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Los “indecisos” entre la vida y la muerte, democracia y dictadura

hace 5 horas
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  • Los “indecisos” entre la vida y la muerte, democracia y dictadura

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

En su artículo del 20 de octubre de 2008 en el New Yorker, el humorista estadounidense David Sedaris describe magistralmente a los “indecisos” en una elección presidencial: “Para que se hagan una idea, imagínense en un avión. La azafata baja por el pasillo con su carrito de comida y, finalmente, lo aparca junto a mi asiento. “¿Le apetece pollo?” pregunta. “¿O prefiere el plato de mierda con trozos de cristal roto?”. Estar indeciso en estas elecciones es como detenerse un instante y luego preguntar cómo se cocina el pollo”.

No existe persona, familia, empresa, país, candidato y partido político perfectos. Todos han sido, son y serán perfectamente imperfectos. Si todavía vive creyendo que la perfección existe, es tal vez porque no ha vivido realmente y lo mejor sería que deje pronto este mundo antes que este le enseñe como es la existencia. Pero eso no significa que la ausencia de lo perfecto sea disculpa para la inacción y no tomar decisiones y riesgos. De ser así nada existiría, incluso usted, porque sus padres hubieran preferido tener un acuario, que por demandante que sea, es más silencioso.

Si muchos colombianos no han podido o querido comprender el fracaso sistemático del comunismo durante el siglo XX y XXI en todos los continentes, que ha costado la vida y el empobrecimiento de billones de humanos; si fueran inmunes a entender el colapso que padece Cuba, o la razón por la que millones de venezolanos decidieron un día decirles a sus hijos que guardaran en una mochila lo que les cupiera porque tendrían que irse de su casa, sin saber ¿a dónde dormirían?¿qué comerían?, en caso de poder hacerlo, ¿en dónde estarían si lloviese?, lanzándose al vacío absoluto migrando a cualquier parte; si todo eso fuese posible de entender, yo me obligaría a aceptar que un colombiano dijera a pocos días de las elecciones presidenciales que no sabe por quién votar.

No se necesitan dos dedos de frente, ni siquiera acostados, para saber que si un marxista te promete que vivirás en el cielo, trabajando poco y ganando mucho, es que te están diciendo “de frente”, así no parezca, que eres un estúpido, que aprovechándose de tus dificultades pretende aprovecharse de ti, así jure que lo hace por ti y no para él enriquecerse y luego decir, como dijo Petro a quienes engañó con perdonar las deudas del Icetex, “uupsss, es que hicimos mal las cuentas”.

Por imperfecto que le parezca el candidato de la Espriella, ¿será muy difícil elegir entre seguir construyendo una democracia, nunca perfecta, o consolidar una dictadura comunista disfrazada de prosperidad y falsa igualdad? Es más difícil aprenderse la tabla del 1. ¿De verdad alguien normal, que no necesita ser premio Nobel de nada, podría estar indeciso de elegir entre un demócrata que considera imposible actuar por fuera de la ley y la constitución, y un marxista auxiliador de narcoterroristas y dictadores, que han violado, torturado, secuestrado, robado y matado colombianos durante más de 60 años?

Por estos días en Colombia la neutralidad es complicidad. Si de la Espriella no le satisface completamente, empiece a buscar un presidente mejor para el 2030, pero primero hay que salvar al pais este 21 de junio de las garras del narco-comunismo.

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