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Hito médico en Colombia: María Isabel recibió en Medellín el primer autotrasplante de hígado pediátrico

María Isabel llegó a Medellín a pasar diciembre en familia pero terminó siendo la protagonista de un hito médico: el primer autotrasplante de hígado pediátrico realizado en Colombia.

  • María Isabel Taborda Bernal y su madre, Astrid Bernal, junto al doctor Jaime Alberto Ramírez, cirujano de trasplantes del Hospital Infantil San Vicente Fundación, quien lideró el equipo de más de 30 especialistas que realizó el primer autotrasplante hepático pediátrico de Colombia. FOTO: Cortesía.
    María Isabel Taborda Bernal y su madre, Astrid Bernal, junto al doctor Jaime Alberto Ramírez, cirujano de trasplantes del Hospital Infantil San Vicente Fundación, quien lideró el equipo de más de 30 especialistas que realizó el primer autotrasplante hepático pediátrico de Colombia. FOTO: Cortesía.
  • El tumor de María Isabel comprometía el 80% de su hígado y estructuras vitales; hoy, tres meses después de la cirugía, ya retomó sus estudios y sueña con volver al voleibol. FOTO: Cortesía.
    El tumor de María Isabel comprometía el 80% de su hígado y estructuras vitales; hoy, tres meses después de la cirugía, ya retomó sus estudios y sueña con volver al voleibol. FOTO: Cortesía.
06 de mayo de 2026
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El 20 de diciembre de 2024, María Isabel Taborda Bernal, de 13 años, llegó desde Bogotá a Medellín a pasar las fiestas con su familia. Tres meses después, se convirtió en la primera niña en Colombia a quien le extrajeron el hígado, le retiraron un tumor por fuera del cuerpo y se lo reimplantaron. Tres días después de la cirugía, ya caminaba.

Cuando María Isabel llegó desde Bogotá a Medellín para pasar diciembre con su familia materna, nadie imaginaba lo que vendría. En los días cercanos a la navidad, la niña comenzó a sufrir un dolor abdominal persistente. Al principio, su familia esperó que cediera solo e intentaron solucionarlo con aromáticas y medicamentos de venta libre como la Buscapina, pero el dolor seguía.

Finalmente fueron a urgencias. “Pensamos que era algo pasajero, pero el dolor no cedía. Después de varios días decidimos consultar y ahí empezó todo”, recuerda su madre, Astrid Bernal. Allí simplemente le pusieron un Tramadol y la enviaron a casa, pero la familia decidió persistir. “No quedamos satisfechas porque no sabíamos qué era”, dice María Isabel. Por eso la llevaron a una ecografía, y cuando el médico vio los resultados le avisó a la familia que no regresarían pronto a Bogotá y que debían ir a urgencias lo más rápido posible.

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De vuelta en urgencias, la trasladaron al Hospital Infantil San Vicente Fundación, donde la ingresaron a oncología y comenzaron los exámenes para determinar el tipo de tumor.

En las consultas llegó un diagnóstico devastador: María Isabel tenía un tumor hepático de gran tamaño que comprometía cerca del 80% de su hígado y estructuras vitales como la vena cava, el principal vaso por donde retorna la sangre al corazón. Esa condición hacía la intervención quirúrgica convencional prácticamente imposible y reducía drásticamente sus posibilidades de tratamiento.

Lo que siguió fueron semanas de exámenes y tratamientos para estimular el crecimiento de la parte sana del hígado, para que tuviera el tamaño necesario para sostener su cuerpo una vez retiraran el resto, y luego seis semanas de espera antes de volver a Medellín para la cirugía. Durante ese tiempo, María Isabel procesó a su manera lo que estaba viviendo. “Yo decía: no, pues esto solo es una etapa, solo va a ser por menos de un año, y ya voy a volver a ser como era antes”, recuerda. Pero lo que más le pesaba era no poder compartir con sus amistades de la misma manera y no poder seguir entrenando voleibol — llevaba tres años practicando y ya la estaban invitando a más eventos —. “Fue como un bajonazo”, dice sin rodeos.

Lo de diciembre no era el primer obstáculo que María Isabel enfrentaba. Su madre cuenta que la niña viene de una historia médica compleja desde pequeña, con enfermedades heredadas que la acompañaron desde la infancia. En uno de sus controles, un médico le dijo algo que Astrid no ha olvidado: que María Isabel había vencido la infancia, y que habría que esperar qué traía la adolescencia. La adolescencia no pasó en blanco. Su tumor era maligno y si la cirugía no funcionaba, ya no era candidata a trasplante. La idea de que podría fallecer si no salían las cosas como se pretendía acechó a la familia durante esos días, pero agarrándose de la esperanza, siguieron el proceso. “No es fácil comprender que hay un ser querido tan cercano enfrentando algo tan difícil, tan trascendental para la vida misma. Pero con toda la puesta y con todo el ánimo arriba”, cuenta Astrid.

La inédita decisión

La dificultad del caso obligó al equipo médico a tomar una decisión sin precedentes en Colombia: un autotrasplante hepático. Este procedimiento consiste en extraer el hígado del propio paciente, intervenir el órgano fuera del cuerpo para retirar el tumor y reimplantar la parte sana. Integra técnicas de cirugía oncológica y de trasplantes, y suele reservarse para casos considerados inoperables, como el de María Isabel.

“Este es el primer autotrasplante hepático pediátrico realizado en Colombia y fue posible gracias a un proceso de planeación muy riguroso y al trabajo coordinado de más de 30 especialistas. Se trata de una paciente con un tumor que comprometía estructuras vitales como las venas hepáticas y la vena cava, y este avance nos permitió intervenirla y ofrecerle una nueva oportunidad de vida”, explicó el doctor Jaime Alberto Ramírez, cirujano de trasplantes del Hospital Infantil San Vicente Fundación.

Durante semanas, oncólogos, cirujanos hepatobiliares, anestesiólogos, radiólogos intervencionistas, intensivistas y especialistas en trasplantes prepararon cada detalle. Uno de los mayores retos fue garantizar que el hígado remanente fuera suficiente para sostener la vida de la niña, por lo que realizaron esas intervenciones previas para estimular su crecimiento antes de llevarla a cirugía.

El hospital recurrió a tecnología de reconstrucción tridimensional para calcular con precisión el volumen de tejido hepático que permanecería funcional, y utilizó dispositivos especializados como un aspirador ultrasónico y el separador de Thompson para reducir el riesgo de sangrado. Parte de esta tecnología fue posible gracias al apoyo de la Fundación Fraternidad Medellín y Corbeta S.A.

Estamos hablando de tumores que antes no tenían opción de tratamiento. Este tipo de procedimientos permite ampliar el abanico terapéutico con intención curativa, especialmente en un contexto como el colombiano, donde la escasez de donantes sigue siendo una barrera para muchos pacientes”, señaló el doctor Ramírez.

El tumor de María Isabel comprometía el 80% de su hígado y estructuras vitales; hoy, tres meses después de la cirugía, ya retomó sus estudios y sueña con volver al voleibol. FOTO: Cortesía.
El tumor de María Isabel comprometía el 80% de su hígado y estructuras vitales; hoy, tres meses después de la cirugía, ya retomó sus estudios y sueña con volver al voleibol. FOTO: Cortesía.

Tres días después, ya caminaba

La cirugía se realizó el 27 de marzo. Tres días después, María Isabel ya caminaba por los pasillos del hospital. Progresivamente retomó sus actividades cotidianas y sus estudios, y hoy, desde casa, comparte un mensaje para otros niños que atraviesan situaciones similares: que hay esperanza incluso en los momentos más difíciles, y que es posible pensar en un futuro lleno de sueños.

Madre e hija coinciden en que lo que médicos y enfermeras hicieron por ellas iba más allá de la medicina. “Uno veía en cuarentena algo feo y oscuro, pero las enfermeras, igual que los doctores, eran muy atentos, como si no fueran doctores; muy amigos”, dice María Isabel. Astrid agrega que nunca las dejaron con una pregunta sin respuesta. “Uno no se sentía solo en ningún momento.”

Astrid hace hoy un llamado a los padres desde su propia experiencia. “Yo omití un síntoma muy común, una niña con un dolor de estómago, y nunca me imaginé terminar en un trasplante de hígado. No ignoren esos síntomas, siempre consulten”, dice. Y agrega algo que aprendió en este proceso: “Hay que estar tranquilos y contar siempre con la opinión médica. Aquí en el San Vicente la pregunta nunca tuvo error.”

Un hito para la medicina colombiana

Más allá de la historia de María Isabel, el procedimiento abre una puerta concreta para pacientes que hasta ahora no tenían opciones. Según el Observatorio Global de Donación y Trasplante, en 2024 se realizaron más de 42.000 trasplantes de hígado en el mundo, pero el autotrasplante hepático pediátrico sigue siendo excepcional incluso a nivel internacional: pocos centros en el mundo tienen la capacidad técnica y humana para realizarlo. Colombia acaba de convertirse en uno de ellos. En un país donde la escasez de donantes limita el acceso al trasplante para miles de pacientes, este procedimiento abre un camino para que salvar vidas no dependa de listas de espera.

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