La infraestructura vial colombiana enfrenta un deterioro creciente que preocupa a transportadores, gremios y expertos del sector. De acuerdo con un análisis publicado por El Tiempo, en los últimos 12 años se han registrado 29 casos de caída o afectación grave de puentes en el país, pero el fenómeno se intensificó de manera notable desde 2023.
Según las cifras citadas por el diario, 18 de esos casos —el 62 % del total— ocurrieron entre 2023 y lo que va de 2026. Solo en el transcurso de este año ya se han presentado cinco incidentes relacionados con el colapso o daño severo de puentes en diferentes regiones del país.
Los datos provienen de Colfecar y cuentan con el respaldo de la Asociación Volqueteros Unidos de Antioquia (AVA), la Asociación para la Gestión del Riesgo Empresarial (Agrem) y la Asociación de Transportadores de Pasajeros (Atpa). Los gremios calificaron la situación como alarmante y advirtieron que este tipo de emergencias no debería convertirse en una constante para la infraestructura nacional.
¿Qué papel tiene INVIAS en la situación?
El informe detallado por El Tiempo muestra que la entidad con más estructuras afectadas es el Instituto Nacional de Vías (Invías), con 13 puentes caídos o gravemente dañados. Le siguen los puentes administrados por concesiones de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), con nueve casos; luego aparecen los departamentos, con seis colapsos, y el Ejército Nacional, con un caso.
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Frente a estas cifras, INVÍAS explicó que muchos de los colapsos se relacionan con fenómenos hidrológicos e hidráulicos, especialmente avenidas torrenciales y procesos de socavación causados por las crecientes de los ríos. La entidad también señaló que algunas fallas estructurales están asociadas al aumento de carga autorizado para los vehículos que transitan por estas vías.
Las lluvias y la respuesta del Estado en la atención de desastres
Uno de los puntos más críticos del reporte tiene que ver con la fuerte ola invernal de comienzos de 2026. Solo en febrero se registró la caída de cinco puentes, situación que generó serios problemas de movilidad en Córdoba, Magdalena y el Urabá antioqueño.
Los puentes afectados fueron:
- Chima, en la vía Lorica-Chinú (Invías).
- Mendihuaca, en la vía Santa Marta-Río Palomino (Invías).
- San Juan, en la vía Necoclí-Arboletes (Invías).
- Mulatos, también en la vía Necoclí-Arboletes (Invías).
- Jalisco, en la vía Puerto Rey-Montería (ANI).
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Los gremios cuestionaron especialmente la respuesta institucional frente a algunas emergencias. De acuerdo con la información citada por El Tiempo, mientras el puente Mendihuaca tuvo un anuncio rápido para instalar un paso provisional, en el caso de los puentes San Juan y Mulatos una comisión de Invías tardó 22 días en llegar a la zona afectada para restablecer el tránsito.
¿Falta de mantenimiento?
Sobre los puentes administrados por concesiones de la ANI, el vicepresidente técnico de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), Carlos García Montes, explicó que la mayoría de las estructuras colapsadas eran antiguas y que los contratos de concesión contemplaban principalmente labores de mantenimiento, pero no reforzamientos estructurales profundos ni protección especial de estribos.
Entre los casos mencionados están:
- Puente Guayepo (San Jorge-Sucre), colapsado en 2016, mientras Invías ya adelantaba la construcción de una nueva estructura.
- Puente Charte (Aguazul-Yopal), que estaba programado para ser reemplazado por dos puentes modernos en doble calzada.
- Puente Providencia (Medellín-Puerto Berrío), donde el problema no fue el colapso total de la estructura sino la socavación de uno de sus estribos.
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- Puente El Alambrado (La Tebaida-La Paila), construido en 1968 y colapsado en abril de 2023. La nueva estructura fue entregada en octubre de ese mismo año.
- Puente Tonusco (Medellín-Urabá), que sufrió una falla grave en 2023 y fue rehabilitado en 2024.
- Puente Jalisco (Puerto Rey-Montería), afectado por las lluvias de febrero de 2026 y atendido con un paso alterno provisional.
La frecuencia de estos colapsos ha encendido las alarmas sobre el estado de la red vial colombiana y la capacidad de las entidades responsables para prevenir emergencias. Transportadores y expertos coinciden en que el problema no puede atribuirse únicamente a las lluvias, pues muchos puentes presentan desgaste acumulado, falta de reforzamiento y diseños que no responden a las condiciones actuales de carga y tráfico.
El caso del puente El Alambrado, que conectaba a Quindío y Valle del Cauca, se convirtió en uno de los ejemplos más visibles del deterioro de la infraestructura. Su colapso en 2023 dejó incomunicados sectores estratégicos y obligó a acelerar la construcción de una nueva estructura.
Los gremios del transporte insisten en que el país necesita un plan integral de revisión, mantenimiento y modernización de puentes para evitar que los cierres y colapsos sigan afectando la movilidad, la economía y la seguridad de miles de usuarios en todo el territorio nacional.
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