Después de un terremoto de la fuerza del sentido en Colombia este 10 de agosto, algunas personas continúan con la sensación de que el piso se mueve, incluso cuando no está temblando. Este fenómeno, conocido con el nombre síndrome de mareo pos-sismo, suele presentarse durante los primeros días y disminuir progresivamente, aunque en algunos casos puede prolongarse durante varias semanas.
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Denis Morales, directora de la Maestría en Psicología Clínica de la Universidad de San Buenaventura, explica que no existe un tiempo de duración igual para todas las personas. Después de los terremotos de Kumamoto, Japón, 1.543 de 3.656 participantes en un estudio, equivalentes al 42,2 %, reportaron esta sensación. En algunos casos, los síntomas permanecieron durante varias semanas.
Otra investigación, publicada en 2025 y realizada dos meses después del terremoto de Noto, encontró que 416 de 968 personas encuestadas, el 43 %, habían sentido movimiento pese a que no estaba ocurriendo un temblor. De este grupo, el 61,3 % dejó de presentar el síntoma antes de dos semanas, mientras que el 24,5 % continuaba experimentándolo dos meses después.
Morales señala que estos porcentajes corresponden a poblaciones específicas y no pueden trasladarse automáticamente a Colombia. La sensación es un breve balanceo, especialmente cuando la persona está sentada o quieta.
El equilibrio depende de la coordinación entre la vista, el oído interno y la información que envían los músculos y las articulaciones. Durante un terremoto, estas señales pueden entrar en conflicto y, después del movimiento, el cerebro puede tardar en reajustarlas. La ansiedad y la hipervigilancia también pueden intensificar la percepción de movimientos.
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