Atlético Nacional cerró el primer semestre sin títulos y con más dudas que certezas. Aunque el equipo alcanzó la final de la Liga BetPlay-1, la derrota frente a Junior dejó en evidencia varios problemas que se arrastraron durante toda la campaña y que terminaron pasando factura en el momento más importante del torneo.
Más allá de algunos pasajes positivos, el conjunto verdolaga nunca logró consolidar un proyecto sólido que convenciera plenamente a la hinchada. Estas son algunas de las razones que explican el fracaso del equipo antioqueño.
El debate por la dirección técnica
Aunque la campaña en Liga no fue mala en términos de resultados, desde el comienzo del año la continuidad de Diego Arias generó debate. Las directivas decidieron respaldarlo, teniendo en cuenta también la opinión del plantel, pese a que el equipo venía de quedar eliminado en los cuadrangulares del torneo anterior.
La relación entre el entrenador y la afición nunca terminó de consolidarse. La eliminación en la Copa Sudamericana frente a Millonarios terminó de fracturar la confianza y aumentó la presión alrededor del cuerpo técnico. Aunque Nacional logró competir y alcanzar la final, siempre quedó la sensación de un equipo irregular y sin una identidad futbolística clara durante gran parte del semestre.
Referentes quedaron debiendo
En las instancias definitivas, los jugadores de experiencia no lograron marcar la diferencia como se esperaba. El caso más evidente fue el de Alfredo Morelos, quien desperdició un penalti clave en la final frente a Junior que habría dejado la serie a un solo gol y cambiado completamente el panorama del partido. También hubo momentos en los que la responsabilidad ofensiva recayó excesivamente sobre Juan Manuel Rengifo, un futbolista que apenas comienza su proceso de consolidación y al que no se le podía exigir cargar con el peso del equipo en citas tan determinantes.
Eso no significa que los referentes no hayan tenido actuaciones destacadas. David Ospina fue fundamental en la serie de playoffs ante Tolima, mientras que William Tesillo y Jorman Campuzano mostraron regularidad durante buena parte del campeonato. Sin embargo, el equipo necesitaba mucho más de sus líderes en las noches decisivas y esa respuesta nunca llegó de manera contundente.
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