En Briceño, Norte de Antioquia, algo insólito estaría ocurriendo, solo entendible para quien conozca las particularidades del conflicto colombiano: el pueblo vive desde el fin de semana pasado en calma porque, según dicen varias fuentes en la zona, el grupo de disidencias de la extinta guerrilla de las Farc que operaba por allí se le unió al Clan del Golfo, que hasta ahora era su enemigo acérrimo.
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“Mucha gente de ellos (disidencias) que antes no podía salir ha llegado hasta el área urbana”, le dijo la fuente a EL COLOMBIANO.
Todo sería producto de un acuerdo del que se habla desde el fin de semana pasado en ese convulsionado municipio de la subregión del Norte de Antioquia, donde en los últimos meses se han librado cruentos combates entre las distintas facciones que se disputan el poder territorial en las áreas rurales.
No hay que olvidar que en Briceño el alcalde ni sus funcionarios se pueden mover por los campos, mucho menos pueden circular personas que no cuenten con autorización de quienes controlan el acceso a las veredas y corregimientos.
El pasado 7 de mayo fue asesinado en esta zona rural el periodista Mateo Pérez, director del medio alternativo El Confidente de Yarumal cuando pretendía realizar un reportaje sobre la manera como sufría la población los rigores del conflicto armado.
Al llegar al área, el comunicador habría sido abordado por los ilegales de las disidencias, quienes lo torturaron para obligarlo a decir lo que ellos querían; no obstante, tras no lograr su cometido, le pegaron un tiro de gracia ocasionándole la muerte.
Además, a principios de este mes, unas 100 las familias tuvieron que dejar sus hogares por presión del Clan del Golfo; de ellas 48 familias (112 personas) salieron desde la vereda El Roblal, mientras que las otras 52 familias (115 personas) lo hicieron desde la vereda Travesías en vehículos y chiveros.
No obstante, en esa pugna, el frente 36 habría quedado diezmado y sus reductos se unieron al frente 5, también de las disidencias. Entre ambos solamente habrían conservado hasta ahora el dominio de dos veredas: Palmichal y Gurimán.
Pero el último paso es que se habría sellado un pacto de estos últimos con el EGC a partir de una reunión que se realizó el viernes pasado entre los jefes de ambas facciones: alias “Primo Gay” por el frente 5 y el jefe del también autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) en la localidad, a quien conocen como el Señor WW.
El acuerdo implicaría que prácticamente los hombres de los frentes 5 y 36 trabajarían bajo la sombrilla del Clan del Golfo, con lo cual podrían continuar desarrollando actividades económicas como la extorsión en sus sitios tradicionales.
El otro punto del pacto implicaría que los integrantes de las disidencias comiencen a desmontar los artefactos explosivos como minas y otros elementos similares que han sembrado en los campos.
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Algunos analistas explican ese movimiento en el hecho de que tras la desmovilización de las Farc, los reductos que no entregaron las armas en el país prácticamente se quedaron sin un basamento político, de manera que su razón de ser resulta solo el mantenimiento de las rentas derivadas de actividades como la minería ilegal, los cultivos de uso ilegal y la extorsión.
Hasta ahora, ninguna autoridad se ha pronunciado sobre esta información que sale de la propia comunidad.
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