Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Sobre un poco de paz

hace 15 horas
bookmark
  • Sobre un poco de paz
  • Sobre un poco de paz

Por José Guillermo Ángel R. - memoanjel5@gmail.com

Estación Descanso, a la que llegan los que dejan de estar informados a diario y lo hacen cada semana (así evitan ser remachados), los que admiten que hay tareas más importantes que dejarse asustar (realizan trabajos útiles), los que vuelven a su biblioteca y viajan por el tiempo y las reflexiones con sentido, leyendo un buen libro; llegan también los que creen y revisan sus creencias para encontrar en ellas razones para vivir con los demás, los que han vuelto a conversar con su familia y amigos descubriendo de nuevo espacios seguros, los que miran la naturaleza y se asombran con ella y la manera como funciona, los que han vuelto a pintar y escribir para saberse sensibles, los que caminan y se alegran con lo que encuentran por el camino (los buenos curiosos), los que conversan oyendo al otro y aportan lógica a lo que dice, los que saben que hay que parar para situarse en la realidad y no en la fantasía, los que primero cantan y después del canto resuelven problemas, los que ordenan sus espacios y así saben qué tienen y para qué sirve. Y bueno, esta gente descansa y se nutre con ideas buenas, que hoy parecen ser muy escasas.

Un derecho del que no se habla (quizá porque no ha sido tenido en cuenta debido a tanto alboroto) es el de estar en paz. Siendo la paz, como decía Baruj Spinoza, no la ausencia de guerra sino la presencia permanente de la justicia, que legitima que las cosas son solo de aquellos a quienes les pertenecen. Y en esta pertenencia (que es el reconocimiento debido) se sitúan en un punto que permite que los demás mejoren en lo que saben y aportan. Y en esta paz, que no es un curso de felicidad sino un hecho que nos crece, la construcción es común y el conocimiento adquirido una manera de aportar seguridad.

Cuando hemos estado en paz (la felicidad pone trampas, como dice Imre Kertesz), hemos visto el horizonte, compuesto la mejor música, escrito libros importantes, pintado la belleza, descubierto la esencia de los fenómenos naturales y usado la tierra y el agua como dadoras de vida. Y en esta paz, que nos llega como un abrazo y por eso nos cuida, la seguridad dignifica la humanidad encontrada. Pero las pasiones tristes (envidia, codicia, rencor, acoso, destrucción etc.) dañan esa paz necesaria, la carcomen y la niegan. Y, en consecuencia, y sin parar, nos desbocamos por la más variada cantidad de abismos.

Acotación: los rituales humanos son momentos de paz y encuentro, son la presencia de la comunidad que da la mano deseándose lo bueno por construir. Pero, siguiendo la premisa de que, si no existe el diablo, lo inventamos para sentirnos más inseguros, el mal (creación humana) aparece y nos pone a desvivir. Y sin descanso, lo humano es palabra vana.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD