La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral y reabriendo un debate que inquieta a empresas y trabajadores: ¿destruirá empleos o dará origen a nuevas oportunidades? Sobre ese tema conversó EL COLOMBIANO con Jeff Crume, ingeniero e inventor principal de IBM, quien participará en la Segunda Cumbre de Inteligencia Artificial del Sector Constructor, organizada por Camacol los próximos 23 y 24 de julio.
“Empresas usan IA como excusa para despedir empleados”: experto IBM
Jeff Crume, inventor principal de IBM, explica por qué la IA transformará el empleo y abrirá nuevas oportunidades para empresas y trabajadores.
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Jeff Crume, ingeniero estadounidense e inventor principal en IBM. FOTO cortesía
Con más de cuatro décadas de experiencia en tecnologías de la información, ciberseguridad y seguridad en IA, el experto sostiene que, aunque la automatización hará más eficientes muchas tareas y modificará algunos cargos, la IA también impulsará la creación de nuevos empleos. El verdadero desafío, afirma, será cómo las empresas aprovechen ese incremento de la productividad.
En los últimos meses hemos visto titulares sobre grandes empresas tecnológicas que han despedido trabajadores y, en algunos casos, justifican esas decisiones por la adopción de la IA. ¿Qué opina?
“En términos generales, creo que muchas empresas están recurriendo a un fenómeno, el llamado ‘AI washing’. Es una práctica en la que algunas compañías utilizan la IA como justificación para decisiones que, en realidad, tienen otro origen. Muchas de ellas contrataron más personal del necesario, especialmente durante la pandemia. Ahora ven en la IA una excusa para despedir a esos empleados sin que se les responsabilice por esos errores de contratación.
También pienso que muchas empresas terminarán contratando nuevamente a parte de ese talento, porque las ganancias de productividad que esperan obtener con la inteligencia artificial no serán tan grandes como imaginan. Habrá mejoras, sin duda, pero probablemente no en la magnitud que esperan. Además, algunas organizaciones verán la IA únicamente como una herramienta para reducir costos. El problema es que, si una empresa solo se enfoca en recortar gastos, difícilmente llegará a convertirse en líder de su industria. Hago una pregunta: ¿cuáles son las cinco empresas más exitosas que llegaron a la cima de su sector únicamente reduciendo costos? La respuesta es ninguna. Nadie se ha hecho más grande haciéndose más pequeño. Si una empresa realmente quiere liderar su industria, necesita invertir y crecer, no reducirse”.
Además del sector tecnológico, ¿qué otras empresas sentirán el impacto de la IA en sus operaciones y en el empleo?
“Creo que prácticamente cualquier empresa de un tamaño considerable se verá transformada por la inteligencia artificial. Algunos sectores cambiarán más que otros, al igual que algunos tipos de empleo dentro de cada industria. Existe una forma de clasificar a las organizaciones en tres grupos de trabajadores: quienes construyen, quienes venden y quienes apoyan esos procesos.
Siempre necesitaremos personas que creen productos o servicios y personas que los vendan. También seguiremos necesitando empleados en funciones de apoyo, aunque probablemente no en la misma cantidad, porque muchas de esas tareas podrán realizarse de manera más eficiente gracias a la IA.
Una empresa inteligente no utilizará ese ahorro únicamente para reducir su nómina. Lo que hará será reasignar esos recursos para fortalecer las áreas de ventas y de desarrollo, expandir el negocio y llegar a más clientes y mercados. Incluso podría mantener el mismo número de empleados y, aun así, atender más clientes gracias al aumento de la productividad. Esa es la forma en que considero que una empresa debería aprovechar la IA.
Hay ejemplo que ilustra una idea conocida como la paradoja de Jevons, cuando una tecnología hace una actividad más eficiente y reduce su costo, normalmente aumenta su uso, en lugar de disminuirlo. Eso significa que la IA no siempre reemplaza empleos; muchas veces incrementa la demanda de ciertos servicios y crea nuevas oportunidades de trabajo”.
Pareciera que la IA estará presente en prácticamente en todo. ¿Cómo evitar que se pierdan el criterio humano, la empatía y la conexión personal?
“Esa es una excelente pregunta, porque apunta precisamente a las cosas que la inteligencia artificial no puede hacer por nosotros. Hablamos del coeficiente intelectual (IQ), pero también existe la inteligencia emocional o coeficiente emocional (EQ). Si estoy enfermo en un hospital, la inteligencia artificial quizá pueda diagnosticar mi condición, pero no quiero que sea una IA la que llegue a mi habitación cuando tengo dolor. En ese momento quiero hablar con una persona.
Hay cosas que simplemente queremos recibir de otro ser humano. Necesitamos ese contacto personal. De hecho, cuando hablo de humanidades me refiero a disciplinas como la Filosofía, la Historia, el Arte y la Literatura. Creo que serán cada vez más importantes en el futuro. La inteligencia artificial será muy buena en ciencia, tecnología e ingeniería. Pero las personas tendrán que responder preguntas diferentes: ¿qué estamos haciendo?, ¿por qué lo hacemos?, ¿es correcto hacerlo?, ¿es ético o no? La IA simplemente ejecutará la tarea que le pidamos. Si le damos una instrucción, la cumplirá. Pero, si esa instrucción no es correcta, ¿quién decidirá eso? Lo aprendemos en la filosofía y en la ética. Esos serán algunos de los roles más importantes para las personas”.
Varias de las empresas tecnológicas que impulsaron el uso de la IA ahora establecen controles sobre cómo se utiliza. ¿Por qué ocurre esto?
“Trabajo para IBM, en ella hemos utilizado inteligencia artificial para automatizar parte de las funciones de recursos humanos. Creamos un chatbot llamado Ask HR, al que cualquier empleado puede acudir para hacer consultas. Ya no es necesario llamar por teléfono o buscar a la persona indicada. Si la pregunta está relacionada con recursos humanos, el sistema intenta responderla o la deriva al área correspondiente.
Así las cosas, la IA puede encargarse de las tareas más sencillas, y esas actividades tampoco representan el mejor uso de la inteligencia humana. Si alguien llama a la mesa de ayuda solo para restablecer una contraseña, realmente no necesitamos que una persona haga esa misma tarea una y otra vez. Es mejor dejar esas labores repetitivas a la inteligencia artificial y permitir que las personas se concentren en actividades de mayor valor”.
¿Cómo proyecta el futuro del empleo en un escenario donde la IA esté plenamente integrada en las empresas?
“Dependerá del tipo de trabajo que desempeñe cada persona. Algunos utilizarán mucha inteligencia artificial y otros menos. Quienes trabajan principalmente con información la usarán de manera intensiva. En cambio, quienes realizan labores manuales, como en la construcción, probablemente la utilicen en menor medida. Sin embargo, creo que la IA terminará impactando todos los empleos, algunos de forma directa y otros de manera indirecta.
La mayoría de nosotros ya llevamos inteligencia artificial a todas partes en nuestros teléfonos móviles, y dependeremos cada vez más de ella, de la misma manera en que ocurrió con internet. Así como internet transformó la forma en que trabajamos, la inteligencia artificial está produciendo un cambio similar. Por ejemplo, en lugar de buscar información directamente en Google, cada vez más personas le pedirán a la IA que haga esa búsqueda por ellas y les entregue la respuesta. Ese es uno de los cambios que ya estamos viendo.
Muchos de esos cambios serán positivos y otros no. Por eso, nuevamente, el papel de las personas será fundamental. Tendremos que decidir cuáles usos de la inteligencia artificial son correctos y cuáles no. Deberemos preguntarnos si la información que nos entrega es correcta, si es confiable, si realmente queremos actuar con base en ella y si es ética”.
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