El Gobierno Nacional terminará pagando en 2026 cerca de $9 billones adicionales solo en intereses de la deuda. El monto es similar a los $8 billones que el Ejecutivo espera recaudar con el nuevo impuesto del patrimonio de la emergencia económica, decretada para atender la reciente ola invernal.
La cifra se conoció tras la actualización del Plan Financiero 2026, publicada por el Ministerio de Hacienda el 11 de marzo. Según las proyecciones oficiales, el gasto en intereses del Gobierno pasará de representar el 2,8% del PIB en 2025 a 3% del PIB en 2026.
En términos monetarios, el pago de intereses aumentaría de $52 billones a casi $61 billones en apenas un año, lo que implica un incremento de 17,3%.
En la práctica, este aumento significa que una mayor proporción del presupuesto público deberá destinarse a cubrir el costo de la deuda, reduciendo el espacio fiscal disponible para otros rubros como inversión pública, infraestructura, salud o educación.
Por esta razón, los economistas siguen de cerca este indicador. Cuando el pago de intereses crece de forma acelerada, el margen del Gobierno para financiar otras prioridades del gasto se reduce.
No obstante, hay que reconocer que el gasto total del Gobierno fue $18,3 billones inferior a lo proyectado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) de 2025. “Esta diferencia se explicó principalmente por un menor pago de intereses de la deuda, efecto que fue parcialmente compensado por un mayor gasto”, indicó MinHacienda.
De hecho, se esperaba un pago de intereses de $74,2 el año pasado, pero finalmente fueron $52 billones.
¿El Gobierno es muy optimista?
César Pabón Camacho, director de Investigaciones Económicas, resaltó que la diferencia de las proyecciones de los analistas no son muy diferentes a las de analistas en términos de deuda. No obstante considera que las estimaciones oficiales muestran escepticismo sobre los alivios que el Ejecutivo espera obtener en el costo de la deuda.
Según explicó, el Gobierno mantiene una visión optimista basada en las operaciones de manejo de deuda realizadas el año pasado, las cuales habrían generado un alivio cercano a dos puntos del PIB en el pago de intereses.
Sin embargo, el analista considera que ese efecto difícilmente se repetirá en 2026, ya que buena parte de esas operaciones implicaron trasladar presiones financieras hacia el futuro.
“Lo que se hizo fue, en cierta forma, patear la bola para 2026”, señaló Pabón, al advertir que muchos de los títulos de corto plazo emitidos por el Gobierno se vencen este año, lo que podría generar presiones adicionales sobre el mercado de deuda pública.
En particular, explicó que los vencimientos de TCO —títulos de corto plazo— podrían presionar la curva de los TES tanto en el tramo corto como en el largo, elevando los riesgos de refinanciamiento para el Gobierno.
Por esta razón, el experto afirma que no comparte el optimismo del Ejecutivo sobre los alivios en el gasto por intereses. No obstante, aclaró que la principal diferencia con las proyecciones oficiales no está únicamente en ese punto.
¿Qué pasó con la deuda del Gobierno en 2025?
En paralelo al aumento del costo de la deuda, el informe del Ministerio de Hacienda muestra que la deuda neta del Ejecutivo cerró 2025 en 58,5% del PIB.
Este nivel representó una reducción de 0,8 puntos porcentuales frente al cierre de 2024, de acuerdo con el reporte oficial.
Además, la cifra resultó 2,9 puntos porcentuales inferior a la proyectada inicialmente en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, lo que significa que el endeudamiento terminó siendo menor al estimado por el propio Gobierno.
El Ministerio de Hacienda explicó que esta reducción se debió principalmente a una mayor acumulación de activos del Gobierno, la apreciación del peso colombiano y la estrategia de manejo de deuda implementada por la Nación.
¿Cómo se comportará la deuda en 2026?
Para 2026, las proyecciones del Ejecutivo indican que la deuda neta se mantendría relativamente estable, con un nivel cercano al 58,7% del PIB.
Desde el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana consideran que esta estabilidad entre 2025 y 2026 podría ser consistente con una trayectoria que permita volver a cumplir la regla fiscal en los próximos años.
No obstante, los analistas también advierten que el informe no presenta con suficiente detalle la trayectoria completa de la deuda bruta, un aspecto clave para evaluar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Según el Observatorio, la evolución de la deuda —tanto bruta como neta— dependerá en gran medida de factores como los canjes de deuda que realice el Gobierno y la valoración de esos instrumentos en el mercado.
De cómo se comporten estos elementos dependerá, en buena medida, que la senda proyectada de endeudamiento sea realmente sostenible en el tiempo.
Por esta razón, el centro académico espera que el documento ampliado del plan financiero incluya mayores precisiones y aclaraciones, que permitan responder varias de las dudas que aún deja abiertas el actual análisis de las finanzas públicas.
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