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Ojo con la segunda vuelta

hace 7 horas
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Por Melquisedec Torres - @Melquisedec70

La historia humana es un bucle político en el que no siempre dominan los mejores, los más capaces y preparados sino el más hábil a expensas de la división de los primeros y la debilidad de las masas, que se mueven mucho más por el péndulo de necesidades primarias que del interés general.

La Revolución Rusa la coronaron los Bolcheviques, pese a ser una minoría, sí, pero organizada que derrotó así a los “Blancos” divididos (monárquicos, liberales y socialistas moderados). El Nazismo ascendió al poder gracias a que el KPD y el SPD se esforzaban más por pelear entre sí que contra Hitler; la Guerra Civil Española terminó con Franco victorioso mientrars el bando republicano tenía incluso choques armados entre anarquistas, comunistas y republicanos moderados.

Y elocuente la oposición venezolana que le puso alfombra durante más de 20 años al chavismo.

Así vamos acá, en pugnas internas, rencillas pueriles alrededor de la presencia de un candidato gay a la vicepresidencia, con toques de homofobia y falsedades, o la discusión – que poco le importa al grueso del país - acerca del Acuerdo de La Habana.

El peligro real está en la segunda vuelta. Nadie hoy, con casi meridiana claridad tampoco el 31 de mayo, tiene la posibilidad de ganar en primera vuelta, lo cual implica que a segunda llegarán, de un lado el candidato del gobierno y uno de la oposición de derecha.

Un escenario en el que el Presidente en ejercicio ha decidido echar por la borda toda la institucionalidad, la división de poderes y el respeto a las leyes con el afán de imponer a su sucesor; Petro ha demostrado que está dispuesto a casi todo con el propósito de lograr que el filósofo de la Bulgaria comunista sea su heredero y radicalice todas las reformas, esto es estatizar en todos los ámbitos. Socialismo como paso previo, lo enseña la doctrina marxista leninista, para saltar al comunismo soñado desde los años 60 cuando las montañas de Marquetalia inspiraron al Partido Comunista a fundar las Farc, tras enviar como ideólogo a alias Jacobo Arenas; época en la que Manuel Cepeda Vargas y Yira Castro eran dirigentes destacados del Partido.

El aumento exacerbado del salario mínimo, los enormes contratos a juntas comunales y resguardos indígenas, el reparto de tierras, la tropa paralizada pero contenta con mejor salario, subsidios que ya existían enmascarados como “pensión” para 2,5 millones de ancianos, la narrativa eficaz de que la grave crisis de la salud es culpa de las EPS y de “la Ley 100 de Uribe” y no de las medidas criminales que han tomado Petro, Corcho y Jaramillo, adoban el caldo de cultivo del peligroso populismo que sostiene hoy a un candidato casi silencioso, absorto en discursos soporíferos y con la rentable fachada de pacifista. Cepeda no necesita más, casi todo se lo está poniendo Petro.

En ese contexto, para una segunda vuelta, solo les bastará el ingrediente que hoy reposa como cocodrilo en pantano a la espera de una presa: el clientelismo de los partidos Liberal, Conservador, La U y alguna facción de Cambio Radical, para sumar los cinco centavos del peso de la victoria de Cepeda.

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