crisis es tal que el diario británico Financial Times reveló este 29 de enero que a Cuba solo le quedarían entre 15 y 20 días de reservas de petróleo si el nivel de consumo se mantiene sin cambios.
La firma de inteligencia energética Kpler indicó al Financial Times que Cuba ha recibido un solo cargamento de petróleo en lo que va de este año: 84.900 barriles enviados desde México el 9 de enero, lo que equivale a poco más de 3.000 barriles diarios, una cifra muy inferior a los 37.000 barriles por día que el país importaba en promedio durante 2025.
El problema ya trasciende lo estético y se ha convertido en una emergencia de salud pública. Los vertederos improvisados funcionan como focos de reproducción de mosquitos transmisores de dengue y chikunguña.
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Falta de recursos y reconocimiento oficial del fracaso
Cuba reconoció en 2025 una epidemia por estas enfermedades, aunque dejó de publicar cifras oficiales. Datos de la Organización Panamericana de la Salud señalan más de 81.000 contagios y al menos 65 muertes, más de la mitad de ellas en menores de edad.
Mientras tanto, el Estado recurre a presos con condenas menores para recoger basura sin equipos adecuados, ante la falta de personal y recursos.
Incluso el primer ministro, Manuel Marrero, admitió recientemente que los resultados de la campaña no son visibles. Para muchos habaneros, la basura es solo una señal más del deterioro general del país, marcado por la caída del PIB, la escasez de alimentos, los apagones prolongados y una migración masiva sin precedentes.
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