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¿Suena esto quimérico en la China de hoy? Se trata de una herramienta de solución muy parcial y muy incompleta para resolver una distorsión de gran envergadura.
Por Beatriz de Majo - beatrizdemajo@gmail.com
Hace un año una ambiciosa directriz gubernamental de Pekín establecía como meta que todos los equipos, agentes y aplicaciones de IA deben alcanzar una penetración en el país de al menos 70% para 2027 y de 90% para 2030. Este objetivo de auto suficiencia tecnológica, un empeño del gobierno central de Xi Jinping y un proyecto en el que constantemente mide fuerzas con su rival estadounidense, tiene sus bemoles.
Es que China no está a salvo de la disrupción laboral que se está produciendo en el mundo entero como consecuencia de la generalización del uso de la Inteligencia Artificial y de su uso intensivo y acelerado. Las autoridades chinas se han propuesto responder a los temores sobre la destrucción de puestos de trabajo que se derivará del auge a nivel nacional de esa nueva tecnología. El asunto lo examinó el Consejo de Estado en junio cuando definió el marco del Plan Quinquenal del país para 2026-2030 y se establecieron las bases de una investigación para medir su impacto real y definir medidas proactivas en ese terreno. Ese es un gran paso de avance.
Se decidió partir de un sistema de encuestas diseñadas para medir la influencia de la IA sobre el mercado laboral, teniendo en cuenta que el país se encuentra enfrentando un fenómeno de envejecimiento poblacional que contribuye a agravar la vulnerabilidad de un sector que abarca 670 millones de trabajadores.
A esta hora, 19% de los jóvenes entre 16 y 24 años que no acuden a la escuela tampoco tienen empleo, una tasa 60% mas alta que la de los meses previos a la pandemia. El problema es, pues, muy grueso.
Las autoridades tienen claro que una solución simplemente normativa que impida la cesación de un empleado por motivos relacionados con el uso de nuevas tecnologías no contribuye sino muy marginalmente a impedir cesantías por parte del empleador. Otra cosa que sí tiene sentido es considerar prioritarios a escala nacional los temas de disrupción laborales que se originan en cambios o mejoras tecnológicas, porque ello es esencial para la estabilidad social del país y para su prosperidad común. Y es así como el asunto ha pasado a ser abordado como un reto de gobernabilidad estructural
Cualquier investigación encaminada a establecer confiablemente el tenor del impacto de la IA en una sociedad debe explorar por igual formas de colaboración entre humanos y maquinas de manera de una fórmula para que el desarrollo de la IA garantice el empleo y mejore el ingreso de las familias. Es decir, China ha decidido hacer énfasis en desarrollar procesos entre seres humano y sistemas inteligentes (incluyendo algoritmos, IA y robots) en los que las tareas se completen conjuntamente. Sin pretender que ello resuelva el problema del gigantesco impacto laboral de la introducción de IA en los procesos, China se está involucrando en fortalecer una orientación nueva que, dentro del marco de una automatización acelerada, priorice políticas de colaboración entre humanos y la tecnología en lugar de enfatizar solo la eficiencia en las ganancias.
¿Suena esto quimérico en la China de hoy? Se trata de una herramienta de solución muy parcial y muy incompleta para resolver una distorsión de gran envergadura. Lo cierto es que en muchas industrias y actividades productivas de bienes y servicios al interior de la geografía china están floreciendo equipos multidisciplinarios para ponerlo en marcha.
Por último, se trata de una estrategia válida de las instancias que toman las decisiones para intentar preservar el contrato social que impera en China y que es norma entre el Partido Comunista y el pueblo.