La directora general del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Ghisliane Echeverry Prieto, confirmó que el país enfrentará un fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026, con una intensidad superior a la registrada en 2024.
Incluso, mencionó que hay certeza científica, respaldada en anomalías ya medibles en el Océano Pacífico, de que El Niño será más intenso.
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El Idema ya tiene certeza, más del 90% de probabilidad para el segundo semestre
De acuerdo con Noaa, hay probabilidad de que El Niño se consolide en Colombia para final de año, por eso, Echeverry precisó, en entrevista con La FM, que desde mayo la probabilidad rondaba el 61%, pero que para el segundo semestre del año esa cifra ya supera el 90%.
“Ya tenemos una certeza de que el fenómeno se va a dar en el segundo semestre”, afirmó la funcionaria.
El principal indicador que respalda esta certeza son las anomalías térmicas ya registradas en las aguas del Océano Pacífico ecuatorial, uno de los marcadores más confiables del ciclo de El Niño.
“En este momento ya las aguas están calientes, tienen ya anomalía”, explicó Echeverry. Lo que aún no es posible determinar, aclaró la directora, es el momento exacto de consolidación del fenómeno ni su duración.
“No podemos decir con exactitud en qué momento se va a consolidar el fenómeno ni cuánto va a durar”, señaló. Sin embargo, sí fue enfática en descartar un escenario leve al decir que “no va a ser débil. Mínimo va a ser un fenómeno moderado”.
¿Qué significa El Niño para el agua y la energía de Colombia?
El fenómeno de El Niño actúa sobre Colombia reduciendo las lluvias, elevando las temperaturas, aumentando el riesgo de incendios forestales y, de forma crítica, disminuyendo los caudales de los ríos.
Esta última consecuencia es la que más preocupa a los sectores de agua potable y energía eléctrica, cuya generación en Colombia depende en gran medida de las cuencas hídricas.
En ese orden, la directora del Ideam afirmó que “sí o sí va a haber una disminución de los caudales y de la oferta hídrica en casi todo el territorio nacional”.
Echeverry también advirtió que el impacto no será inmediato sino progresivo, lo que exige anticipar medidas desde ahora. “El fenómeno del Niño no es un interruptor. No es que se consolide hoy e inmediatamente se vaya la lluvia, sino que va disminuyendo paulatinamente”, explicó.
Los meses más críticos, según el Ideam, serían diciembre y enero, que históricamente corresponden a temporadas secas en el país.
El riesgo de racionamiento de energía
Aunque la directora del Ideam evitó confirmar abiertamente un eventual racionamiento de energía eléctrica, la situación del sistema interconectado nacional enciende alarmas entre los expertos del sector.
Por eso, el profesor y consultor minero-energético Sergio Cabrales advirtió que los embalses colombianos se encuentran actualmente en el 64% de su capacidad, cuando lo ideal sería alcanzar el 80% antes de que comience la temporada seca.
XM, el operador del sistema eléctrico, ya recomendó mantener ese nivel desde agosto para garantizar el suministro durante los meses secos.
A su vez, el diagnóstico de Cabrales de cuenta que de los 4.475 megavatios (MW) de nueva generación previstos para entrar en operación en 2026, apenas menos de 300 MW estaban en funcionamiento al corte de abril. En los últimos seis años, solo se ha materializado cerca del 10% de la expansión planeada para el sistema.
“Las plantas térmicas deberían operar con mayor intensidad desde ahora para conservar agua en los embalses y reducir el riesgo de racionamiento durante los meses secos”, señaló el experto, quien además identificó en los retrasos del licenciamiento ambiental, las dificultades sociales en algunas regiones y los cuellos de botella en infraestructura de conexión, las causas estructurales del rezago.
La controversia sobre los embalses: ¿quién debe operar el sistema?
En medio de la alerta climática, hay una disputa institucional que agrava el panorama. Por eso, el exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta llamó la atención sobre el Decreto 0177 de 2026, expedido por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, mediante el cual esa cartera se arrogó funciones que históricamente han correspondido al Consejo Nacional de Operaciones (CNO) de XM en la gestión de los embalses hidroeléctricos.
Para Acosta, la medida entraña un riesgo que no debe subestimarse, “El MinAmbiente no tiene la experticia, ni las capacidades para tomar determinaciones sobre la operación de los embalses”.
A la preocupación se sumó la Contraloría General, que alertó sobre el riesgo de modificar unilateralmente la operación de embalses hidroeléctricos sin el rigor técnico adecuado, advirtiendo que ello podría generar incumplimientos contractuales, afectaciones tarifarias e inseguridad en el suministro eléctrico.
XM, por su parte, fue explícito al mencionar que cualquier interferencia en la operación técnica de los embalses “genera riesgos operativos para el Sistema Interconectado Nacional”.
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