Una situación emocional marcó a Violeta y terminó convirtiéndose en el punto de partida de un proyecto creativo. En medio de aquel momento, una frase de la rectora de EAFIT, Claudia Restrepo, dirigida a los estudiantes de primer semestre, quedó resonando: “el miedo no está para detenernos, sino para protegernos”. Para Violeta, aquella idea se convirtió en un faro y abrió la puerta a una nueva manera de entender sus propios miedos.
Por eso logró convertir todo lo que estaba atravesando en Breathing the wind, un libro ilustrado que busca enseñar a los niños a regular sus emociones a través de la respiración. La historia utiliza la imaginación y el lenguaje visual para acercar una herramienta sencilla a los más pequeños: aprender a respirar y reconocer lo que ocurre en el cuerpo cuando aparece el miedo.
Violeta encontró en la inteligencia artificial la herramienta ideal para explorar, ensayar y aprender. Realizó más de 2.000 imágenes en Midjourney hasta conseguir que su personaje principal, un dragón, volara como ella lo imaginaba. El proceso implicó probar, equivocarse, ajustar y volver a empezar, hasta aprender a utilizar la tecnología como parte de su propio lenguaje creativo.