La Superintendencia Financiera reveló que la tasa de usura para febrero quedó en 25,23% efectivo anual (E.A.), lo que representa un incremento de 0,87 puntos porcentuales frente al nivel de enero, cuando se ubicó en 24,36%. Este indicador marca el tope máximo que pueden cobrar las entidades financieras cuando un cliente incurre en mora y sirve como referencia clave para el costo del crédito en el país.
El aumento se da en un contexto de tasas de interés todavía elevadas, lo que mantiene la presión sobre el endeudamiento de los hogares y las empresas, especialmente en productos de consumo como tarjetas de crédito y créditos rotativos.
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De acuerdo con las cifras más recientes publicadas por la Superintendencia Financiera, con corte al 16 de enero de 2026, varias entidades se encuentran muy cerca del techo permitido. Entre las más próximas a la tasa de usura figuran Lulo Bank, Coltefinanciera y JFK Cooperativa Financiera, con tasas efectivas anuales de 24,31%, 24,31% y 24,26%, respectivamente.
A este grupo se suman Banco Falabella, con una tasa de 24,21%; Banco Unión, con 24,16%; Tuya, con 24,05%; y Finandina, que registra un indicador de 23,83%. Estas cifras reflejan que buena parte del sistema financiero opera con márgenes muy ajustados frente al límite regulatorio.
Los bancos más alejados de la tasa máxima
En el otro extremo se encuentran las entidades con tasas significativamente más bajas frente a la usura. Coopcentral lidera este grupo con un indicador de 18,37%, seguida por Banco GNB Sudameris y Banagrario, ambos con 19,73%.
También aparecen otros establecimientos de crédito como Itaú y AV Villas, con tasas de 21,56%, y Banco de Occidente, con 21,84%. Estas diferencias muestran la diversidad de estrategias de precios dentro del sistema financiero colombiano.
El debate sobre la tasa de usura
El aumento del indicador volvió a encender la discusión sobre la conveniencia del esquema actual. Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, aseguró que “el país debe hacer una modificación progresiva”. En su opinión, una primera etapa debería incluir la separación entre tasas de consumo y crédito empresarial, así como la eliminación de tasas descontadas del cálculo de la usura y de factores político-electorales.
Santos señaló que estos ajustes permitirían mejoras rápidas y añadió que, a largo plazo, Colombia debería abrir un debate de fondo “como el que ha tenido Chile sobre si es conveniente o no mantener la tasa de usura”.
Cómo mitigar el impacto de una usura elevada
Ante un escenario de tasas altas, los expertos recomiendan adoptar medidas para reducir los sobrecostos financieros. Una de las principales es pagar las obligaciones de manera oportuna y, cuando sea posible, anticipar las cuotas antes de la fecha límite.
Juan Pablo Vieira, CEO y fundador de JP Tactical Trading, explicó que la tasa de usura “solo se aplica cuando existe mora” y advirtió que un retraso de apenas 24 horas puede habilitar el cobro del interés máximo permitido por la regulación.
El analista también aconsejó evitar financiar compras de alto valor con tarjeta de crédito, ya que en contextos de tasas elevadas este producto se convierte en una de las alternativas más costosas para endeudarse a mediano plazo. Como complemento, recomendó activar las alertas de pago ofrecidas por las entidades financieras, una herramienta clave para prevenir olvidos y reducir el riesgo de caer en mora por descuidos administrativos.
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