Mediante cámaras trampa instaladas en dos áreas protegidas del departamento del Huila se captaron a osas andinas acompañadas de sus crías, un hallazgo que confirma procesos reproductivos exitosos en ecosistemas andinos y que llena de esperanza los esfuerzos de conservación de la biodiversidad regional.
“Desde la CAM celebramos el nacimiento de osos de anteojos en nuestro territorio, un acontecimiento destacado por registrarse en el norte y sur de la región, así como en un municipio en donde por primera vez se tiene esta evidencia de nacimiento de oso andino”, aseguró Katherine Arenas, bióloga de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM).
El primer registro se obtuvo en el Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Serranía de Peñas Blancas, en jurisdicción del municipio de Palestina. Allí, la Corporación Conmosur captó a una hembra acompañada de una cría de aproximadamente seis meses.
Las imágenes mostraron a la osa desplazándose por un sendero natural junto a su cachorro, quien posteriormente trepa un árbol utilizado como rascadero, un comportamiento característico de la especie para marcar territorio y dejar señales olfativas.
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Un aspecto de particular relevancia biológica es que esta misma hembra ya había sido identificada en 2024 por el grupo de monitoreo Porvenir Tierra y Semillas, mediante cámaras trampa instaladas en el Parque Natural Regional Corredor Biológico Guácharos-Puracé, en Pitalito.
La comparación de patrones de manchas y marcas corporales permitió reconocer al mismo individuo, lo que evidencia su permanencia en el paisaje y resalta la conectividad ecológica entre las áreas protegidas del Huila.
”Significa que el ecosistema aún brinda alimento, refugio y tranquilidad para que una especie emblemática y amenazada como el oso andino pueda completar uno de los procesos más importantes de su ciclo de vida”, explicó Arenas.
La bióloga precisó que la presencia de una madre con su cría constituye uno de los indicadores más importantes del estado de conservación de una población silvestre, pues demuestra que el hábitat ofrece las condiciones necesarias para la reproducción, alimentación y supervivencia de los individuos jóvenes.
A este hallazgo se suma un segundo registro obtenido por el Grupo de Monitoreo Comunitario Biodiverso, del municipio de Íquira. El grupo captó a otra osa de anteojos acompañada de su cría en el DRMI Cerro Banderas–Ojo Blanco, el primer registro fílmico conocido para esta localidad que documenta un evento reproductivo de la especie.
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“Este constituye el primer registro fílmico conocido para esta localidad que documenta un evento reproductivo de la especie, una evidencia invaluable que confirma que esta área protegida no solo es utilizada por el oso andino para desplazarse, sino también como un lugar seguro para reproducirse y asegurar la permanencia de nuevas generaciones”, explicó Arenas.
La bióloga de la CAM aseguró que cada nuevo registro no solo amplía el conocimiento sobre la distribución, comportamiento y reproducción del oso andino, sino que también fortalece el compromiso de las comunidades locales con la protección de la biodiversidad, demostrando que la conservación es una tarea conjunta que genera resultados tangibles para la biodiversidad regional.