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¿Qué es el Kraken?: el “monstruo” de Medellín para prevenir desastres que sorprendió a la ONU

Sensores, análisis técnico y comunidades capacitadas integran una estrategia de prevención ante deslizamientos e inundaciones que ya es reconocida como una experiencia innovadora en el mundo. La ONU visitará este jueves Medellín para conocer el sistema, a pocos días de que empiece el Climate Week 2026, del que la capital antioqueña será anfitriona entre el 28 de septiembre y el 10 de octubre.

  • Una de las zonas que monitorean en Medellín con los sensores que hacen parte del Kraken es San Antonio de Prado, junto con Altavista y el oriente, las más críticas de la ciudad. Foto: Cortesía.
    Una de las zonas que monitorean en Medellín con los sensores que hacen parte del Kraken es San Antonio de Prado, junto con Altavista y el oriente, las más críticas de la ciudad. Foto: Cortesía.
  • Medellín es pionera en Colombia en la implementación de estos dispositivos de monitoreo de inundaciones y movimientos en masa. Otras ciudades quieren replicar el ejercicio. Foto: Cortesía
    Medellín es pionera en Colombia en la implementación de estos dispositivos de monitoreo de inundaciones y movimientos en masa. Otras ciudades quieren replicar el ejercicio. Foto: Cortesía

En Medellín, la ciudad del interior colombiano circundada por montañas, el agua, que por estos días es escasa, ha sido históricamente un problema.

Tragedias como la del 23 de abril de 1880, cuando la quebrada La Iguaná arrasó con el Poblado de Aná y mató a 17 personas, o la del deslizamiento del Cerro Pan de Azúcar, que sepultó a 500 ciudadanos, el 27 de septiembre de 1987, han sido, más que un precedente, aprendizajes para que los organismos de desastres fortalezcan la gestión del riesgo.

En estos y otros eventos trágicos hay una similitud: las intensas lluvias y la presión en las cuencas y taludes. El caso más reciente ocurrió hace poco más de un año en los límites entre Santo Domingo Savio (Medellín) y El Pinar (Bello), el cual dejó 10 muertos y 15 desaparecidos.

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Pero otras coincidencias también han marcado esos eventos lamentables. La falta de información previa que permitiera desatar acciones oportunas de prevención, los asentamientos informales en zonas de riesgo y la falta de educación de la comunidad frente a la correcta disposición de residuos sólidos, así como las acciones de mitigación, son algunas de ellas.

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Medellín tiene 4.217 cauces, muchos de ellos modificados por el crecimiento urbano, la canalización y la ocupación de sus retiros. Es un territorio donde fácilmente se encuentra un arroyo, una quebrada.

Marcela Ruiz Saldarriaga, secretaria de Medio Ambiente, explica que este mapa hídrico de la ciudad es una capilaridad. Es como si fueran venas y vasos capilares.

“Puede que en verano no lo veas, pero en invierno se va a hacer notar y muchas de esas quebradas han sido modificadas históricamente. La ciudad tiene 350 años de poblamiento, pero en los últimos 100 ha sido mucho más fuerte todo el desarrollo urbanístico, el crecimiento. El modelo ha sido en unas partes planificado, y esa planificación ha tomado criterios de alinear quebradas, de hacer canales”, establece.

La funcionaria agrega que, actualmente, hay otros fenómenos de ocupación de la ciudad, donde no hay registro suficiente de cuál era el cauce natural de una quebrada, los procesos de construcción legales, formales o no formales, cómo se han desviado esas quebradas. “Este es un elemento de riesgo importante, que no podemos subestimar”, señala.

“Y a las comunidades también las debemos preparar para que reconozcan que hay que respetar los retiros, que no se puede ocupar el cauce de una quebrada, que hay que respetar el agua, conocer por dónde va, hay que levantar la información”, añade.

En ese propósito, la Secretaría de Medio Ambiente se dio a la tarea de levantar los datos necesarios para comprender esa anatomía hídrica del territorio. Los recorridos de las quebradas, entre otras minucias, reposan en una cartografía en construcción que, se plantea, sea tan completa que no exista duda de que lo que es una zanja no es un caño, sino que es una quebrada.

“Siempre nos vamos a a exponer a condiciones climáticas de las que tenemos todavía incertidumbre”, enfatiza Ruiz.

Los riesgos de Medellín

Este Distrito tiene una condición latente de movimientos en masa o lo que se conoce comúnmente como derrumbes, así como de inundaciones, que son crecientes súbitas de nivel de agua, ya sean lentas o rápidas, y las avenidas torrenciales, que tienen que ver con un comportamiento de los drenajes de alto impacto.

Estos drenajes son impactados por los recorridos largos del agua, con sedimentos, rocas, material arbóreo, incluso, con vehículos. Entonces, con esos agravantes, producto de los malos comportamientos ciudadanos, ¿cómo monitorear esos escenarios de riesgo?

Para Carlos Andrés Quintero, director del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Medellín (Dagrd), en el caso de las inundaciones y las avenidas torrenciales, la ciudad cuenta con sistemas de alerta temprana instalados en varias cuencas priorizadas.

Los sensores detectan el aumento del nivel de las quebradas y, cuando se superan los rangos definidos por los expertos, activan alarmas que pueden ser escuchadas por las personas ubicadas en las zonas de influencia.

“Las inundaciones y las avenidas torrenciales cuentan con la estrategia de los sistemas de alerta comunitarios, que es un proyecto con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, a través del Siata (Sistema de Alertas Tempranas), donde se toman decisiones y se tienen unos sensores de nivel de la mano con la apropiación social del conocimiento y donde se tienen capacitadas a las personas”, acota.

Para contrarrestar esas situaciones, el Dagrd desarrolló una acción inicial dentro del componente de gestión del riesgo, que fue el fortalecimiento de la operación de un sistema de monitoreo geológico y geotécnico implementado para 31 escenarios de riesgo asociados al fenómeno amenazante de tipo movimiento en masa.

A la fecha, en la ciudad operan 110 instrumentos, entre ellos: 57 inclinómetros, 47 piezómetros, 4 estaciones integrales de monitoreo hidrometeorológico geotécnico y 2 prototipos de monitoreo a distancia de deformaciones, humedad y succión, de tipo Smart Node.

Actualmente, más de 500 familias que habitan zonas aledañas a estos escenarios han identificado el riesgo en su territorio gracias a este mecanismo, lo cual ha permitido realizar intervenciones que mitigan y reducen los riesgos en las comunidades

El Kraken y sus tres tentáculos

Si bien hace aproximadamente dos décadas existen intentos de normas para proteger los cerros y laderas de la conurbación, los controles han sido inocuos e insuficientes (especialmente en la administración anterior).

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¿Qué es el Kraken?: el “monstruo” de Medellín para prevenir desastres que sorprendió a la ONU

Ante esto, la experiencia del organismo de emergencias lo llevó a fortalecer las herramientas de prevención mediante el uso de tecnología.

Con la premisa de que una alarma puede marcar la diferencia entre evacuar a tiempo o quedar expuesto a una inundación, una avenida torrencial o un movimiento en masa, la Alcaldía de Medellín creó un sistema de alerta comunitaria, concebido como una red que combina tecnología, monitoreo permanente y preparación ciudadana para responder ante posibles emergencias.

La estrategia, denominada Kraken, no se limita a instalar sensores. Su funcionamiento depende de una cadena completa: medir lo que ocurre en el territorio, analizar la información y comunicarla oportunamente a las comunidades. Si uno de estos eslabones falla, la alerta pierde efectividad.

En total hay 116 sensores y dispositivos que identifican movimientos en masa e inundaciones instalados en 21 sitios considerados críticos, de acuerdo con los diagnósticos realizados por expertos a través de estudios y estadísticas.

Esta criatura marina legendaria de la mitología nórdica y escandinava fue tomada por los expertos en la ciudad como el símbolo de la gestión del riesgo. Una figura mitológica de un monstruo con varios tentáculos que se convierte en una herramienta para proteger a la población.Se trata de una estrategia integral de gestión del riesgo, ideada y liderada por la Alcaldía de Medellín con apoyo de la Universidad Eafit, y que se basa en el monitoreo en tiempo real, análisis de datos y comunicación comunitaria para prevenir inundaciones, avenidas torrenciales y movimientos en masa.

Cada tentáculo representa un componente de la prevención: monitoreo a través de sensores instalados en quebradas y zonas inestables que registran variables como el nivel del agua, la lluvia, la humedad del suelo y la deformación del terreno.

Luego, el análisis desarrollado con ingenieros y especialistas que estudian los datos para determinar cuándo una condición puede convertirse en una amenaza, y la comunicación y respuesta comunitaria, que se ejecuta en el momento que la información llega a los habitantes mediante alarmas, capacitaciones, rutas de evacuación y protocolos previamente acordados.

“Si se rompe una de esas cadenas, ya no se puede hablar de un sistema de alerta”, asevera el director del Dagrd.

Pero la tecnología, por sí sola, no basta. Antes de que ocurra una emergencia, los habitantes reciben información sobre el significado de las señales, las rutas de evacuación, los puntos de encuentro y la manera organizada de reaccionar. También conocen el funcionamiento de los equipos, una medida que ayuda a protegerlos frente al vandalismo y facilita su cuidado.

Así lo establece Alexander Guerra, integrante del equipo técnico de gestión del riesgo de Medellín, quien afirma que, actualmente, el Distrito cuenta con más de 40 sistemas de alerta temprana distribuidos en más de una decena de cuencas instrumentadas para atender riesgos de inundación y avenida torrencial.

Medellín es pionera en Colombia en la implementación de estos dispositivos de monitoreo de inundaciones y movimientos en masa. Otras ciudades quieren replicar el ejercicio. Foto: Cortesía
Medellín es pionera en Colombia en la implementación de estos dispositivos de monitoreo de inundaciones y movimientos en masa. Otras ciudades quieren replicar el ejercicio. Foto: Cortesía

El éxito de la apuesta está condicionado por la participación de la comunidad. Es decir, cada aspecto científico, data, ecuación está equiparado con la socialización y pedagogía hacia las comunidades, tanto en la reacción como en la apropiación que tengan con los equipos y sistemas instalados en los territorios.

“Una vez, pues, tomamos los datos en terreno, los analizamos. Se generan unas reuniones con la comunidad donde se planea cómo responder a las emergencias cuando todavía es alta la probabilidad de ocurrencia”, apunta el experto.

Uno de los casos reales de implementación de la estrategia de mitigación del riesgo sucedió en la quebrada La Iguaná, occidente de Medellín. Allí los sensores monitorean el comportamiento del cauce y están conectados con mecanismos de alerta para advertir a la comunidad cuando el nivel del agua puede representar un peligro.

“El tentáculo uno lo tiene a través de unos sensores de nivel, que están conectados a alarmas. Esos sensores de nivel miden cuando la quebrada se sube más allá de la lámina de agua. Y cuando se sube, suena una alarma, y esa alarma, la escucha toda la comunidad que está en la zona de influencia de la posible inundación”, afirma.

Siguiendo con el ejemplo de La Iguaná, Guerra explica que, para ese caso, el tentáculo número dos del Kraken son los análisis que se tienen que realizar para determinar los rangos de dicho nivel del aumento de la lámina de agua y cuándo se vuelve uno de riesgo alto.

El tercer tentáculo de la “criatura” es la participación de la comunidad, desde la instalación de los sistemas en campo, las socializaciones para explicar cómo funciona y por qué se supera, en determinadas ocasiones, la lámina de agua generando un nivel alto de riesgo.

“Además, se capacita a la comunidad para que pueda salir por unas rutas de evacuación adecuadas, que se determinan desde el Dagrd y que son las más óptimas de acuerdo con las condiciones y puntos de encuentro. También, se explica cómo reaccionar cuando la emergencia o el fenómeno amenazante es manifiesto, cuando tiene un nivel de riesgo alto y cómo hacerlo de manera organizada”, acota.

Guerra anota que Kraken también incorpora el seguimiento de laderas y terrenos con riesgo de deslizamiento.

“Medellín tiene identificados 21 sitios críticos por movimientos en masa, donde se han instalado 116 instrumentos para medir la deformación del terreno, la lluvia, la humedad del suelo y otras variables relevantes”, complementa.

La estrategia es liderada por el Grupo de Movimientos en Masa del Dagrd, con la coordinación de la ingeniera Claudia Peláez. En el equipo hay tres ingenieros: dos geólogos y uno civil, además de un geotecnista.

Sobre la participación de Eafit, Guerra justifica que la entidad a la que pertenece tiene conocimiento de los problemas, las soluciones y la gestión del riesgo. La universidad tiene los laboratorios, los profesores todo su desarrollo y la validación académica.

“Esto nos permite hacer los montajes para poder materializar las ideas que tenemos mediante un convenio interadministrativo con ellos que está vigente. Así desarrollamos los instrumentos y los sistemas”, aclara.

Otra herramienta que hace parte de los sistemas de alerta que implementa Medellín es Sat Exprés, que comprende la instrumentación y monitoreo operativo. Este sistema, puesto en marcha debido a la calamidad pública declarada por los efectos de la primera temporada de lluvias del 2025, se encuentra en fase básica de desarrollo, orientada a generar capacidades iniciales de respuesta. A raíz de ello, se dio inicio a la implementación de los sistemas de alerta temprana.

En la actual administración se estableció la meta de incorporar 40 sistemas adicionales, de los cuales 29 operan actualmente y se avanza en el proceso de los restantes, que se encuentran en proceso de implementación.

El interés internacional

La innovación de Kraken está en adaptar tecnologías de monitoreo remoto a las condiciones particulares de Medellín y del Valle de Aburrá, un territorio con fuertes pendientes, temporadas de lluvias y numerosas quebradas que atraviesan zonas urbanas.

El proyecto fue presentado recientemente en India, en un espacio especializado en instrumentación geotécnica, donde recibió una respuesta positiva de la comunidad científica. Además, una comisión de la Organización de las Naciones Unidas visitará Medellín este jueves y viernes para conocer de primera mano la estrategia y la manera en que articula sensores, análisis técnico y participación comunitaria.

El interés internacional se explica, en parte, porque la propuesta no consiste únicamente en importar una tecnología. El Distrito y sus aliados académicos han trabajado en adaptar los instrumentos a las características del territorio, probarlos en laboratorio, validarlos en campo y compararlos con equipos convencionales.

“Los delegados de la ONU van a conocer lo que está sucediendo hoy en Parques del Río y van a tener de nosotros información sobre las obras que se vienen haciendo en Mi Río, Mis Quebradas. Pero, sobre todo, van a conocer también, de la mano del Dagrd, los sistemas de alerta temprana comunitaria, cómo se están incorporando, la articulación de esos sistemas de monitoreo y de información que se genera a partir de los instrumentos que están instalados en zonas críticas de la ciudad, en sistemas muy importantes que se han venido desarrollando por parte del Dagrd y que le van a permitir a la ciudad tomar medidas, anticiparse a la materialización de riesgos y tomar mejores decisiones”, acota la secretaria Ruiz.

Solución de puntos críticos

Mientras los organismos de atención de emergencia y rescate, con docentes y estudiantes, continúan perfeccionando las herramientas y estrategias de alertas, como el Kraken, la Alcaldía de Medellín avanza en la ejecución de obras de mitigación del riesgo en varias quebradas de la ciudad, especialmente en sectores afectados por inundaciones, avenidas torrenciales, erosión y movimientos en masa.

Las intervenciones hacen parte de Mi Río, Mis Quebradas, un plan que busca recuperar la red hídrica desde las zonas de nacimiento hasta su desembocadura, y que prioriza la reducción del riesgo, la recuperación de los retiros de las quebradas, el mantenimiento de canales y estructuras hidráulicas, la conservación de áreas naturales y la construcción de espacios públicos de calidad.

Según la secretaría de Medio Ambiente, como parte de ese trabajo ya identificaron, inicialmente, 21 obras hidráulicas nuevas y cerca de 350 puntos críticos que requieren mantenimiento o intervención; de estos, 192 fueron considerados prioritarios.

La estrategia contempla la inversión de recursos cercanos a los $660.000 millones para este periodo de gobierno, aunque la cifra podría aumentar a medida que se incorporen nuevas necesidades derivadas de las emergencias y de los estudios técnicos.

Según Ruiz, el plan consiste en generar soluciones de infraestructura con técnicas de bioingeniería. En los puntos donde se requiere una mayor capacidad de contención se construyen muros, mientras que en otros tramos se utilizan estructuras más flexibles, como geocolchones: sistemas conformados con piedras y materiales que permiten retener sedimentos y favorecer la recuperación de la vegetación.

“Estas soluciones buscan controlar la erosión y estabilizar los taludes sin recurrir exclusivamente a estructuras rígidas. Su aplicación depende de los estudios hidrológicos, hidráulicos, geológicos y geotécnicos de cada sector. Para la comunidad, la obra representa una reducción de la exposición a crecientes y deslizamientos, además de la recuperación ambiental de un tramo que durante años ha enfrentado procesos de deterioro”, señala.

Entre los sitios priorizados para intervenir, debido al riesgo de desbordamientos o avenidas torrenciales, y en los que, actualmente, se trabaja, están la quebrada La Presidenta, particularmente en la zona de confluencia con La Poblada, en Patio Bonito. En este sector se han registrado inundaciones y hubo afectaciones por las fuertes precipitaciones del 17 de marzo pasado.

La obra que se desarrolla allí busca reducir la posibilidad de nuevas inundaciones y mejorar las condiciones hidráulicas del cauce, al tiempo que se recuperan los espacios asociados a la quebrada.

“Para las comunidades cercanas, la intervención representa una medida de protección frente a los crecientes niveles de lluvia y una oportunidad para recuperar los retiros que durante años han sido ocupados o transformados por el crecimiento urbano”, dice la secretaria Ruiz.

En otro de los afluentes, La Máquina, en Manrique, nororiente de Medellín, una avenida torrencial el 3 de abril pasado generó problemas en los tramos de El Jardín y Brisas del Jardín, y colapsó la estructura del canal en aproximadamente 200 metros lineales. La zona presenta condiciones complejas de riesgo por la fuerte pendiente y la presencia de viviendas, puentes, placas de concreto y parqueaderos en los retiros de la quebrada.

Con la intervención, explica Ruiz, se pretende recuperar la capacidad hidráulica del cauce y estabilizar las áreas afectadas. También, abordar la ocupación de los retiros y las condiciones sociales de las familias que habitan en zonas expuestas mediante procesos de gestión predial y acompañamiento comunitario.

En Altavista, otro sitio con recientes afectaciones, la Administración Distrital interviene un tramo de 500 metros lineales en ambas márgenes, equivalente a cerca de 1.000 metros de intervención si se contabilizan los dos costados del cauce.

Descargas controladas de agua

En Medellín llueve un promedio histórico de entre 1.600 mm y 2.900 mm anuales, dependiendo de la zona del Valle de Aburrá (las laderas y el sur suelen registrar acumulados mayores).

Según las estadísticas del Ideam y el Siata, el régimen de lluvias en la ciudad es bimodal, lo que significa que el año se divide en dos temporadas secas y dos de lluvias. Esto significa que incluso, en la ciudad puede llover más que, por ejemplo, en Bogotá.

El factor llevado a repensar el aprovechamiento del agua por medio de una infraestructura verde y gris subterránea que imita el ciclo natural para gestionar la lluvia. Es decir, en lugar de enviar el agua de golpe al río Medellín o a las quebradas mediante tubos rectos, se está construyendo un Sistema Urbano de Drenaje Sostenible (Suds) que la captura, la filtra, la almacena temporalmente y la libera con control.

Esta mega obra se desarrolla en el río Medellín, donde se construye el parque Primavera Norte. En este lugar se presentaba un proceso importante de socavación y erosión de la ribera.

Las obras buscan estabilizar la margen derecha del río, recuperar el retiro y consolidar un nuevo espacio público para la ciudadanía. El proyecto incorpora además de dos tanques para almacenar temporalmente el agua de lluvia, canchas y zonas verdes.

“El agua almacenada puede utilizarse para el riego de las zonas verdes del parque. Los excedentes se liberan de manera gradual hacia el río, con el propósito de disminuir la velocidad del flujo y reducir los procesos erosivos sobre las márgenes y el lecho”, explica la secretaria Ruiz.

Se trata de una intervención de espacio público de más de 70.000 metros cuadrados, en la comuna 2, Santa Cruz. Es, según el Distrito, el más grande del país, con un tanque que podrá almacenar aproximadamente 1.200 metros cúbicos de agua, equivalente a cerca de dos piscinas semiolímpicas.

“De esta manera captamos el agua, reducimos su velocidad y la liberamos de forma controlada hacia el río Medellín, contribuyendo a la prevención de inundaciones y a una ciudad más resiliente frente a las lluvias”, asegura el secretario de Infraestructura Física, Jaime Andrés Naranjo.

Complementario a este gran tanque, habrá tres más que suman una capacidad cercana a 500 metros cúbicos de agua y que permitirán su aprovechamiento para el riego de zonas verdes en épocas secas. Esto consolida una apuesta integral por la gestión del riesgo y la sostenibilidad de los espacios urbanos.

Los Suds, es una iniciativa desarrollada en países como Japón, Tailandia, España y México bajo enfoques como las “ciudades esponja” y los “parques inundables”, que promueven una gestión más eficiente y sostenible del agua en entornos urbanos.Este es otro de los proyectos que reconocerán los delegados de la ONU, por su alcance e impacto comunitario, su componente de innovación social y el efecto en la mitigación del riesgo.

“El modelo de Medellín es el de una ciudad que construye su capacidad de resiliencia frente a escenarios de riesgo. Es, cómo gestionamos el agua y los riesgos asociados a esta, avenidas torrenciales, inundaciones”, concluye la secretaria Ruiz.

La visita de la ONU a Medellín se realizará a pocos días del inicio del Climate Week 2026, una plataforma internacional de acción climática que convertirá a la ciudad en el principal escenario de discusión sobre soluciones para el cambio climático. El encuentro se realizará entre el 28 de septiembre y el 10 de octubre.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Cómo funcionan las alertas comunitarias de la estrategia Kraken en Medellín?
Cuando los sensores de nivel en las quebradas o los inclinómetros en las laderas superan los límites de seguridad, el sistema activa alarmas sonoras en el territorio. Las comunidades previamente capacitadas activan sus protocolos de evacuación hacia puntos de encuentro definidos por el DAGRD.
¿En qué consiste el proyecto Primavera Norte en el río Medellín?
Es una obra de estabilización de la ribera del río Medellín que incorpora un Sistema Urbano de Drenaje Sostenible (SUDS). Incluye tanques subterráneos que capturan, filtran y almacenan temporalmente las aguas lluvias para liberarlas con control y evitar la erosión del cauce.
¿Por qué la Organización de las Naciones Unidas (ONU) visita Medellín para conocer Kraken?
Delegados de la ONU visitan el Distrito para evaluar cómo Medellín adaptó sensores geotécnicos y análisis hidrológico en un territorio de pendientes complejas, logrando integrar la ciencia universitaria con la preparación ciudadana activa.

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