A Manel Grau se le ha visto varias veces en Europa, sonriendo, yendo codo a codo con Verónica Alcocer —la primera dama de Colombia— a lujosas tiendas. En medio de aquella ostentación, varias denuncias sobre presunta estafa han caído sobre él. Esta vez, los señalamientos pasaron al ámbito judicial: el abogado Carlos Soler denunció a Grau ante la Fiscalía.
Todo se remonta a comienzos de 2023. Según Soler, Grau le pidió prestados más de $5.000 millones a varios empresarios colombianos con la promesa de que se los devolvería pronto, con un interés del 10%.
Los empresarios lo hicieron. Los desembolsos se hicieron paulatinamente hasta 2025 y no fueron solo a él, sino también a emisarios que mandaba. Incluso, Grau llegó a recibir una camioneta de lujo. La promesa de pago fue su estrecha amistad con Alcocer y otros círculos del poder de la Presidencia.
“De acuerdo con la relación consolidada elaborada por nuestros representados y con los documentos de soporte que se anexan al presente requerimiento, entre el 15 de noviembre de 2023 y el 1 de junio de 2025 se realizaron múltiples entregas de dinero, cheques, transferencias bancarias y bienes valorados económicamente, cuyo valor consolidado asciende a la suma de 4.900 millones de pesos”, dice la denuncia de Soler en la Fiscalía.
En diálogo con Semana, el abogado contó que, como parte de las pruebas presentadas ante el ente investigador, se encuentra un audio de Grau hablando del supuesto negocio. El abogado también le dio al medio citado los detalles sobre lo que le dieron a Grau.
De acuerdo con el documento, las entregas se realizaron de manera sucesiva durante aproximadamente 18 meses, entre el 15 de noviembre de 2023 y el 1 de junio de 2025, en distintas fechas, lugares y modalidades.
En ese periodo se entregaron $3.910 millones en efectivo, distribuidos en múltiples jornadas; además, se realizaron pagos mediante cheques por $280 millones entre el 15 de noviembre de 2023 y el 1 de junio de 2025, así como una transferencia bancaria por $60 millones el 29 de mayo de 2024.
También se registra la entrega de un vehículo Toyota Sequoia, valorado en $650 millones, el 23 de mayo de 2024. En total, el valor de las entregas asciende a $4.900 millones.
Aquellos detalles también se encuentran consolidados en la denuncia puesta ante la Fiscalía. Soler pide la devolución del dinero.
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“Respecto de los bienes entregados en especie, su valoración económica se encuentra soportada con la documentación correspondiente a su propiedad, tradición, fecha de entrega y demás documentos pertinentes, razón por la cual la liquidación final discrimina separadamente las sumas entregadas en efectivo, mediante cheque, por transferencia bancaria y mediante la entrega de bienes”.
Esta no es la primera vez que Grau es señalado por presunta estafa. En febrero de 2026 se conoció que un grupo de copropietarios del proyecto inmobiliario Torre Barcelona, en el centro de Bogotá, preparaba acciones penales contra el empresario catalán por aquel delito.
Torre Barcelona surgió como una iniciativa de inversión inmobiliaria impulsada por Grau, quien —según fuentes vinculadas al proyecto— se interesó inicialmente por el lote donde se construyó el edificio. La construcción estuvo a cargo del Grupo Solerium, mientras que las sociedades relacionadas con Grau asumieron la comercialización de las unidades habitacionales, que se ofrecieron desde aproximadamente 140 millones de pesos.
En el proyecto también participó en sus primeras etapas el empresario catalán Xavier Vendrell, quien luego vendió sus participaciones.
Las ventas comenzaron hacia 2016 y en 2020 el edificio fue entregado para su operación. Desde el inicio, los inversionistas suscribieron contratos que dejaban la administración bajo una empresa operadora vinculada al mismo entorno empresarial de Grau.
Para la operación se constituyó un fideicomiso encargado de recibir los ingresos y distribuir utilidades entre los inversionistas. Sin embargo, con el paso del tiempo surgieron inconformidades por el manejo financiero y el acceso a la información.
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Según copropietarios representados por la firma Defensa Inmobiliaria —que agrupa a dueños de más de 220 unidades—, la rentabilidad proyectada no se cumplió. Mientras la promesa comercial hablaba de un rendimiento promedio anual cercano al 7,92% a diez años, los inversionistas aseguran haber recibido aproximadamente un 3%.
Un vocero de esa firma sostiene que, pese a que el edificio habría alcanzado ventas anuales cercanas a $10.000 millones, los resultados distribuidos no coincidieron con lo proyectado.
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