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Medellín quiere ser ‘ciudad esponja’ con megatanque subterráneo y parques inundables para evitar tragedias por lluvias

En el norte de la ciudad se construye un sistema de vanguardia para reducir el riesgo de inundaciones que ya se ha probado en Japón, Tailandia y México. La obra, con una capacidad de 1.200 metros cúbicos, es pionera en Colombia.

  • El gran Sistema de Drenaje Sostenible de Primavera Norte, se excava bajo la cancha de Villa Niza. FOTO Cortesía - EL COLOMBIANO
    El gran Sistema de Drenaje Sostenible de Primavera Norte, se excava bajo la cancha de Villa Niza. FOTO Cortesía - EL COLOMBIANO
  • El gran Sistema de Drenaje Sostenible de Primavera Norte, se excava bajo la cancha de Villa Niza. FOTO Cortesía
    El gran Sistema de Drenaje Sostenible de Primavera Norte, se excava bajo la cancha de Villa Niza. FOTO Cortesía
24 de abril de 2026
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Siguiendo el ejemplo de países como Japón, Tailandia, España y México, Medellín quiere convertirse en una “ciudad esponja” y ya comenzó a construir un novedoso sistema de captación de aguas lluvias con el que se busca reducir el riesgo de inundaciones.

Como parte de la estrategia Mi Río, Mis Quebradas, la misma que incluye la intervención de cauces en quebradas y la construcción de parques inundables, la Alcaldía está excavando un gigantesco Sistema de Drenaje Sostenible (SUDS) que se convertirá en el más grande del país y que está empleando tecnología de punta.

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En términos sencillos, la estructura se trata de un tanque de gran tamaño, con una capacidad de 1.200 metros cúbicos, el equivalente al volumen de dos piscinas semiolímpicas. La obra estará ubicada en Parques del Río Norte —también llamado Primavera Norte—, justo bajo la cancha de fútbol Villa Niza.

Según explica la Empresa de Desarrollo Urbano de Medellín (EDU), el sistema no solo será el más grande en Colombia sino que se equipara a otras soluciones similares implementadas en ciudades como Guadalajara y Ciudad de México, llegando a ser la tercera más grande construida en Latinoamérica, con un costo de $4.342 millones.

La génesis del proyecto

Emiro Carlos Valdés López, gerente de la EDU, explica que la idea de implementar estos tanques en Medellín partió de la búsqueda de una solución para ampliar una capacidad hidráulica urbana que ya se quedó corta en muchos lugares.

Pese a que en su planeación de corto y mediano plazo Medellín ya tiene formulada un amplio paquete de obras que incluyen la canalización de quebradas o la construcción de box culverts, este tipo de estructuras sirven principalmente para conducir el agua y prevenir derrumbes. No obstante, los diagnósticos mostraron la urgencia de construir espacios de almacenamiento, que ayuden a reducir la presión sobre las quebradas en los eventos de lluvia más críticos.

Aunque en Medellín el debate por las inundaciones es relativamente reciente, otras grandes ciudades en el mundo ya se habían topado con el mismo problema más de tres décadas atrás, planteando soluciones que hoy son referente.

Uno de los ejemplos más emblemáticos es Tokio, que en la década de 1990 se embarcó en la construcción de una gigantesca estructura para combatir las inundaciones provocadas por eventos como los tifones y tsunamis, que en ese década fueron causantes de varios desastres.

La solución de ese país fue construir el complejo G-Cans, o popularmente conocido como la Catedral de las Tormentas, excavado en Kasukabe.

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El sistema tiene 50 metros de profundidad, cinco pozos y cerca de 6,5 kilómetros de túneles, con una capacidad de almacenar aproximadamente 670.000 metros cúbicos de agua, que luego es bombeada gradualmente.

En escalas diferentes, otros países y ciudades también han implementado sistemas similares para almacenar agua y evitar las inundaciones.

El gerente Valdés señala que además de evitar la inundación inmediata, los sistemas también funcionan como una especie de esponja, que captura y libera el agua lentamente.

“Además de evitar la inundación en el momento en que está cayendo un aguacero muy intenso, hace captura para no liberar esa agua directamente al río y no aumentar de manera desbordada el caudal. El tercer efecto, de mediano plazo, de ahorro y sostenibilidad, tiene que ver con el aprovisionamiento de agua para labores de riego y conservación de urbanismo y paisajismo, permitiendo el reciclaje y uso de las mismas aguas”, añadió el funcionario.

Valdés apuntó que además del gran tanque que se está haciendo en Primavera Norte, en los planes está hacer otros tanques subterráneos adicionales más pequeños —que en total permitirán una capacidad de almacenamiento de tres piscinas semiolímpicas—, y también hay planilladas otras estructuras similares en el Gran Parque Medellín, el que se construye en el Aeroparque Juan Pablo Segundo y que comprenderá para esos sistemas un área de 14.000 metros cuadrados (la profundidad y el volumen se evalúan) para también prevenir las inundaciones.

¿Cómo funciona el sistema?

La clave para que funcione el sistema de almacenamiento radica en una serie de celdas modulares que permiten retener el agua.

En términos sencillos, el gerente de la EDU explica que las celdas funcionan como si se tratara de una especie de canastas de plástico de supermercado apiladas unas sobre otras, similares a las que se emplean para transportar frutas y verduras.

“Por dentro estas estructuras tienen unos canales y cunetas y en la parte de abajo unos tanques de almacenamiento. Entonces, el piso que está encima de la superficie es uno que tiene una capacidad filtrante que absorbe el agua. Junto con todas las cunetas que van en los bordes de toda la estructura, lleva el agua adentro”, dijo Valdés.

Mientras en un sistema tradicional, añade el funcionario, habría un conducto que lleva el agua al río de forma directa, este nuevo sistema es capaz de aprisionar temporalmente el agua en cada una de esas celdas, permitiendo una liberación controlada.

En el caso del gran tanque que estará en Primavera Norte, la previsión es que tenga un almacenamiento base de 500 metros cúbicos de agua que servirán para las labores de jardinería y riego del parque y cuando se rebose —es decir, llegue a su capacidad máxima de 1.200 metros cúbicos— libere el exceso de agua a la quebrada Juan Bobo, por una tubería más pequeña.

Otra de las propiedades que tendrá el tanque es una capacidad filtrante previa a la absorción del agua, de tal forma que cuando se libere el líquido de nuevo al ambiente esté más limpio y sea útil precisamente para las labores de paisajismo y mantenimiento de las zonas verdes.

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“El piso sobre esta superficie tiene capacidad filtrante para la absorción del agua. Lo que se hacía antes era mandar el agua directamente a la quebrada o al río sin mecanismos de contención, ahora estas celdas subterráneas capturan el agua, la conservan y permiten una liberación controlada o reusarla para paisajismo, riego y sostenibilidad de las áreas verdes”, agrega Valdés.

Infográfico
Medellín quiere ser ‘ciudad esponja’ con megatanque subterráneo y parques inundables para evitar tragedias por lluvias

Un esfuerzo de largo aliento

La construcción de estos nuevos tanques de almacenamiento aparece en medio de un panorama cada vez más crítico en materia de lluvias en Medellín.

Tal como lo han advertido expertos y urbanistas, aunque desde su nacimiento como villa en el siglo XVII Medellín ha lidiado con los embates de un valle con más de 4.217 quebradas, durante las últimas décadas las inundaciones se han vuelto más frecuentes.

La explicación de este fenómeno radica en que a medida que la retícula urbana se ha ido expandiendo y cubriendo la mayor parte del Valle de Aburrá, el agua que antes caía en el suelo y era absorbida por las montañas, hoy cae sobre carreteras, techos y sistemas de drenaje.

El contraste es que mientras antes el agua de un evento lluvioso podía tardarse hasta dos o tres días para llegar a las quebradas, en la Medellín contemporánea puede tardar apenas 20 minutos, dejando cortos los cauces de los cuerpos de agua y del mismo río Medellín.

El cambio climático, a su vez responsable de eventos climáticos más extremos, también ha contribuido a la intensidad de las lluvias.

Además de estas variables, la ciudad también ha venido acumulando múltiples problemas en su planeación, que han llevado a que muchas quebradas se hayan sepultado bajo tierra en canalizaciones que ya no son suficientes o que barrios enteros se hayan erigido a escasos metros de los cuerpos de agua.

Buscando implementar una solución de fondo, el gobierno distrital emprendió una revisión de la planificación de la ciudad y lanzó un plan de largo aliento para intervenir las quebradas que tiene varios frentes.

Alejandro Restrepo Montoya, director de Urbanismo y Arquitectura de la Alcaldía de Medellín, explicó que uno de ellos es intensificar las labores de limpieza y mejoramiento de la capacidad hidráulica de las quebradas, que en el caso del Distrito ha implicado aumentar la recolección de escombros en los cauces, pero también meterse la mano al bolsillo para ampliar canalizaciones obsoletas.

En cifras generales, la meta del gobierno es intervenir por lo menos 350 puntos críticos con alto riesgo hidráulico, en 91 quebradas.

El plan incluye la construcción de obras en el río Medellín, cuya canalización además tiene más de 30 puntos en riesgo de derrumbes que afecten la autopista o el Metro.

“Hay tres tipos de intervenciones. Primero, reconducir los cauces de manera natural, pues hay cauces modificados de manera artificial, tapados con basura o escombros para acomodar infraestructura informal. Segundo, mitigar los riesgos a través de soluciones basadas en la naturaleza, como taludes más amplios o ampliar la capacidad del canal para evitar desbordamientos”, dijo entonces el funcionario.

Por esa misma vía fue que la ciudad también anunció la construcción de 40.000 metros cuadrados de parques inundables, que cumplirán una función doble. Al tiempo de tener vegetación que contribuya a la absorción del agua durante los momentos de crecientes, en muchas zonas también busca contribuir a despejar la orilla de las quebradas de asentamientos de invasión en alto riesgo.

“Estos parques están planeados para ser una esponja natural y evitar colapsos por la confluencia de la quebrada La Guayabala, Altavista y el Caño del Papa. Internacionalmente, Copenhague en Dinamarca es una ciudad referente, al igual que Berlín, Múnich y Hamburgo en Alemania. La tecnología natural de Copenhague es uno de los puntos de referencia que hemos utilizado para aprender”, añadió en diálogo con este diario Restrepo.

Todas estas tareas comprenden una inversión de $663.000 millones, no solamente en Medellín sino en el área metropolitana del Valle de Aburrá.

Finalmente, el director de la EDU recordó que los Sistemas de Drenaje Sostenible están articulados a la estrategia Mí Río, Mis Quebradas, en la que además de esa entidad descentralizada están participando otras carteras como la Secretaría de Medio Ambiente, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, la Secretaría de Infraestructura Física y Empresas Públicas de Medellín (EPM), todas con el objetivo de mitigar y adaptar la ciudad a los efectos del cambio climático.

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