El sector exportador recibió como un balde de agua fría la imposición de un nuevo arancel de 12,5% a las importaciones de productos originarios de Colombia.
La decisión se produjo luego de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (Ustr, por sus siglas en inglés) concluyó que el país no ha adoptado ni aplicado de manera efectiva una prohibición para impedir la importación de mercancías producidas, total o parcialmente, mediante trabajo forzoso.
Cabe resaltar que esta nueva tarifa no aplica para el café, el aguacate, el banano, el mango, el carbón, el petróleo, el oro, el cacao y algunos otros bienes incluidos en la investigación de la entidad. Sin embargo, el impacto recaería sobre sectores intensivos en generación de empleo urbano, entre ellos las flores, las confecciones y los textiles, el vidrio y el aluminio arquitectónico, los plásticos, la agroindustria procesada y la industria cosmética.
En ese contexto, María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham, aclaró que esto no significa que las exportaciones colombianas sean producidas con trabajo forzoso. “El cuestionamiento está dirigido al sistema institucional con el que Colombia controla lo que importa desde terceros países”, señaló.
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El impacto no sería menor. Según Javier Díaz, presidente de Analdex, esta medida afectaría 30% de las exportaciones colombianas, siendo las flores el producto más golpeado.
Esto se explica porque, de acuerdo con Lacouture, 80% de las ventas externas de flores tienen como destino Estados Unidos y representan 60% del mercado de ese producto en ese país.
En contexto: ¿Quién debía reglamentar la prohibición del trabajo forzoso antes de los aranceles de EE. UU.?
De hecho, las flores son el tercer producto de exportación más importante hacia Estados Unidos. Sin contar la categoría “otros productos”, que acumuló ventas por US$2.445 millones hasta mayo, solo están por detrás de los combustibles y aceites minerales y sus productos, con US$1.083 millones, y de las perlas finas, piedras y metales preciosos, con US$1.083,6 millones.
Con este panorama, las alertas del sector floricultor no se hicieron esperar. Laura Valdivieso, presidenta de Asocolflores, explicó que el impacto de elevar los aranceles a 12,5% es aún mayor si se tiene en cuenta que “hasta abril del año pasado no había ningún arancel por el Acuerdo de Promoción Comercial con Estados Unidos, vigente desde 2012”.
Más allá del impacto sobre sectores específicos, Martín Gustavo Ibarra, presidente de Araújo Ibarra, explicó que Colombia es uno de los pocos países que tiene un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, cuyas reglas de origen permiten que los productos que las cumplen tengan un arancel base de 0%.
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