El canal tradicional comenzó a dar señales de recuperación durante el primer cuatrimestre del año. De acuerdo con los resultados más recientes, la rotación de unidades pasó de un crecimiento acumulado de 0,1% a 1,9% en abril, mientras que el ticket promedio aumentó 11,5%.
Aunque estos indicadores reflejan una mejor dinámica de consumo en las tiendas de barrio, detrás de las cifras se está configurando un cambio importante en los hábitos de compra de los colombianos. Según un reporte de Servinformación, los consumidores están realizando adquisiciones más estratégicas, ajustando la composición de sus canastas y modificando la frecuencia con la que visitan estos establecimientos.
El comportamiento del canal tradicional presenta diferencias significativas entre regiones. Cali apreció el mayor crecimiento en la rotación de unidades, con un avance de 7,8%, seguida por Bucaramanga, con 6,6%.
Estas dos ciudades también mostraron un incremento en el número de transacciones. Cali reportó un aumento de 4,8% y Bucaramanga de 4,9%, lo que evidencia una combinación favorable entre tráfico de compradores y ventas.
La situación es distinta en Bogotá. Aunque la capital observó un crecimiento de 2,2% en la rotación de unidades, la frecuencia de visitas a las tiendas de barrio disminuyó 1,5%, reflejando cambios en los patrones de compra de los consumidores.
Este comportamiento confirma que la recuperación del consumo no está ocurriendo de manera uniforme en todo el país. Mientras algunas regiones logran incrementar simultáneamente las ventas y el tráfico de compradores, otras enfrentan una migración de las misiones de compra que obliga a tenderos y marcas a replantear sus estrategias para fortalecer el canal tradicional, especialmente en ciudades como Medellín, Barranquilla y Pereira.
Hogares de ingresos bajos y medios impulsan el consumo
Los resultados muestran además que el consumo sigue concentrándose en los hogares de ingresos bajos y medios.
Con un ticket promedio de $10.914, el nivel socioeconómico bajo aportó el 40,8% del gasto total en las tiendas de barrio, mientras que el nivel medio representó el 41,5%.
Precisamente este último segmento fue el principal motor del crecimiento en la rotación de unidades, con un incremento acumulado de 4,5% en los establecimientos pertenecientes a ese nivel socioeconómico.
Las categorías de alimentos y bebidas no alcohólicas continúan dominando el consumo masivo en el canal tradicional y representan más del 64% de la rotación de productos.
Sin embargo, la composición de la canasta comienza a mostrar cambios relevantes. Las bebidas, tanto alcohólicas como no alcohólicas, ganaron 1,2 puntos porcentuales de participación dentro del gasto de los consumidores. En contraste, la categoría de alimentos perdió 0,9 puntos porcentuales.
Esta tendencia sugiere que el crecimiento en la venta de unidades no necesariamente implica que los consumidores estén comprando mayores volúmenes. Por el contrario, los compradores están distribuyendo mejor sus adquisiciones, realizando visitas más específicas y ajustando las cantidades según cada ocasión de consumo.
La concentración del mercado sigue siendo una característica relevante del canal tradicional.
Aunque una tienda de barrio puede comercializar hasta 235 categorías de productos de consumo masivo, apenas nueve categorías concentran cerca del 43% de las ventas totales. Estas se consolidan como los segmentos que más influyen en el desempeño de los negocios.
Las nuevas señales que revelan los cambios en el consumidor
Más allá de indicadores tradicionales como cobertura, volumen, precio y rotación, el análisis de la canasta de compra está permitiendo identificar transformaciones que todavía no son evidentes en las métricas convencionales.
Entre las tendencias detectadas figuran el fortalecimiento de nuevas misiones de compra, la fragmentación del ticket promedio, la pérdida de asociaciones entre categorías y una migración gradual de algunos consumos hacia otros canales de venta.
Uno de los casos más representativos se observa en la categoría de leche larga vida. La probabilidad de compra conjunta con pan y carnes frías disminuyó 3,2% en afinidad relativa, una señal de que los consumidores están dejando de adquirir estos productos en una misma visita.
De acuerdo con el análisis, si no aparecen categorías de impulso que compensen esta tendencia, el valor promedio del ticket podría seguir reduciéndose gradualmente.
Un fenómeno similar se presenta en los detergentes para ropa. La disminución de la compra conjunta con blanqueadores y limpiadores, con una caída de 0,31 en la probabilidad de asociación, muestra que los productos de aseo para el hogar ya no forman parte de una única misión de compra.
Como consecuencia, los consumidores están distribuyendo estas adquisiciones en diferentes visitas, reduciendo la frecuencia efectiva de compra y transformando el papel de la tienda de barrio como destino integral para abastecer el hogar.
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