Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

7 y 9 

7 y 9

Pico y Placa Medellín

jueves

3 y 6 

3 y 6

Pico y Placa Medellín

miercoles

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

martes

1 y 4  

1 y 4

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

5 y 8  

5 y 8

¿Otro colapso ruso en proceso?

La agresión habitual de las acciones rusas es pocas veces justificable, pero no es difícil entender su motivación.

hace 8 horas
bookmark
  • ¿Otro colapso ruso en proceso?
  • ¿Otro colapso ruso en proceso?

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

Un ejemplo de la pertinencia del análisis geopolítico, aunque algunos “académicos” se empeñen en eliminarlo de los pénsums universitarios, es Rusia. Su historia es la combinación de una situación ambiental y geográfica permanente que representa una amenaza a su supervivencia y desarrollo; con recurrentes colapsos que no la destruyen completamente, pero tampoco impiden que el siguiente se presente y sea menos grave.

La condición espacial y geográfica hizo de Rusia una entidad indefendible, con invariables amenazas potenciales desde el occidente, oriente y sur de Eurasia. Eso ha explicado su urgencia por extenderse hacia el oriente, hasta donde China lo permita, hacia el sur en el Mar Negro (Ucrania) y el Asia Central, y empujar la frontera occidental cuando Europa está débil o destruida.

Esa expansión forzada y no por decisión voluntaria de los pueblos vecinos de integrarse a una Gran Rusia, provocó otra amenaza existencial, pero interna. La Rusia expandida no es una entidad étnica homogénea y por eso su destino siempre ha sido configurarse como un “imperio” y no como un “estado-nación”. Los pueblos atrapados dentro la órbita rusa no se sienten rusos, solo cautivos, y su permanencia solo es posible mediante la fuerza, el control policivo o las invasiones, y no por el deseo voluntario de pertenecer a una “nación” rusa. Es improbable un fortalecimiento de Rusia como tampoco eliminar el riesgo de una desintegración si además de las amenazas externas, se suman fuerzas centrífugas desde su interior.

Esa necesidad de evitar un colapso y desintegración provoca que la paranoica supervivencia rusa esté asociada a la urgencia de conformar un forzoso nacionalismo que sirva de disculpa para debilitar, invadir y matar a cualquiera que sea una amenaza real o potencial. La agresión habitual de las acciones rusas es pocas veces justificable, pero no es difícil entender su motivación. Winston Churchill dijo hace 87 años y 11 días que: “no puedo predecir las acciones de Rusia. Es un enigma envuelto en un misterio. Pero quizás haya una clave. Esa clave es el interés nacional ruso.”

La situación de Rusia (país subdesarrollado con misiles) es nuevamente agobiante y explica las amenazantes declaraciones de Putin, como las de hace días por Kaliningrado, saturadas de un patriotismo que devela su obsesión por conservar y agrandar su poder estatal de “cualquier” forma. No por nada León Tolstói dijo en 1894 que: “Cuanto mayor es el Estado, más equivocado y cruel es su patriotismo, y mayor es la suma de sufrimiento sobre la que se funda su poder”.

La condición rusa de: nunca haber sido una potencia marítima ni económica desarrollada, resignarse a ser un vendedor de materia primas, tener condiciones ambientales que restringen la producción y la construcción de infraestructuras logísticas competitivas, sufrir una disminución acelerada de la población étnicamente rusa, haber sido humillada luego de su fallido intento de invadir a Ucrania (que está incendiando con drones la infraestructura de hidrocarburos y las finanzas rusas), nunca haber dominado a Europa ni compensarlo con sus aventuras hacia el sur y menos hacia el oriente, explican que Putin haya logrado que Rusia sea cada vez más débil y dependiente de China. El peligro radica en la frustración de un ego que no se resigna a tener un final político vergonzoso.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD