A los 25 años, en su rostro de tez trigueña ya tiene las marcas del boxeo: cicatrices por un corte en la ceja izquierda que sufrió recientemente durante los Juegos Centroamericanos en República Dominicana, donde fue campeón, y otra cerca de la boca. Pero el paisa Juan Pablo Patiño las toma con naturalidad; sabe que son consecuencia de sus batallas sobre el ring, que, inclusive, en el futuro serán más exigentes.
Acaba de convertirse en el primer púgil colombiano que derrota a un cubano (Fernando Arzola) en la historia de estas justas, dando por terminado un dominio de 44 años, y ese es un premio a su gran esfuerzo.
Han pasado 10 años desde que este habitante de Itagüí (sector de San Pío) se inclinó por el deporte de las “narices chatas”, así sus amigos y familiares pensaran que, por su biotipo, elegiría el baloncesto o el voleibol. Él quiso poner al servicio del boxeo sus 1,93 metros de estatura y 115 kilos de peso, que lo ubican en la división de los +91 kilogramos, o pesos pesados.
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A diferencia de su “fiereza” en el cuadrilátero, fuera de él Juan Pablo es un joven tranquilo y amable, de sonrisa serena, quien ha sabido aprovechar las enseñanzas del entrenador del municipio, Carlos Torres, y ahora del técnico Rafael Iznaga en la Selección Colombia. Dice que está muy agradecido por el respaldo de Indeportes Antioquia.
Patiño es profesional en Deporte del Politécnico Jaime Isaza Cadavid y, mientras estudiaba, se ganaba la vida orientando entrenamientos personalizados. Ahora, tras sus progresos deportivos, está dedicado de lleno al alto rendimiento. Vive en Bogotá, apoyado por el Comité Olímpico, la Federación y Mindeporte, como debe ser, preparando los asaltos más importantes que le den la clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, donde, dicen algunos expertos, tiene opción de medalla si continúa en su buen proceso deportivo.
“Lo primero es conseguir el cupo, luego pensaremos en lo demás”, dice con modestia Juan Pablo, al confesar que lo más difícil ahora es ausentarse de su hogar por largos periodos, donde comparte con su mamá, Margarita Monsalve; su pareja, Estefanía Caro; y su hermano, Rubén. Antes de los Juegos Centroamericanos no pudo verlos durante casi dos meses.
El admirador de Mohamed Ali habló con EL COLOMBIANO de su carrera, sus gustos y de los sueños que apuntan a convertirse en profesional del boxeo.
Sensaciones tras la victoria
¿Qué piensa de lo que sucedió en los Juegos?, usted logró la única medalla de oro en boxeo...
“Contento, muy alegre de darle ese resultado al país, a mi departamento y a mi familia. La verdad, es muy gratificante para mí. Todavía lo estoy asimilando porque es muy reciente el logro”.
¿Qué representa para usted haber acabado con el dominio cubano?
“La verdad, fue una sorpresa porque no lo sabía, no tenía eso en mi conocimiento, pero es muy satisfactorio para mí y para el país saber que ya en este peso se van a empezar a ver mejores resultados”.
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¿Cuál es la meta que se ha puesto usted?
“Los Centroamericanos fueron mi primer torneo dentro del ciclo olímpico. Apenas estamos empezando, despegando. Menos mal se trajo el resultado, muy importante. Por ahora, la meta principal es clasificarme a los Juegos Olímpicos. Es lo que tengo pensado. Obviamente, sería muy satisfactorio traer la medalla olímpica, pero eso lo pensaremos en otro momento. Primero hay que clasificar”.
Juan Pablo, ¿por qué eligió el boxeo, qué le picó para ser boxeador?
“El boxeo es uno de los deportes más difíciles que hay. Siempre me ha gustado ver lo difícil, lo complejo, lo que se sale de la línea. Mucha gente me decía que, por alto, debería ser basquetbolista o probar otro deporte, pero en ese caso sí he sido como un poquito rebelde. Y también por el tema de que es un deporte individual: depende de mí, de mis habilidades, de mi entrenamiento, de mi perseverancia. Y eso me llena más de satisfacción porque sé que lo que yo entrene es lo que voy a conseguir. Los resultados van a ser así, proporcionales”.
Ahora está en el boxeo aficionado, pero me contaba que quiere ser profesional... ¿Se apunta a eso?
“Sí, claro. Todos los boxeadores buscamos esa proyección. En el momento indicado se buscará una buena oportunidad porque el boxeo profesional es diferente al amateur. Son otros riesgos, otras intensidades, otros volúmenes. Entonces, hay que tener buenos patrocinadores, buenas personas que estén ahí pendientes del proceso”.
El boxeo deja marcas. Por ejemplo, el corte, la ceja... ¿Algún día sintió temor por eso?
“En el boxeo amateur también hemos tenido la posibilidad de experimentar el vendaje profesional. Ya en mayores no se usa cabezote, ya no hay protección de la cabeza. Entonces, ambos son arriesgados como tal. El boxeo profesional sí se vuelve un poquito más peligroso, por así decirlo, y más prolongado porque son más asaltos. Pero es el riesgo, es el costo de oportunidad que tenemos para conseguir otras cosas”.
¿Cómo es la vida suya no como boxeador, cómo transcurren los días cuando no está en un ring de boxeo?
“Soy un poquito amargado. Yo sí me resumo mucho en el tema deportivo. Me levanto desde las tres de la mañana y ya estoy pensando en entrenar. En la tarde realizo otra práctica; los fines de semana también trato de entrenar. También me he dedicado a estudiar, pero hace poquito, en marzo más o menos, terminé la carrera profesional. Entonces, me quedó ese espacio, pero igual lo cubro con mis entrenamientos, pues estoy alojado hace rato en Bogotá. Allá estoy llevando los entrenamientos más rígidos; son tres al día”.
¿La familia siempre lo apoyó para practicar este deporte?
““Al principio sí fue difícil. Obviamente, todos se preocupaban, y más por la cara, por los golpes. Cualquier moretón, cualquier golpe le iba a sacar a uno la marca. Entonces, si llegaba a la casa muy aporreado y se veía mucho la cara maltratada, le protestaban. Pero es algo a lo que se va acostumbrando la familia. Con el tiempo, uno aprende a cubrirse mejor, a evitar un poquito el maltrato. La cara coge también callo, entonces ahí ya no se ve tanto y ya no se preocupan mucho”.
¿Cuál es la clave para ser un buen púgil?
“En el boxeo todavía hay una violencia reglamentada. Pero si usted no es inteligente, no le va a servir de nada la fuerza. Es importante pensar, decidir, analizar cuál es la distancia que me conviene, cuál es el golpe que me está entrando, cuál es el golpe que no, cómo me defiendo. ¿El rival es zurdo, más grande que yo, más pequeño? Tiene bastante complejidad, entonces, por eso hay que tener la cabeza fría”.
¿Qué hace en su tiempo libre?
“Me encanta hacer deporte, de todo tipo: nado, juego fútbol, me gustan todos los deportes como tal. Pero el pasatiempo más grande que tengo es mi familia. Cuando tengo tiempo, siempre voy a estar con ellos. Antes de irme para las concentraciones largas, lo primero que hago es compartir tiempo con todos”.
¿Qué le dijo el cubano cuando perdió con usted?
“Nada, después de un combate uno queda muy cansado, muy agotado y solo se dan los agradecimientos porque igual no sería posible esa victoria si no hay un rival. Entonces, es agradecer también que ellos se prestan para la competencia”.
Otras preguntas y respuestas...
- ¿A quién le ganó Juan Pablo Patiño la final de la división de los +90 kg?
- La última jornada del boxeo colombiano encontró su momento más importante en el Pabellón de Combate No. 2. Patiño llegó hasta el combate definitivo de los +90 kg y respondió con una presentación contundente frente al mexicano Javier Cruz, a quien derrotó por decisión unánime (5-0) para reclamar la presea de oro. Fue la única presea dorada en este deporte, que logró también cuatro medallas de bronce.
- El antioqueño no estará en los Juegos Suramericanos (Odesur) que se realizarán en la provincia de Santa Fe, Argentina, con las ciudades de Rosario, Santa Fe y Rafaela como subsedes entre el 12 y el 26 de septiembre. La idea es planificar bien la preparación porque luego viene el Panamericano de boxeo que empezará a otorgar cupos olímpicos. “Todavía tengo que sanar el corte que tuve empezando los Juegos Centroamericanos, no me da en tan poco tiempo”, dijo.