En cuestión de días, Álvaro Montero pasó de ser señalado por los hinchas a convertirse en el gran salvador de Boca Juniors. El arquero colombiano fue la figura en la clasificación del conjunto xeneize a los octavos de final de la Copa Sudamericana, al ser determinante en la definición por penales frente a O’Higgins de Chile.
El guardameta guajiro, de 31 años, llegaba golpeado tras las críticas recibidas por su discreta actuación en la derrota 3-0 frente a Deportivo Riestra, en el torneo Clausura argentino. Sin embargo, respondió cuando más lo necesitaba su equipo.
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Boca avanzó el jueves en la noche al imponerse 4-3 en la tanda de penales sobre O’Higgins, en Rancagua, luego de igualar 1-1 en el marcador global.
En la definición, Montero atajó el cobro de Luis Pavez, mientras que Thiago Vecino desperdició otro lanzamiento para el conjunto chileno al enviar el balón por encima del arco.
Aunque Tomás Aranda falló para Boca al intentar definir con una vaselina ante el portero Omar Carabalí, Lautaro Blanco selló la clasificación con un remate ajustado al palo izquierdo.
La victoria representó un alivio para un Boca que llegaba bajo una enorme presión. El equipo había quedado eliminado en la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026 tras caer en La Bombonera frente a Universidad Católica de Chile, y en 2025 también había sufrido una dolorosa eliminación en la fase previa del torneo, precisamente en una definición por penales ante Alianza Lima.
El técnico Rodolfo Arruabarrena reconoció el difícil momento anímico del plantel, afectado además por la reciente goleada sufrida en el campeonato argentino.
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