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La actual guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán está generando y va a producir grandes cambios a nivel regional en Oriente Medio y a nivel global.
Por Alejo Vargas Velásquez - vargasvelasquezalejo@gmail.com
La actual guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán está generando y va a producir grandes cambios a nivel regional en Oriente Medio y a nivel global, lo que era esperable; más allá de la dificultad de precisar algunas de las iniciativas en curso, en medio de las noticias falsas de distinto tipo y origen. Más allá de esa maraña de información y desinformación, es evidente que la capacidad militar norteamericana e israelí le ha propinado golpes sustanciales a Irán, a su estructura y capacidad militar –cualquiera se preguntaría desprevenidamente ¿porque un país que no estaba en guerra necesitaba construir toda esa infraestructura militar?-.
Uno, debemos recordar que este conflicto se hace en medio de un orden global en cambio desde hace varios años -el orden inaugurado pos segunda guerra mundial feneció hace rato, así como está moribunda la institución que supuestamente lo representaba, Naciones Unidas-. Por eso cuando se escucha que esta o aquella guerra se hace sin aprobación de la ONU, o desconociendo la legislación internacional, la pregunta es, ¿Quién le interesa lo que diga ese organismo? La guerra de Rusia contra Ucrania ¿tuvo alguna aprobación? o la reciente de Pakistán contra Afganistán, para solo hablar de dos casos.
Dos, uno de los cambios más complejos que viviremos será la relación de Europa con los Estados Unidos. Después de la segunda guerra mundial Europa vivió bajó la protección, en términos de seguridad del poder militar norteamericano; después se creó la OTAN donde igualmente el poder militar era y es el norteamericano; algunos señalan que eso fue lo que le permitió a Europa un cierto crecimiento económico y políticas de bienestar para su población, sin tener ni querer aportar los costos reales de su seguridad. Esa relación, hoy día expresada en la OTAN está en crisis y la intención norteamericana de abandonar esa alianza o por lo menos de reformarla profundamente será sin duda uno de los principales efectos de esta guerra. ¿Esto podría a mediano plazo llevar a una división de la hoy conocida Unión Europea?, se preguntan algunos analistas.
Tres, se ha reactivado la ‘inerte’ guerra de Rusia contra Ucrania, que se ha mantenido con el apoyo al parecer soterrado de tecnología china y abierto apoyo de Corea del Norte e Irán -suministro de drones, soldados y cohetes de mediano alcance- y por otro lado, la inventiva ucraniana en el campo de los drones y la guerra de drones, que se ha vuelto estratégica para los países árabes de Oriente, Medio lo cual ha llevado a Ucrania a ganar nuevos apoyos y contratos de asesoría con las monarquías regionales.
Cuatro, Israel se ha expandido territorialmente y ha mostrado la fortaleza de sus Fuerzas Armadas; igualmente ha golpeado militarmente al principal aliado de Irán en su entorno, Hezbolá y ha ganado con esta guerra tener un mayor margen de seguridad frente a un Estado que ha tratado siempre de destruirlo.
Para algunos analistas el actual conflicto, especialmente la disputa por el Estrecho de Ormuz, pareciera en el siglo XXI lo que fue la disputa por el Canal de Suez en el siglo XX, pero dicen —¿pensando con el deseo?— con opción para la hegemonía china.