Juan Carlos Ramírez es una cajita de música hablando de fútbol. Desde su debut como lateral derecho por una emergencia en el DIM, pasando por su capitanía en Nacional, hasta su rol como formador en la Federación, este hijo del barrio Buenos Aires de Medellín ha visto todas las caras de la moneda.
¿Cómo llega usted al fútbol profesional?
“Como todo joven acá en la ciudad. Yo soy de la comuna 9 de Buenos Aires. Empecé jugando en los equipos de la Liga Antioqueña y después hice todas las selecciones Antioquia con los profesores Luis Fernando Montoya, “Piscis” Restrepo y Juan José Peláez. Con Juan José llegamos a la Selección Colombia Juvenil para el Sudamericano y de ahí pasé a las divisiones menores del DIM, donde inicié mi carrera. Curiosamente, debuté como profesional de la mano del profe Jaime Rodríguez jugando como lateral derecho porque Javier Arango estaba lesionado, aunque después regresé a mi posición de volante”.
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Tras su retiro en 2011 y su paso por las juveniles de Colombia, ¿hacia dónde apunta ahora?
“Envigado fue una escuela para mí en este nuevo rol como entrenador; me dieron la posibilidad de seguir en divisiones menores y le agradezco mucho al profe Pedro Sarmiento (Q.E.P.D.), quien me direccionó. He dedicado mucho tiempo al tema formativo en selecciones departamentales y recientemente en las Selecciones Colombia Sub-15, Sub-16 y Sub-17. Ahora me estoy preparando y busco incursionar un poco más a nivel profesional para ver cómo podemos ayudar desde ese tema”.
¿Sufrió mucho al retirarse del fútbol como jugador?
“A mí no me dio tan duro porque tuve una buena preparación en mi hogar; hay una estructura muy buena con mi esposa, que es neuropsicóloga, y ella me ayudó mucho en esa transición de jugador a entrenador. Con ella llevamos 33 o 34 años de casados y mi hijo es físico puro de la Universidad de Antioquia, actualmente haciendo su maestría en física cuántica. Yo fui el único deportista, pero ver ese espejo en ellos me impulsa a seguirme preparando; por eso hice mi carrera de entrenador con la AFA y cursos en Barcelona. El fútbol me lo ha dado todo y lo tomé como mi proyecto de vida, pero ellos me enseñaron que ante las muchas tristezas que hay en este deporte, lo que importa es la resiliencia”.
Usted sufrió una lesión de rodilla fuerte. ¿Cómo fue afrontar ese momento y por qué cree que hoy son tan comunes?
“Esa lesión fue con Envigado en un partido ante el Medellín; en ese tiempo no se veía mucho el tema de ligamentos cruzados y vienen miedos y angustias sobre si vas a quedar bien operado. Para mí fue un momento difícil, más que perder una final, pero con disciplina y una buena rehabilitación de la mano del médico Gustavo Álvarez, pude volver. Hoy hay muchas más lesiones y creo que influye el impacto de las canchas sintéticas en la formación, ya que en Medellín casi no hay canchas de grama. A nivel profesional, la cantidad de competencias es desgastante; un jugador de élite está por encima de los 60 o 70 partidos al año, lo que destruye las articulaciones”.
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Le ha tocado despedir a guías como Pedro Sarmiento y amigos como Jorge Bolaños. ¿Cómo lo marcaron esas experiencias?
“Han sido experiencias duras porque uno crece al lado de gente que lo ayuda. El profe Sarmiento creyó mucho en el jugador antioqueño y fue quien más me impulsó en el tema de entrenador deportivo; su muerte dio muy duro. Lo de Jorge Bolaños también dolió porque compartimos desde niños en Junior y se fue muy rápido. También recuerdo a León Atehortúa, un gran jugador de las selecciones Antioquia, un “guapo de barrio” que infortunadamente no se consolidó por otros temas, pero dejó un legado de vida”.
¿Qué opina de la transición de jugadores entre el DIM y Nacional?
“La vida ha evolucionado y la pasión de hoy, como la vive el hincha, no permite ver con buenos ojos que pasen de Medellín a Nacional o viceversa. Pienso que no debería ser así porque esto es una profesión, pero las emociones están a flor de piel cada día. Antes, de una Selección Antioquia de 30 jugadores, 15 iban para el Medellín y 15 para el Nacional sin ninguna dificultad”.
En Nacional fue capitán y falló un penal en una final ante Junior. ¿Cómo fue la relación con la tribuna tras ese episodio?
“Fue una experiencia triste porque no pude conseguir por lo que luché tanto ante 50.000 personas; mucha gente queda con rabia y uno lo entiende. Sin embargo, hubo personas de Nacional, incluso de la tribuna sur, que me felicitaban por la honestidad con la que estuve esos años en el club. Como dije, para mí fue mucho más difícil el momento de la operación de rodilla y la incertidumbre de no volver a jugar que ese episodio del penal”.
Como formador en la Federación, ¿qué cree que se está haciendo bien y qué falta en los procesos juveniles?
“En Colombia tenemos mucho talento, pero hay problemas grandísimos de base. No tenemos cubierta la pirámide de Maslow; hay niños de familias disfuncionales que si comen una vez no comen dos, o no tienen para un pasaje, a diferencia de un joven en Europa que tiene casa, comida y educación asegurada. En la Federación aportamos en el documento “Fútbol con Futuro” para crear un modelo de juego y una metodología unificada, pero es vital trabajar en la tolerancia a la frustración de los jóvenes, que hoy se frustran con nada”.
¿Está de acuerdo con que los jugadores se vayan tan temprano al exterior?
“Yo creería que primero hay que formarlos en todos los aspectos porque se están yendo muy rápido y se devuelven igual de rápido. Soy de la línea del profesor Juan Carlos Osorio: antes de los 17 años un niño no debería salir de su entorno protector. Si el chico no está bien preparado cognitivamente, es muy difícil que se mantenga en Europa”.
Estamos a menos de un mes del Mundial. ¿Qué le preocupa de esta Selección Colombia y del caso James Rodríguez?
“Lo único es el tema de James porque es un referente y le ha dado mucho a la Selección, pero su falta de ritmo y las lesiones preocupan; el ritmo no lo va a conseguir solo entrenando, se necesita competir. Mientras Lucho Díaz viene con un ritmo impresionante de Europa, James es muy intermitente. Aun así, tenemos equipo para competirle a cualquiera y el deber de Colombia es al menos pasar la primera ronda sin dificultades. Yo llamaría a jugadores como Jhon Jairo Durán y Yáser Asprilla; tienen inmensas cualidades y, aunque Durán haya cometido errores, todos nos equivocamos y su talento puede darle mucho a la selección mayor”.
Finalmente, ¿cómo ve el presente del DIM y Nacional?
“Me duele el Medellín por lo que vive su hinchada tras quedar fuera de los playoffs; administrativamente han mejorado mucho comparado a las épocas de crisis que nos tocaron a nosotros donde no había plata. Espero que sea solo un mal trago por el cariño que le tengo al club. De Nacional, aunque al hincha le gustaría que jugara mejor por su legado, es firme candidato al título; tiene nómina, está más descansado que otros rivales y no debería tener dificultad para avanzar”.