Las jornadas de calor intenso representan un desafío adicional para quienes viven con enfermedades cardiovasculares. Mientras el organismo intenta regular su temperatura, el corazón debe hacer un esfuerzo extra para mantener una adecuada circulación sanguínea, una exigencia que no todos los pacientes están en condiciones de asumir.
A propósito de las temperaturas extremas registradas durante mayo en el Valle de Aburrá, que llevaron a una estación meteorológica del aeropuerto Olaya Herrera a marcar 33,8°C, la temperatura más alta desde que existen registros en ese punto, según el Ideam y el Siata, especialistas recuerdan que estos episodios de calor pueden tener efectos importantes sobre la salud, especialmente en personas con enfermedades crónicas.
Entérese: ¡Qué calor! Medellín rompió récord y registró 33,8°C en una estación de medición del Ideam
De acuerdo con Verónica Saldaña, profesora del Grado en Enfermería de la Universidad Europea, el calor puede descompensar patologías como la hipertensión, la insuficiencia cardíaca o la cardiopatía isquémica, aumentando el riesgo de hipotensión, arritmias o un deterioro del estado clínico.
La especialista explicó que “el calor provoca una dilatación de los vasos sanguíneos para favorecer la pérdida de temperatura corporal. Esto obliga al corazón a trabajar más rápido y con mayor esfuerzo para mantener una adecuada circulación sanguínea”. A ese esfuerzo se suma la pérdida de líquidos a través del sudor, un proceso que puede derivar en fatiga, bajadas de tensión arterial o episodios de descompensación.
El riesgo es mayor porque muchos de estos pacientes tienen una capacidad de adaptación reducida frente a las altas temperaturas. Además, algunos tratamientos habituales, como los diuréticos o los antihipertensivos, pueden favorecer la deshidratación o incrementar el riesgo de descensos bruscos de la presión arterial. Por ello, Saldaña insistió en que es fundamental “no alterar la pauta sin consejo médico”.
Le puede interesar: Adultos deberían realizar entre 500 y 610 minutos semanales de ejercicio para reducir el riesgo de sufrir ataques cardíacos
Las personas mayores encabezan la lista de grupos vulnerables. También se encuentran en mayor riesgo quienes padecen enfermedades cardiovasculares o respiratorias, personas con diabetes, pacientes polimedicados y niños pequeños, cuyos mecanismos de regulación térmica pueden verse más comprometidos durante los episodios de calor.
Uno de los principales retos es identificar a tiempo los síntomas que pueden advertir una descompensación. Según la experta, es “fundamental” reconocer señales como el cansancio excesivo, la sensación de debilidad, las palpitaciones, la dificultad respiratoria leve o la sudoración intensa.
Lea también: ¿Por qué está haciendo tanto calor en Medellín? Recomendaciones para cuidarse y proteger a las mascotas
Sin embargo, existen otras manifestaciones menos evidentes que también requieren atención. La confusión, la apatía, la irritabilidad, la pérdida de apetito o un dolor de cabeza persistente pueden ser indicios tempranos de que el organismo está teniendo dificultades para adaptarse al calor, especialmente en adultos mayores.
Ante este panorama, los especialistas recomiendan reforzar las medidas preventivas durante los días de altas temperaturas. Entre ellas se encuentran mantener una hidratación adecuada, evitar la exposición al sol durante las horas de mayor radiación, utilizar ropa ligera y transpirable, permanecer en lugares frescos, controlar periódicamente la tensión arterial y reducir los esfuerzos físicos intensos.
Saldaña recordó finalmente el “valor vital” de la prevención activa y del acompañamiento de los profesionales de la salud, especialmente para las personas con enfermedades crónicas que pueden verse más afectadas por los efectos del calor extremo.
*Redacción con información de EuropaPress
Siga leyendo: Colombia tendrá El Niño más intenso desde 2024: Ideam ya tiene “certeza científica” de su llegada
Regístrate al newsletter