Las recientes afirmaciones del presidente Gustavo Petro sobre el futuro de los hidrocarburos encendieron un nuevo debate en el país, especialmente entre académicos y actores del sector energético.
El mandatario aseguró que “el petróleo y el gas ya no se van a vender en el mundo” y atribuyó el reciente aumento de precios a factores coyunturales, como el conflicto en Irán. Según explicó, estos valores caerían una vez disminuyan las tensiones internacionales.
Además, insistió en la necesidad de que Colombia se prepare para ese escenario y reiteró que no contempla una estrategia basada en la importación de gas desde países como Venezuela, Estados Unidos o Qatar. En su intervención también sostuvo que “si exportamos petróleo, gas y carbón, matamos a la humanidad”.
Expertos desmienten a Petro
Desde la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía respondieron con un llamado a sustentar el debate energético en evidencia técnica. La organización advirtió que afirmar que la exploración de hidrocarburos fracasó o que el petróleo dejará de venderse desconoce la dinámica global.
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De acuerdo con el gremio, la demanda energética mundial continúa en aumento y los hidrocarburos siguen siendo fundamentales, especialmente en sectores donde aún no existen alternativas viables a gran escala. En el caso colombiano, señalaron que estos recursos son clave tanto para las exportaciones como para los ingresos fiscales.
También subrayaron que el gas natural tiene un papel esencial en la vida cotidiana, la industria y la seguridad energética del país.
Las cifras demuestran que los hidrocarburos son claves para el país
Los datos disponibles contradicen la idea de un sector en declive. Colombia cerró 2024 con 2.035 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, lo que equivale a 7,2 años de producción.
Además, entre 2018 y 2024 el país logró reponer más crudo del que extrajo: por cada 100 barriles producidos, incorporó 105 nuevos. Para los expertos, este comportamiento evidencia una industria operativa y activa.
No obstante, reconocen que la reposición de reservas ha dependido más del recobro mejorado que de nuevos hallazgos, lo que ha generado interpretaciones equivocadas. Aclaran que el desafío no es encontrar recursos, sino desarrollarlos, debido a barreras regulatorias, ambientales y jurídicas.
En esa línea, Colombia cuenta con más de 2.400 millones de barriles en recursos contingentes y cerca de 11 terapies cúbicos de gas, resultados de exploraciones realizadas años atrás que aún no han podido materializarse plenamente.
¿Cuál es el impacto para el futuro energético del país?
El debate también fue respaldado por la Unión Sindical Obrera, que calificó como “equivocadas y distorsionadas” las declaraciones del presidente. El sindicato sostuvo que el petróleo y el gas seguirán representando cerca del 60% de la matriz energética mundial en 2050.
Para los distintos actores del sector, la discusión no debe centrarse en eliminar de inmediato los hidrocarburos, sino en gestionarlos de manera responsable mientras se consolidan alternativas sostenibles.
Advirtieron que el subsuelo debe entenderse como un activo estratégico para el país, cuyo aprovechamiento puede contribuir al desarrollo económico y social, siempre bajo estándares ambientales y regulatorios estrictos.
En ese contexto, insistieron en la necesidad de evitar la polarización y promover un diálogo articulado entre Estado, industria, academia y sociedad. Según señalaron, la toma de decisiones basada en evidencia será clave para garantizar un equilibrio entre transición energética, crecimiento económico y sostenibilidad.
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