Después del gol de Vinícius Júnior al Benfica portugués, que le dio la ventaja 0-1 al Real Madrid en el duelo de ida de los play-off a octavos de final de la Champions, el juez central cruzó los brazos, detuvo el encuentro y caminó hacia los bancos de suplentes. El gesto del árbitro fue para avisarle al público –en las tribunas y por tv–, que detenía el juego por un incidente racista.
El colegiado fue notificado del hecho por Vinícius, autor del gol al minuto 50 del juego. El delantero brasileño celebró su anotación bailando frente a una de las estacas que se ponen en las esquinas de la cancha, que tenía la bandera del Benfica en el estadio Da Luz. Eso generó molestia en los aficionados, que lo silbaron con fuera.
El joven argentino se tapó con la camiseta el rostro. Le dijo algo al brasileño. Este salió corriendo a buscar al juez central del partido: “me dijo mono”, se vio en la transmisión de televisión. Esa es la palabra que utilizan en Europa para referirse, de manera denigrante, a las personas de origen afro. Por eso el central detuvo el partido. Hizo el gesto de cruzar los brazos e intentó aclarar lo que había ocurrido.
José Mourinho, entrenador del Benfica, se acercó a Vinícius para que le contara lo que había pasado e intentar calmarlo. El brasileño, por su parte, se fue para el banco de suplentes del Real Madrid a esperar a que el árbitro definiera algo. Los asistentes de video intentaron buscar la acción. Sin embargo, no encontraron nada. No hubo forma de expulsar al jugador argentino y corroborar lo que decía el “7” del cuadro español.
Diez minutos después de que ocurrió el hecho, se reanudó el partido. Ningún futbolista fue expulsado. Sí vio la roja, entre tanto, un asistente técnico del equipo portugués, que el próximo 25 de febrero, en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid, buscará darle la vuelta a la serie. Los españoles, por su parte, procurarán mantener la ventaja.