Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Se acabó La Niña y las probabilidades de un fenómeno de El Niño son del 90% para agosto-octubre

La NOAA confirmó el fin oficial del fenómeno de La Niña y emitió alerta por El Niño, con 92% de probabilidad de ocurrencia y riesgos directos para Colombia.

  • La NOAA proyecta un 90% de probabilidad de que El Niño esté presente durante el pico de la temporada de huracanes del Atlántico, que va de agosto a octubre. FOTO: Julio Herrera.
    La NOAA proyecta un 90% de probabilidad de que El Niño esté presente durante el pico de la temporada de huracanes del Atlántico, que va de agosto a octubre. FOTO: Julio Herrera.
hace 49 minutos
bookmark

La Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) emitió este 9 de abril su última consulta de La Niña, declarando que el fenómeno que enfrió el Pacífico ecuatorial durante los últimos meses ha terminado oficialmente.

En su lugar, las condiciones ENSO neutrales dominan hoy los océanos, pero no por mucho tiempo. Por eso, ya está activa una vigilancia del fenómeno de El Niño, y los modelos climáticos globales apuntan con fuerza hacia un calentamiento del Pacífico que golpeará especialmente al sistema energético y agrícola de Colombia.

Puede leer: Las alertas de El Niño 2026: lo que pasará con la energía, el agro y los precios en Colombia

¿Qué dicen exactamente los modelos de la NOAA?

El diagnóstico del Centro de Predicción Climática (CPC) evidencia que hay un 80% de probabilidad de que las condiciones ENSO neutrales se mantengan durante el trimestre abril-junio de 2026.

Pero a partir de mayo-julio, la transición hacia El Niño tiene una probabilidad de ocurrencia del 61%, con proyecciones de que el fenómeno persista al menos hasta finales de año.

En ese orden, Philip Klotzbach, meteorólogo en la CSU (Universidad Estatal de Colorado), especializado en pronósticos estacionales de huracanes en la cuenca del Atlántico, reiteró que la NOAA ha declarado oficialmente que La Niña ha terminado, con ENSO neutral ahora presente.

Dan un 90% de probabilidad de El Niño para el pico de la temporada de huracanes del Atlántico, entre agosto y octubre. El Niño típicamente reduce la actividad de huracanes del Atlántico mediante aumentos en el desplazamiento del viento vertical”, explicó.

Lo que más llama la atención del análisis técnico de la NOAA es la velocidad con que el océano está cargando energía. El índice subsuperficial de temperatura ecuatorial ha aumentado durante cinco meses consecutivos, con temperaturas superiores al promedio extendiéndose a lo largo de todo el Pacífico.

El índice Niño-3.4, la métrica de referencia para medir la intensidad del fenómeno, registró -0.2°C en su última lectura semanal, todavía en terreno neutral, pero los índices más orientales (Niño-1+2) ya marcan +0.6°C, una señal de que el calentamiento está avanzando desde el este del Pacífico hacia el centro.

Además, la NOAA reporta anomalías de viento del oeste sobre el Pacífico occidental en niveles bajos y sobre el Pacífico oriental en niveles altos. Todos estos indicadores, tomados en conjunto, reflejan un sistema océano-atmósfera que ya cruzó la línea de salida hacia El Niño.

El escenario que más preocupa: un “super Niño” con 25% de probabilidad

Hay un número en el informe de la NOAA que debería encender las alarmas en en el Ministerio de Minas y Energía, en el IDEAM y en la CREG, existe una probabilidad del 25% de que el índice Niño-3.4 alcance o supere +2.0°C durante el invierno del Hemisferio Norte.

Eso es lo que los climatólogos llaman un El Niño muy fuerte, o popularmente, un “super Niño”.

Camilo Prieto, investigador y profesor de Energía y Sostenibilidad en la Universidad Javeriana, precisa que, en términos físicos, El Niño canónico se define por anomalías de temperatura del Pacífico iguales o superiores a 0.5°C, mientras que un evento muy fuerte alcanza o supera los 2.0°C. La diferencia no es solo de grado. Es de impacto.

Según su lectura, los episodios de 1997-1998 y 2015-2016, que superaron ese umbral, se asociaron en Colombia con sequías prolongadas, caída en los aportes hídricos a los embalses, apagones y crisis en los precios de los alimentos.

En ese mismo sentido, Sergio Cabrales, profesor y consultor del sector minero-energético, confirma la probabilidad de ocurrencia de El Niño llega al 92%, y que la probabilidad de que alcance una intensidad fuerte o muy fuerte es del 51%. “El calentamiento subsuperficial del océano ya evidencia señales de fortalecimiento, una condición típica previa a episodios intensos”, advierte.

Entérese: Este año habría un “súper fenómeno del Niño”, el más fuerte en 140 años, ¿qué pasará en Colombia?

El sistema eléctrico colombiano, en el ojo del huracán climático

Para Colombia, cuya matriz eléctrica depende históricamente de la generación hidroeléctrica en más del 60%, El Niño es una amenaza directa a la factura de energía, a la confiabilidad del sistema y al bolsillo de los hogares.

Cabrales explica que los eventos fuertes o muy fuertes de El Niño generan una cadena de choques simultáneos en sectores críticos. Primero, los aportes hídricos a los embalses caen, lo que reduce la generación hidroeléctrica disponible.

Segundo, el sistema compensa activando la generación térmica, es decir, plantas que queman gas natural y carbón. Tercero, esa mayor demanda de combustibles fósiles presiona los precios al alza, tanto de la energía como de los alimentos.

El problema que agrava el escenario es que Colombia ya llega a este potencial El Niño con un sistema de gas natural bajo estrés. Los campos maduros, la baja exploración de los últimos años y los contratos de suministro que no alcanzan a cubrir la demanda pico tienen al sistema en un equilibrio frágil.

“Sumado a la estrechez estructural del sistema de gas natural en Colombia y a los potenciales déficits de oferta, se incrementa el riesgo de desabastecimiento de gas y/o de electricidad”, alerta Cabrales.

Prieto va en la misma dirección: “Esto obliga a anticipar decisiones operativas, fortalecer los mecanismos de respaldo térmico y ajustar las señales regulatorias para evitar situaciones de estrés en el sistema eléctrico”. En otras palabras, no se puede esperar a que llegue el fenómeno para reaccionar.

Además: IDEAM advierte posible fenómeno de El Niño en Colombia en la segunda mitad de 2026

El próximo informe diagnóstico de ENSO de la NOAA está programado para el 14 de mayo de 2026. Para entonces, el calentamiento subsuperficial del Pacífico habrá avanzado otro mes.

Agua, alimentos y decisiones que no pueden esperar

El tercer gran frente de riesgo es la seguridad alimentaria. La disminución de las lluvias y el aumento de las temperaturas que El Niño trae consigo no solo afecta a los embalses.

También golpea directamente los rendimientos de los cultivos, altera los calendarios de siembra y puede generar presiones sobre la disponibilidad y el precio de los alimentos en los mercados locales.

Prieto advierte que el efecto no es solo sobre la producción. Es sobre el tiempo. “Los ciclos de siembra son rígidos, y si las lluvias no llegan cuando deben, los agricultores no tienen margen para improvisar”.

Por ejemplo, en la Región Andina, donde se concentra buena parte de la producción de papa, maíz y hortalizas, un segundo semestre seco puede traducirse en una contracción de oferta que llega al consumidor final como inflación alimentaria.

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida