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En busca de los +110: así es como se rastrean e identifican a los supercentenarios del mundo

LongeviQuest es una plataforma que almacena los datos de los supercentenarios del mundo. EL COLOMBIANO conversó con dos de sus investigadores –uno de ellos el único colombiano que hace parte de la iniciativa– dedicados a “cazar” a personas mayores de 110 años.

  • El primero a la izquierda es Fabrizio Villatoro, quien está junto a Maria Branyas Morera, la española que con 115 años en 2023 fue considerada como la persona más longeva del mundo. FOTO: LongeviQuest
    El primero a la izquierda es Fabrizio Villatoro, quien está junto a Maria Branyas Morera, la española que con 115 años en 2023 fue considerada como la persona más longeva del mundo. FOTO: LongeviQuest
hace 2 horas
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En 2015, el fallecimiento de Misao Okawa, de 117 años, se hizo noticia por ser la persona más longeva del mundo. La muerte de la mujer que nació en medio de una tienda de kimonos en Japón en 1898 cruzó los más de 11.000 kilómetros que hay entre el país asiático y México, donde Fabrizio Villatoro, un joven mexicano, la vio en su televisor. Una década después, Villatoro recuerda la sorpresa que sintió al ver el reporte en el noticiero local y que lo primero que pensó fue: “¡Wow! Es increíble que haya existido una persona tan longeva”. Ya picado con el bicho de la curiosidad comenzó a buscar quién era la persona más longeva de México. “Pero no había nada de información, ningún registro oficial. Lo que sí encontré fue un foro de fanáticos de ese tema y desde ahí comencé a conversar con otras personas en el mundo que tienen la pasión de encontrar a los más longevos”, cuenta.

Lea: “Hoy, los adultos mayores viven hasta 40 años más después de su jubilación”: ¿Está Medellín preparada?

Lo que inició en sitios web de aficionados como Gerontology Wiki y The 100 Club terminó convirtiéndose en un trabajo de tiempo completo: hoy se dedica a “cazar” a los supercentenarios del mundo. Villatoro es el presidente en Latinoamérica de LongeviQuest, una plataforma que alberga la base de datos de las personas más longevas del planeta. Su labor consiste en buscar y confirmar a los más viejos de cada país para construir una base de datos fidedigna, respaldada por documentos que sustenten las edades de quienes allí figuran. Estos datos, además de satisfacer la curiosidad por identificar a las personas más longevas del mundo, son utilizados para investigación científica y sirven como insumo para que Guinness World Records, la máxima autoridad mundial en récords, certifique a los más longevos.

Desde 2022, esta plataforma –creada y dirigida por el historiador aficionado Ben Meyers– está activa y actualmente cuenta con más de 50 miembros oficiales en todo el mundo, cifra que asciende a cerca de 200 colaboradores si se tiene en cuenta a los voluntarios. Además de Latinoamérica, LongeviQuest cuenta con “cazadores” en Europa, Norteamérica y Asia. En la región, están presentes en países como Argentina, Costa Rica, Brasil, Perú y Cuba, donde se encargan de buscar y verificar a los supercentenarios de cada país y de los territorios cercanos.

Pero la verdadera pregunta es cómo encuentra uno a un centenario, cuando pareciera que hallar a alguien mayor de cien años es como buscar una aguja en un pajar –actualmente, la esperanza de vida es de 73,8 años–. Lo primero es que LongeviQuest se concentra en los supercentenarios, que son aquellas personas que tienen 110 años o más. Los casos pueden encontrarse de diferentes maneras: buscando en redes sociales, por ejemplo en Facebook, viendo fotografías de cumpleaños que publican los familiares; en los noticieros locales y nacionales, donde realizan notas sobre los más longevos; así como en periódicos y medios de comunicación digitales. En algunos casos, incluso, las mismas familias buscan a la plataforma para contar que uno de los suyos tiene esa edad.

Ahora, para verificar los casos, el cuento es otro. La plataforma tiene una metodología propia que varía según la edad de la persona. Si los supercentenarios tienen entre 110 y 114 años, en general su premisa a la hora de verificar a quien aparece en el sitio web es que “demostrar una identificación consistente de la fecha de nacimiento a lo largo de toda la vida es el componente más importante de la validación de la longevidad”. Para lograrlo, se necesitan documentos de diferentes etapas: de los primeros años se buscan actas de nacimiento o partidas de bautismo; de la juventud y la adultez, actas de matrimonio, censos poblacionales, registros militares u otros documentos civiles; y es de la época actual de donde se solicitan documentos como la cédula de ciudadanía –que algunos pensarían que sería el primero y más importante para confirmar la edad–, así como otro tipo de reconocimientos por tener una edad tan avanzada.

“Y todo eso, más que nada, nos ayuda a confirmar la identidad y a comprobar que la persona que nació y se casó es la misma que llegó a la vejez y que actualmente sigue con vida. Es una forma de complementar la identidad y de entrelazar los documentos desde el nacimiento hasta la vejez. Además, generalmente construimos un árbol genealógico de cada caso: revisamos a los hermanos, sus fechas de nacimiento, los nombres y fechas de nacimiento de los padres, y también desglosamos a sus descendientes, en este caso, únicamente a los hijos. Con toda esta información, cada caso que validamos se convierte en un reporte en el que incluimos los documentos, los datos que nos envían los familiares, la biografía, la historia de vida, las fotografías, en fin, todo el material disponible”, cuenta Fabrizio.

El proceso es diferente cuando se trata de personas de 115 años o más. Es ahí cuando se aplica un dicho muy común en el campo de estos “cazadores”: los casos extraordinarios requieren evidencia extraordinaria. Por eso, además de un documento por cada etapa de la vida, en este tipo de supercentenarios se exigen pruebas adicionales que demuestren que la persona realmente tiene esa edad.

Luego de que estas verificaciones están listas son compartidas al Guinness, quienes la validan para después certificar el récord de la persona más longeva. LongeviQuest fue quien verificó los 116 años de Ethel Caterham, quien actualmente es la persona viva más longeva del mundo.

Y aunque uno crea que superar la barrera de los 115 no es tan común, sí se presentan muchos casos de personas que afirman tener más de 115 años. Sin embargo, el quid del asunto es comprobar cuáles son reales. No son pocos los familiares que contactan a la plataforma mintiendo sobre la edad de sus parientes, ya sea para obtener dinero o fama. En este oficio de caza supercentarios, los impostores también abundan: Fabrizio menciona que, por ejemplo, es común encontrarse con casos de robo de identidad.

“Por ejemplo, muchas veces ocurre que uno de los hermanos mayores tiene el mismo nombre que la persona del caso. Entonces puede pasar que se tome el acta de nacimiento o el acta de bautismo de ese hermano mayor y se haga pasar como si fuera la suya, cuando en realidad ese hermano murió siendo bebé o en la infancia. Esto sucede porque, al haber tenido descendientes, ellos nunca conocieron a ese hermano mayor —en este caso, a ese tío— y, por lo tanto, desconocen su existencia. Asumen que el acta corresponde a la persona viva, cuando claramente no es así. Por eso, además de los documentos que solicitamos, también buscamos actas de defunción de los hermanos y de los padres, básicamente para asegurarnos de que la identidad realmente corresponda a esta persona”, explica.

Los +110 de Colombia

Una de las visitas que Fabrizio realizó en Colombia fue a Efraín Antonio Ríos García, quien, con 113 años, llegó a ser el segundo hombre más longevo del mundo en 2024, después del venezolano Juan Vicente Pérez Mora. Villatoro lo visitó en su casa, ubicada en Itagüí, para conocer de cerca su historia.

“Era un hombre bastante activo y asertivo, muy alegre, y le gustaba mucho conversar. Fue una visita muy productiva y muy bonita. Era muy trabajador, de ideas conservadoras. A pesar de su edad, tenía la mente muy clara: hablaba de todo e incluso hacía bromas”, recuerda el investigador, quien relata que, al preguntarle a Efraín por el secreto de sus 113 años, él respondió de inmediato que era el aguardiente.

El caso de este hombre, nacido en Fredonia, Antioquia, el 4 de abril de 1910, y fallecido el 11 de enero de 2024, fue verificado por Santiago García Medina, el único investigador colombiano que es miembro oficial de LongeviQuest. Al igual que Fabrizio, el interés de Santiago comenzó a los 16 años como un pasatiempo, cuando al revisar el listado de las personas más longevas del mundo se dio cuenta de que era raro encontrar a alguien de Latinoamérica. Y no era porque en esta parte del mundo no hubiera personas con más de 110 años, sino porque faltaban más “corresponsales”, como él los llama, dedicados a buscarlos.

Los documentos con los que certificó a algunos de los casos que encontró en la región comenzó a enviarlos a una organización llamada Gerontology Research Group, que tenía una misión similar a la de LongeviQuest y de la cual surgieron el fundador y algunos miembros, como Fabrizio y Santiago, para conformar esta plataforma.

En la base datos hay, en total, 29 colombianos verificados. LongeviQuest ha identificado a poco más de 500 personas supercentenarias en toda la historia, tanto vivas como fallecidas, todas con su edad debidamente certificada.

De acuerdo con los datos de la plataforma, la persona más longeva de Colombia certificada por LongeviQuest ha sido Sofía Rojas de Díaz, una mujer nacida el 13 de agosto de 1907 en una finca de Suaita, Santander, que trabajó como vendedora de guarapo y a quien conocían como “La Paloma”. Sofía falleció el 30 de julio de 2022, a los 114 años y 351 días, apenas dos semanas antes de cumplir 115 años.

Entre los supercentenarios colombianos vivos y con edad certificada solo hay dos. Uno de ellos es Luis Cano, quien el fin de semana pasado fue visitado por LongeviQuest en su casa en New Jersey para certificarlo como el hombre más longevo de Estados Unidos. Nacido el 9 de diciembre de 1914 en Andes, Antioquia, Luis tiene 111 años y es el duodécimo hombre más longevo del mundo. La otra es Ana María Urrea Solano, quien vive en Pradera, Valle del Cauca, y con 110 años y 218 días es actualmente la persona viva más longeva de Colombia.

¿Cómo llegar a los 110 años?

A medida que, a nivel mundial, el ritmo de envejecimiento ha ido aumentando, el interés por los supercentenarios también se ha incrementado. El problema es que, para estudiar la longevidad, los expertos se han encontrado con la barrera de comprobar que una persona tiene realmente tantos años como asegura. Fabrizio y Santiago coinciden en que una de las mayores dificultades a la hora de realizar estas verificaciones es que en Latinoamérica no existen bases de datos tan completas y confiables como en Japón, por ejemplo, y que el interés por estudiar la longevidad y a los supercentenarios aún está en pañales.

En 2025, el país asiático batió el récord de personas mayores de 100 años. Desde hace 55 años consecutivos, Japón ha obtenido este reconocimiento. El más reciente se dio gracias a los 99.763 centenarios que viven allí, de los cuales el 88 % son mujeres. La importancia de las personas de 100 años o más es tal que el tercer lunes de septiembre de cada año se celebra el Día del Respeto a los Ancianos (Keirō no Hi), fecha en la que se publica el listado actualizado de centenarios y en la que, para celebrarlos, a los nuevos se les envía una carta de felicitación y una copa de plata.

Desde la década de los sesenta, Japón realiza una encuesta de centenarios con el fin de contar con información actualizada y fidedigna sobre esta población. Allí se encuentra Okinawa, considerada una de las zonas azules del mundo –regiones con un alto número de centenarios–. El Estudio de Centenarios de Okinawa es el más largo que se ha realizado hasta ahora: desde hace 50 años se analizan los factores que han llevado a las personas a alcanzar edades avanzadas, lo cual se ha atribuido a su dieta, sus hábitos de ejercicio físico y también a la genética.

Aunque la mayoría de estas investigaciones se han desarrollado en el primer mundo, en Latinoamérica ya están en curso varios estudios que buscan responder por qué se alcanza la longevidad en esta región. En Brasil, el Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre de la Universidad de São Paulo ha recolectado muestras de más de 160 centenarios y busca superar los 200 casos para analizarlos e identificar qué patrones comparten y que les han permitido llegar a esas edades. Una de las hipótesis de Mateus Vidigal, uno de los investigadores del estudio, es que en el mestizaje podría estar parte de la explicación.

Sin embargo, para los propios supercentenarios el secreto parece estar en otro lugar, no tan científico como señalan los investigadores. Fabrizio cuenta que, cuando los visitan y les preguntan por esto, las respuestas son muy variadas: algunos dicen que llegaron a esa edad gracias a una actitud positiva y al trabajo constante; otros lo atribuyen a la fe en Dios, a no estresarse por cosas pequeñas, a no pensar demasiado en aquello que no se puede controlar; y también están quienes, de manera más simple, afirman que “no hay ningún secreto, simplemente pasó, y ni siquiera me di cuenta de que cumplí 110 años”.

Además de la edad, uno de los aspectos que más sorprende a Villatoro y a García es lo activos que se mantienen los supercentenarios. “Si algo caracteriza a los supercentenarios es que, pese a sus edades tan avanzadas, la gran mayoría no presenta enfermedades crónicas ni grandes malestares. Claro, existen los achaques propios de la vejez, pero, en general, la mayoría escucha bien, habla bien y piensa de forma muy clara y aguda”, dice Fabrizio. A esto se suma, según Santiago, el valor de la experiencia que encarnan estas personas: “Sobre todo cuando hablamos de mi país, han vivido buena parte de la historia reciente de Colombia. Pensar que nacieron cuando mis bisabuelos o tatarabuelos nacieron, personas que yo no conocí, pero que hoy tengo frente a mí, cara a cara, es lo que más me fascina. Lo que más me llama la atención es escucharlos, conocer sus historias y entender que, en esencia, son patrimonio vivo: personas que han vivido más de un siglo y que todavía están aquí, con nosotros”.

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