En un entorno marcado por la acelerada transformación tecnológica, la inteligencia artificial, la hipertransparencia y un mayor escrutinio por parte de inversionistas, reguladores, clientes y ciudadanos, la ética dejó de ser un asunto exclusivamente normativo para convertirse en un factor determinante de competitividad. Hoy, las organizaciones no solo son evaluadas por los resultados que obtienen, sino por la forma en que los alcanzan.
Este foro parte de una premisa: las empresas que logran construir confianza, fortalecer su reputación y consolidar una cultura de integridad desarrollan ventajas competitivas difíciles de replicar. La conversación de apertura plantea el contexto que justifica esta discusión y propone una reflexión sobre el papel que desempeña la ética como uno de los principales activos estratégicos para la sostenibilidad empresarial.
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