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En los físicos cueros

Los desafíos para afrontar van acompañados generalmente de drásticas medidas de austeridad que son impopulares y dolorosas.

hace 4 horas
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  • En los físicos cueros

Por Alberto Velásquez Martínez - opinion@elcolombiano.com.co

Severo juicio de responsabilidades le abrió, en su alocución del pasado domingo, el presidente De la Espriella a su antecesor Gustavo Petro. Entre los varios temas que trató, destaca la acusación de haber saqueado las arcas del Estado, despilfarros que ejecutó en una forma insensata, propia de seres ineptos, dejando al país en los físicos cueros. No se le quedó al anterior gobernante rincón por escarbar y destruir. A Colombia en el cuatrienio pasado le cayeron las diez plagas del Egipto petrista.

Por eso mismo el déficit fiscal será brutal, no solo para este año sino para el entrante. Del 7.2% del PIB, para este 2026, pasaríamos a más del 9.2% en el 2027, según cálculos del Comité Autónomo de la Regla Fiscal. En cuanto a la deuda pública bruta esta “mordería” el 70% del PIB. Ambas cifras son récord en la historia económica nacional, cargas que difícilmente podrá llevar sobre sus espaldas el ciudadano colombiano y, finalmente, el contribuyente, que al final de cuentas es el que paga los platos rotos de los gobiernos derrochadores e irresponsables.

El actual Gobierno no podrá hacer milagros. No solo deberá planear su economía para que crezca a niveles por los lados del 4.5% y evitar la debacle, agudizada por los 45 billones de pesos que tendrá que recortar en el Presupuesto Nacional, sino echarse al hombro la reconstrucción de un país en donde la administración Petro y el terremoto hicieron estragos.

Los desafíos para afrontar van acompañados generalmente de drásticas medidas de austeridad que son impopulares y dolorosas. Que aprovechan los demagogos para levantar los ánimos de los protestantes y acudir a revueltas de tipo social que se convierten en problemas de orden público. El coraje tendrá que aparecer en escena para encarar los retos de una nación arruinada por una banda de salteadores que feriaron las arcas del Estado como si estuvieran en un aquelarre de truhanes.

P.D.: En medio de tan espectral panorama, por lo menos instituciones como el Banco de la República y las Cortes despiertan confianza en la debacle. Siguen bien valoradas. Así lo ha confirmado una reciente encuesta entre los líderes de la opinión nacional. En aquellas entidades descansa la estabilidad no solo democrática sino, caso del Emisor, la adopción de políticas macroeconómicas que le imprimen credibilidad a las de cisiones que se toman a corto y mediano plazo. El Banco, creado hace 100 años por el gobierno de Pedro Nel Ospina y ajustado por la Constitución del 91, tiene la autonomía y responsabilidad del manejo monetario, cambiario y crediticio, y controlar el valor adquisitivo de la moneda, facultades tan proclives a los asaltos de los gobiernos populistas como quiso hacerlo el pasado régimen de farándula y marrullería. Solo falta, para que la independencia y eficacia del Banco sea garantía total de estabilidad socio/económica, que se le otorgue la facultad de fijar el salario mínimo de los colombianos, para evitar los desbordamientos y la politización causados por los mandatos demagógicos, como ocurrió este año en el país.

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