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Pongámonos la camiseta de la democracia e idea de elecciones libres.
Por Jorge Andrés Rico Zapata - andresricocp@gmail.com
Estamos en un momento histórico, y después de la segunda vuelta electoral tenemos un escenario complejo, pero con posibilidades diferentes: si gana Cepeda continuaremos con narrativas y modelos de gobierno sin rigor técnico, declive económico y masificación de la debilidad institucional. Si gana de la Espriella como le conviene al país, tendremos agitación social instrumentalizada por actores violentos, acciones criminales para desestabilizar las ciudades y grupos criminales preocupados porque el modelo de paz total no continuaría, en el cual se han fortalecido. En este caso, la posibilidad será afrontar tal momento y estabilizarse. Con Cepeda serían cuatro años de deterioro económico, social, en salud, empresarial y en seguridad, con poca posibilidad de mantener la democracia.
Las zonas de control criminal es donde más votación se dio en primera vuelta por Cepeda. Lo evidencian medios y la Defensoría. El General Erik Rodríguez, jefe de Estado Mayor de Operaciones del comando general de Fuerzas Militares, denunció carnetización de población en Meta, Guaviare, Caquetá. Eso le generó un choque con el sector político, lo cual significa ser pieza que no engrana en el gobierno, que buscó su salida (es el modus operandi: sacar a quienes objetan con adhesión a la realidad del país).
El caos continuaría con Cepeda. El modelo de izquierda no opera bajo necesidades reales de la sociedad, y solo mantiene la agitación y discursos movilizatorios de sectores base, como promesas que los cautive. Tiene que ver con la forma de liderar y visionar de sus lideres, un caso es Aida Quilcué, fórmula vicepresidencial de Cepeda, indicando que su fuerte nunca fue estudiar y que poca atención prestó a sus maestros. No está preparada para ese rol, se le debe exigir preparación a los políticos, necesitamos menos activismos en política. Ha sido congresista, ha tenido oportunidad de prepararse. Considera que se puede gobernar con narrativas. Muchos sectores creen que eso funciona. No es suficiente, más cuando su opositor, fórmula vicepresidencial de Abelardo se destaca por preparación y rigor técnico, necesario en estos tiempos de debilidad institucional.
Ningún gobierno podrá hacer y tener soluciones inmediatas a los problemas. Sí hay una elección que permite tener mejor oportunidad. La camiseta de la selección Colombia no es símbolo patrio, es pieza de vestir, de libre uso, y si puede ser conexión para un propósito como la democracia, y así mantener la esperanza de masificar oportunidades y no la pobreza y el autoritarismo como le gusta al socialismo fracasado que profesa este gobierno, pues, pongámonos la camiseta de la democracia, y mantener la idea de volver en cuatro años a elecciones libres.