Una de las primeras cosas que hizo Juanfer Quintero, quien fue uno de los últimos jugadores en llegar, fue felicitar a Amaranto por su nombramiento. Se abrazaron. El entonces asistente técnico de Néstor Lorenzo le insinuó al volante, medio en chiste, medio en serio, que era bienvenido a su proyecto.
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Son las 3 de la tarde del jueves 13 de agosto. En el occidente de Medellín hace un calor picante, desesperante. El estadio Atanasio Girardot, donde ya se notan los trabajos que llevarán a la remodelación total en 2027, está casi vacío. Solo hay un grupo pequeño, no más de cien personas, sentadas en el sector 8 de la tribuna occidental, en su parte baja.
Frente a ellos hay una tarima que tiene, atrás, un backing electrónico con el nuevo escudo del Medellín y la inscripción “El Equipo del Pueblo”. Sobre el tablado hay tres sillas blancas de oficina. La gente espera, bajo la inclemencia del sol, la salida de Juan Fernando Quintero para su segunda presentación con el Medellín.
El futbolista está en el camerino, esperando a que el sol mengüe y la sombra se pose sobre el césped sintético donde está la tarima. Lo acompañan, en el “sótano” de abajo de la tribuna norte, su esposa, Johana Osorio; su madre, Lina María Paniagua; y su representante, el exfutbolista argentino Rodrigo Riep.
Riep, totalmente vestido de blanco, fue quien negoció con El Poderoso para que Juanfer volviera. Él, quien brilló en su carrera con el cuadro antioqueño, fue una de las personas que más influyó en la decisión de Juanfer de regresar, 10 años después, al elenco del cual es aficionado por herencia de su abuelo.
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JJuan Fernando Quintero es una persona que, para rendir en lo deportivo, necesita sentirse querido y valorado. En el Medellín le han dado el trato que requiere. El presidente del cuadro rojo, Daniel Ossa, le manifestó, en su presentación, que lo único que querían era que fuera feliz en su paso por el cuadro antioqueño.
Entonces, el futbolista paisa, de 33 años, dijo que estaba feliz de regresar. También manifestó que vino, de nuevo, en el momento perfecto: con buena edad, buen nivel de fútbol y buena forma física. El Quintero que llega al Rey de Corazones es un hombre maduro y un jugador con mucho recorrido deportivo.
En la retina de los hinchas del cuadro rojo, que cuando salió a la gramilla del Atanasio fue aplaudido y vitoreado con gritos como “gracias por volver”, “bienvenido, mago” y “qué grande, Juanfer, vamos a ser campeones”, están las buenas presentaciones que tuvo con Racing Club y River Plate.
También con la Selección Colombia en el Mundial de Norteamérica, en donde resultó siendo uno de los habituales recambios de Néstor Lorenzo para rematar los partidos y, además, uno de los jugadores que contaron con más respaldo por parte de Amaranto Perea, a quien felicitó en Bogotá por su nombramiento como nuevo entrenador del Medellín.
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Dos entrenamientos le bastaron a Juan Fernando Quintero para manifestar que se sentía cómodo con sus compañeros del Medellín. También para prometerles a los aficionados que harían todo lo posible por no perder ningún partido y decir que la idea de juego de Amaranto Perea le viene bien.
Perea, de 47 años, conoce a Quintero desde hace 14 años, cuando empezaron a coincidir en la Selección Colombia de mayores. El futbolista antioqueño manifestó que el nuevo técnico del Medellín influyó mucho en que firmara con el elenco antioqueño.
“Amaranto influyó mucho en la decisión. Uno se basa en los entrenadores y en cómo pueden jugar. Llevo dos entrenamientos con el club (miércoles y jueves, para el momento de las declaraciones), y las sensaciones son buenas. Espero prepararnos para sumar, lo más pronto, al equipo”, aseguró Juan Fernando.
Quintero, que ha tenido relaciones casi paternales con los grandes entrenadores que ha tenido en su carrera —dice que José Néstor Pékerman y Marcelo Gallardo son como sus papás—, tiene una relación cercana con Amaranto y ve en él, además de un ejemplo, a alguien con quien puede tener ese vínculo paternalista.