Este lunes festivo se instala el nuevo Congreso de la República y el Centro Democrático despejó las dudas sobre sus aspiraciones en las mesas directivas: buscará la presidencia del Senado con Honorio Henríquez, y no la de la Cámara como había sonado.
En entrevista con EL COLOMBIANO, el senador electo Hernán Cadavid explica por qué consideran que esa dignidad les corresponde al ser la colectividad más votada de la coalición de gobierno, cómo será la relación con el presidente electo Abelardo de la Espriella y su ministro del Interior, Rodrigo Lara, y cuál será la agenda legislativa propia del partido —desde la reforma tributaria hasta los cambios que impulsarán frente a la JEP— en el cuatrienio.
El tema caliente es la elección del presidente del Congreso. Se dice que inicialmente el Centro Democrático iba a tenerla presidencia de la Cámara con Daniel Briceño, pero la nueva versión es que quieren la presidencia del Senado con Honorio Henríquez. ¿Qué va a pasar con eso?
“Más que la nueva versión, es la única versión. La decisión política de este partido entre priorizar la presidencia del Senado y la Cámara, evidentemente e institucionalmente, es priorizar el Senado de la República. ¿Quiere decir que la Cámara no importa?No, pero el Senado tiene un foco de atención específico,es trascendental a la hora dela conformación de las mayorías y de las coaliciones.
Este partido ganó el derecho en las elecciones de marzo, al ser el más votado de la nueva coalición de gobierno.No estamos improvisando. Creo que existe coherencia en el propósito y nosotros no hemos dado bandazos, como sí los ha planteado el otro aspirante,que es el senador Deluque, que ha estado dentro de las aguas, en su momento, del gobierno Santos y al inicio también del de Petro”.
¿Y de dónde salió entonces la versión de que la dupla iba a ser Deluque y el Centro Democrático se iba a quedar con la Cámara?
“Tengo la capacidad de decirle de dónde no salió: no salió del partido. Esa no fue una decisión oficial, ha sido un deseo político de algunos sectores, seguramente algunos ligados al Gobierno, pero la manifestación que ha hecho este partido, que ha tenido tanto que soportar, tanto que enfrentar, fue decirle legítimamente al gobierno nacional: ‘Oiga, Gobierno, nuestro deseo político, nuestro propósito es buscar la Presidencia del Senado’”.
¿Y cómo van las negociaciones?
“En ocasiones ha habido cierto código que indica que el presidente de la República señala quién quiere que, de su partido mayoritario, sea el presidente en el Congreso.Pero en este caso el partido mayoritario de coalición somos nosotros. Otros partidos políticos que quieren hacer parte de la coalición respetan y conocen esos códigos, están de acuerdo en que sea el Centro Democrático. Lo que pasa es que hay intenciones externas que dicen ‘no’. Nosotros respetamos las decisiones del presidente electo en la conformación del gabinete ministerial, porque es su gobierno, pero en términos del Congreso, nosotros nos ganamos la oportunidad y el derecho de decir ‘este es nuestro nombre’”.
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¿Y por qué él (Henríquez)?
“Honorio Henríquez lleva tres periodos en el Senado,tiene muy buen relacionamiento con los sectores políticos,es un hombre de equilibrio,de conciliación, no es un hombre de ruptura. Pensamos que esa experiencia, más la capacidad de tejer acuerdos dentro del Senado, lo hacen absolutamente apto para que nosotros tengamos la tranquilidad de decir ‘ese es nuestro presidente’”.
Y esto lo define el ministro del Interior, supongo que en conversación con el presidente electo. No sé qué tan buena sea la relación de él con el Centro Democrático, teniendo en cuenta que hubo un rifirrafe con el expresidente Álvaro Uribe.
“Debo decir que a mí me cayó muy bien el nombramiento de Rodrigo Lara, porque en ocasiones nombran ministros del Interior que nada conocen del escenario del Congreso y de la política en general. Y creo que Rodrigo es un hombre que ha hecho un recorrido importante. Yo creo que hay una buena relación entre el ministro Rodrigo Lara y nosotros, el Centro Democrático. En lo personal hay un trato cordial. Con el presidente Uribe, en algún momento hubo algún roce”.
¿Tuvo que ver con que Rodrigo Lara fue uno de los que fue a visitar a los paramilitares en la cárcel de Estados Unidos para montar el expediente contra el expresidente?
“Pero después de eso, superado, la aclaración de todo lo que allí sucedió fue la versión de Rodrigo Lara. Terminó precisando que se pretendía incorporar unos elementos que no eran ciertos, de las manifestaciones de los paramilitares,en las actas que iban a suscribir. Terminó siendo testigo dentro del proceso”.
Y volviendo al tema de la presidencia del Congreso, ¿el presidente electo Abelardo de la Espriella ve con buenos ojos que la presidencia sea del Centro Democrático?
“Pues debería verlo. En lo personal no he recibido ningún mensaje al respecto, pero creo que tampoco tendría una objeción. A las 24 horas de haber sido electo Abelardo de la Espriella estábamos diciendo‘somos partido de gobierno’. Él debería estar tranquilo, complacido, con una presidencia del Centro Democrático”.
Y esa decisión tan inmediata de ser partido de gobierno, ¿a qué se debe?
“Este partido no tiene una orientación transaccional. Nosotros no teníamos que esperara encarecernos (sic) para pedir algo en una reunión con el Gobierno. Inmediatamente entendimos que gran parte del electorado del Centro Democrático acompañó a Abelardo de la Espriella, lo hicimos nosotros en la segunda vuelta, era importante enviar un mensaje”.
Pero hay otros partidos bisagra que van a definir las mayorías; y esos normalmente funcionan transaccionalmente. ¿Usted cree que ustedes cumplen el papel de los juiciosos de la clase?
“Eso puede pasar. Pero si el Gobierno es coherente con lo que ha planteado, pues no habrá bisagras. Y también tendrá que definir hasta dónde va a necesitar al Congreso.
Gran parte de las decisiones iniciales no lo necesitan. Por ejemplo, resoluciones como la de las famosas APA (áreas de protección ambiental) con las que tanto hemos lidiado en Antioquia, por ejemplo, eso no tiene que ir al Congreso. La cesación de las intervenciones arbitrarias a las EPS no tienen que ir al Congreso”.
Un poco como Donald Trump, el gobierno electo va a llegar con un paquete de medidas que no necesita el Congreso. Pero, ¿en qué cosas sí va ser a necesitarlo?
“Primero, la reducción del Estado en materia de ministerios. Segundo, una reforma tributaria de disminución de impuestos necesita ir al Congreso de la República. Tercero, temas tan sensibles como la modificación o eliminación de la Ley de Paz Total. Pero usted me da pie para decir que nosotros somos partido de gobierno, pero no estamos solamente sujetos a lo que trace el Gobierno. Nosotros llegaremos con nuestra propia agenda legislativa al Congreso”.
En ese orden de ideas, ¿ustedes como partido tienen algunos proyectos específicos sobre los que quieren trabajar en el próximo cuatrienio?
“Nosotros vamos a trazar una hoja de ruta que viene establecida después de 25 foros que hicieron los precandidatos en su momento a la presidencia, incluyendo a Miguel Uribe (QEPD). Temas tan necesarios como el desmonte de impuestos, fue un propósito nuestro.
También tenemos el propósito de presentar un proyecto de ley que aliviará el pago del impuesto predial. Tercero, necesitamos darle una garantía de protección jurídica a los miembros de la Fuerza Pública: o los protegemos o la JEP los va a seguir sometiendo como hasta ahora están haciendo.
Cuarto, un tema que toca mucho al departamento de Antioquia, el licenciamiento para los proyectos de minería y permitir la formalización en áreas tan sensibles como el Nordeste o el Bajo Cauca Antioqueño”.
Entre los proyectos que me mencionó, no dijo nada de la Jurisdicción Especial para la Paz. ¿Cuál es la posición del Centro Democrático sobre la JEP?
“No compartimos el funcionamiento, ni el propósito, ni el desempeño de la JEP. Diez años después, el tiempo da la razón: contribuyeron a la fuga de ‘Iván Márquez’, de ‘Santrich’... Todo menos un propósito real de justicia transicional. Hoy nadie sabe cómo se cumple una sanción como la de los miembros de las Farc, en el primer caso, que se las impusieron después de casi diez años.
Hay maneras de entenderlo: a la JEP le restan cinco años de funcionamiento por mucho. Es decir, de esos quince años iniciales, hasta el año diez podrán funcionar las investigaciones. Entonces, ¿cuál debería ser el propósito? Mi opinión: más que decir ‘acabo la JEP de un machetazo’, lo que debería pasar es mirar los presupuestos. Y de acuerdo a lo que leí a Iván Cancino, va a revisar los presupuestos”.
¿Están satisfechos no teniendo ministros en el gabinete?
“No, yo creo que uno siempre quiere ver personas más cercanas. Pero más que el ministro cercano, nosotros necesitamos ministros que sirvan, que atiendan, que sean técnicos. A nosotros nos dejó, por ejemplo, supremamente contentos el nombramiento de la nueva ministra de Minas y Energía. Satisfacción y tranquilidad de todos los sectores”.