Steven Suh llegó a Medellín hace más de cuatro años con el propósito de aprender español. Nacido en Seúl, Corea del Sur, estudió negocios y tiene una empresa en Hong Kong. Sin embargo, su estadía en la ciudad fue el punto de partida para un proyecto de otro tipo: abrir un restaurante de pollo frito coreano y llevar este plato al público colombiano.
Antes de llegar a Colombia, Steven tenía las referencias típicas de los extranjeros sobre Colombia. Conoció la imagen internacional del país en las series sobre narcotráfico y también había escuchado que era uno de los países más felices del mundo. Esa contradicción, según cuenta, despertó su curiosidad por conocer el país.
Llegó directamente a Medellín, donde tenía un conocido que le facilitó los primeros contactos. Con el tiempo decidió quedarse y explorar oportunidades de negocio. La gastronomía apareció entre esas posibilidades por una razón familiar: su mamá es cocinera y, aunque nunca tuvo un restaurante en Corea, sus recetas eran reconocidas por los amigos de Steven, que solían ir a su casa a comer.
“Yo quería que ella lo hiciera porque su comida es muy rica”, dice, sentado en una de las mesas de su restaurante en Provenza, El Poblado. Ante la posibilidad de que su madre nunca abriera un restaurante, Steven decidió llevar sus recetas a Colombia. Ella enseñó las preparaciones al chef colombiano que trabaja en el negocio y, a partir de esas instrucciones, se hizo el menú de Debak. El nombre del restaurante remite a algo bueno, fantástico o de alto nivel. Se usa en diferentes contextos, desde un plato de comida hasta un estilo o un objeto, explica Steven.
El producto principal es el pollo frito coreano. Steven explica que una de las características de esta preparación es el proceso de marinación, que puede hacerse durante un día para conseguir una carne jugosa y con sabor. Después, el pollo se fríe dos veces para obtener una textura más crocante en el exterior. La técnica tiene una historia ligada a la evolución de la gastronomía después de la guerra de Corea. Según dice Steven, durante ese periodo llegaron militares estadounidenses a su país y con ellos se conoció el pollo frito. Con los años, los cocineros coreanos crearon sus propias técnicas, marinados, texturas y salsas.
Regístrate al newsletter