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La paradoja de Petro: la pobreza cayó a mínimo histórico en su gobierno, pero no gracias a sus subsidios

Colombia cerró el 2025 con la menor pobreza monetaria de su historia reciente. Aunque los subsidios ayudaron a contener el deterioro social, las cifras muestran que el principal motor fue el aumento de los ingresos laborales. Expertos advierten que sostener ese avance exigirá más crecimiento económico y formalidad.

  • En 2025, cerca de 1,8 millones de personas salieron de la pobreza monetaria. Foto: Carlos Velásquez
    En 2025, cerca de 1,8 millones de personas salieron de la pobreza monetaria. Foto: Carlos Velásquez
hace 5 horas
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Gustavo Petro llegó a la Presidencia de Colombia con la promesa de impulsar un cambio social. Y lo consiguió en uno de los principales indicadores, aunque no exactamente por el camino que esperaba y en medio de cuestionamientos por el deterioro de las finanzas públicas y los cambios introducidos a varios programas de subsidios.

Al cierre de su gobierno, Colombia registró la menor pobreza monetaria desde que existen mediciones comparables. Según el Dane, en 2025 este indicador cayó al 28%, su nivel más bajo desde 2012. En apenas un año, cerca de 1,8 millones de personas salieron de esa condición, mientras la pobreza extrema descendió a 9,6%, otro mínimo histórico.

En 2022, cuando Petro asumió la Presidencia, la pobreza monetaria llegó al 36,6%, cuatro años después, ese indicador se redujo en 8,6 puntos. En cuanto a la pobreza monetaria extrema, Petro la recibió en 13,8%, tras terminar su mandato, la reducción fue de 9,6 puntos.

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Pero, ¿qué explica esa reducción? La respuesta apunta menos a las ayudas del gobierno y mucho más al empleo, el aumento de los ingresos laborales fue el principal factor detrás de la caída de la pobreza en el país.

Empleo: el factor que más redujo la pobreza monetaria

Las cifras del Dane muestran que el principal responsable de esta reducción fue el aumento de los ingresos laborales. La descomposición del indicador revela que el componente asociado al crecimiento de los ingresos —explicado principalmente por el empleo— redujo, por sí solo, 3,72 puntos porcentuales la incidencia nacional de la pobreza.

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La relación entre empleo y pobreza también se refleja en la composición de los hogares. Aquellos donde trabajan dos o más personas registran una incidencia de pobreza de apenas 17,7%, mientras que en los que no hay ningún ocupado la tasa asciende a 43,8%.

Para entender ese comportamiento, el Dane divide a la población en cinco grupos iguales según su nivel de ingresos, conocidos como quintiles. El primero, que reúne al 20% más pobre del país, registró un crecimiento real de sus ingresos de 11,8% en 2025. En el segundo y tercer quintil el aumento fue de 10,4% y 10,3%, respectivamente.

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En contraste, el 20% más rico apenas registró un crecimiento de 0,5%, lo que significa que el poder adquisitivo de los más pobres aumentó cerca de 24 veces más que el de los de mayores ingresos.

Detrás de esa mejora estuvieron, principalmente, los ingresos laborales. Solo en el quintil más pobre estos crecieron 12,8%, convirtiéndose en la fuente de ingresos con mayor dinamismo.

Subsidios en Colombia: cuánto aportaron a la reducción de la pobreza

Pero que el empleo haya sido el principal motor de la reducción de la pobreza no significa que las ayudas del Estado hayan sido irrelevantes. Según los datos, las transferencias institucionales actuaron como una red de protección, aunque no explican el avance registrado durante 2025.

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De hecho, las transferencias gubernamentales perdieron peso dentro de los ingresos de los hogares más pobres. En el quintil uno restaron 4,4 puntos porcentuales al crecimiento del ingreso total, un comportamiento que también se observó en los quintiles dos, tres y cuatro.

Según la entidad, este resultado puede estar relacionado con la depuración de beneficiarios, el fin de programas implementados en años anteriores o con hogares que dejaron de recibir subsidios al mejorar sus ingresos laborales. En contraste, las remesas y las transferencias entre hogares sí aportaron al crecimiento de los ingresos de las familias de menores recursos.

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Aun así, el efecto de los subsidios ayudó a evitar un mayor deterioro social. Según las cifras del Dane, sin las transferencias estatales, la pobreza monetaria habría sido de 29,5% en 2025 y no del 28% registrado. En otras palabras, alrededor de 771.000 personas adicionales habrían quedado por debajo de la línea de pobreza. En pobreza extrema, la incidencia habría alcanzado 11,2%, frente al 9,6% observado.

El impacto fue especialmente importante en las zonas rurales, donde las ayudas evitaron que la pobreza monetaria fuera tres puntos porcentuales más alta.

Entre los programas analizados por el Dane figuran Renta Ciudadana, Colombia Mayor, Devolución del IVA, Renta Joven, Jóvenes en Paz, Familias en Acción, la Ayuda Humanitaria para Catatumbo, además del Ingreso Mínimo Garantizado de Bogotá y los apoyos económicos de la Alcaldía de Medellín para personas mayores y personas con discapacidad.

Trabajo formal, la clave para reducir la pobreza de forma sostenible

Para Luis Fernando Ramírez, investigador y analista económico, la evidencia muestra que el empleo formal sigue siendo el mecanismo más efectivo y sostenible para salir de la pobreza. “Quienes cuentan con un contrato formal tienen ingresos más estables, acceso a prestaciones sociales y mayor protección frente a choques económicos”, explicó.

En segundo lugar ubicó el empleo informal, aunque advirtió que este depende más del ciclo económico y suele ser el primero en verse afectado durante las recesiones.

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Sobre las transferencias estatales, señaló que diversos estudios de la Cepal y otros organismos internacionales muestran que, por sí solas, tienen un efecto limitado sobre la reducción estructural de la pobreza. “En la práctica, funcionan como un complemento de los ingresos, especialmente de quienes trabajan en la informalidad”, afirmó.

El reto de Colombia: evitar que la pobreza vuelva a aumentar

Para Ramírez, el desafío ahora no es solo reducir más la pobreza, sino evitar que los hogares que lograron superarla vuelvan a caer, como ocurrió durante la pandemia.

Explicó que las familias ubicadas cerca de la línea de pobreza son especialmente vulnerables, pues una enfermedad, un accidente o una desaceleración económica pueden reducir drásticamente sus ingresos y devolverlas a esa condición. En ese contexto, sostuvo que los mecanismos de protección social siguen siendo fundamentales para amortiguar esos choques.

“Aunque Colombia no cuenta con un seguro de desempleo amplio como el de otros países, las transferencias estatales cumplen parcialmente esa función al brindar un apoyo temporal mientras los hogares recuperan su capacidad de generar ingresos”, puntualizó.

Por su parte, Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública, sostuvo que la sostenibilidad de esa reducción dependerá, sobre todo, del crecimiento económico.

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“La mejor herramienta que existe para reducir la pobreza y aumentar la riqueza es el crecimiento económico. Sin eso es muy difícil generar empleo de calidad y mejorar de manera sostenida los ingresos de los hogares”, señaló.

Recordó que la economía colombiana creció 0,8% en 2023, 1,7% en 2024 y 2,5% en 2025, mientras que para 2026 se proyecta una expansión cercana al 2,2%, un ritmo que, a su juicio, es insuficiente para consolidar una disminución sostenida de la pobreza.

“Cuando la economía crece poco, también lo hacen los ingresos de los hogares. Esa es la principal dificultad. Con ese ritmo de expansión es mucho más difícil sacar a más personas de la pobreza y evitar que quienes ya salieron vuelvan a caer”, concluyó.

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