Una fuerte tormenta azota las montañas del Suroeste antioqueño y en el horizonte una imponente locomotora avanza firme en su trayecto y se resiste ante la adversidad del clima, pero de pronto un tramo de la línea en mal estado ocasiona el descarrilamiento del tren.
Las góndolas del vehículo se desparraman a lo largo de la carrilera y bajo uno de los vagones queda atrapado Antonio López, Toño.
Sus compañeros que resultaron ilesos tras el siniestro, se apresuran a rescatarlo y quedan sorprendidos al ver que el brazo derecho de Toño fue aplastado por una de las vagonetas de carga.
“La verdad uno no siente dolor al momento del machacón, el tren no me cortó el brazo inmediatamente,...