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La fe como escudo. Torah tropical, de Jimmy Ferguson, Ezra Axelrod y Gloria Nancy Monsalve

hace 11 horas
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  • La fe como escudo. Torah tropical, de Jimmy Ferguson, Ezra Axelrod y Gloria Nancy Monsalve
  • La fe como escudo. Torah tropical, de Jimmy Ferguson, Ezra Axelrod y Gloria Nancy Monsalve

Es en los documentales donde verdaderamente se conoce a los grandes editores. Porque claro, en las ficciones, por más que haya secuencias dificilísimas, como persecuciones o batallas, y escenas de peleas llenas de acciones vertiginosas, el editor o montajista —que es una mejor palabra para esta tarea, aunque haya caído en desuso— probablemente cuente con varios tiros de cámara, concebidos desde la planeación misma del rodaje. En un documental no hay posibilidad de hacer tomas extras y probablemente tampoco haya varios ángulos para acomodar la narración.

Escribo esta introducción porque quisiera que si van a ver “Torah tropical” en las salas de cine en que se estrenó esta semana en Colombia, hagan el esfuerzo consciente de apreciar el trabajo extraordinario de Etienne Boussac, el mismo montajista de “El abrazo de la serpiente” y de “La mujer del animal”, para lograr lo que quiere cualquier director de documentales: que el público sienta por un par de horas que ha sido la sombra de los personajes en la pantalla. Ese ritmo constante, de metrónomo, que hace de esta película una experiencia tan amable para el público, se debe en buena medida al montaje de Boussac, que además se complementa con el otro rubro sobresaliente de “Torah tropical”: la música que compone Ezra Axelrod, uno de sus directores. Lo que logra, con sus motivos melódicos que se repiten como una letanía y que van “creciendo” gracias a la instrumentación, es notable: reflejar la espiritualidad real y pura de la familia Aguirre y de la comunidad a la que pertenecen, mostrar de qué manera sus espíritus, que no sus cuerpos, se acercan y están en contacto con la religión que profesan, dialogar con los sonidos del entorno natural, exuberante como Jardín del Edén, que rodea a los personajes de esta historia asombrosa.

Porque Isska, Menajem y sus hijas, principales protagonistas de este documental, hacen parte de una comunidad de judíos ortodoxos conversos que vive en Cali de acuerdo con las normas de la Torá y han modificado sus rutinas, sus costumbres e incluso su alimentación, porque encontraron en esa fe el lugar de su esperanza. La película nos permite conocer su día a día: ver cómo se preparan para el sabbat, de qué manera reparten el pan que Menajem amasa en su panadería, cómo es su templo y sus celebraciones. La labor detrás de la cámara de Jimmy Ferguson es respetuosa pero iluminadora: lo demuestra en la manera en que filma el uso ceremonial que las mujeres de la comunidad le dan al río Pance, por ejemplo. Y Gloria Nancy Monsalve consigue en las declaraciones a cámara, testimonios que conmueven por la honestidad y el lugar emocional del que salen. El amor de Isska y Menajem es complicado y honesto, como cualquier amor verdadero. Tan genuino como su fe.

Los Aguirre nos harán sufrir en su intento por llegar a Israel, pero también nos conmoverán con su entereza para afrontar todo, que los hace dignos de pertenecer a un pueblo que vagó décadas por el desierto y a otro, el nuestro, el colombiano, que a lo mejor y sin saberlo, ya vive en la única tierra prometida a la que podrá llegar.

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