En Medellín y varios municipios del Valle de Aburrá, muchas personas coinciden en la misma sensación: las noches se sienten cada vez más calientes. La compra de ventiladores está en alza y el sueño parece más difícil de conciliar con el bochorno. El aire parece pesado y el calor permanece incluso después de la lluvia.
Según explicó Julián Sepúlveda, líder del equipo de Meteorología del Siata, la percepción tiene fundamento meteorológico. Además de que se han registrado temperaturas máximas históricas durante el día, también se están presentando noches más cálidas de lo normal.
“Los mínimos están alcanzando la temperatura promedio. Quiere decir que sí estamos teniendo noches más cálidas, entre uno y dos grados más de lo que se esperaría”, señaló el experto.
También le puede interesar: ¡Qué calor! Medellín rompió récord y registró 33,8°C en una estación de medición del Ideam
La explicación está en un fenómeno conocido como “efecto cobija térmica”. Durante las mañanas y el mediodía, el Valle de Aburrá ha tenido cielos despejados y fuerte radiación solar, lo que permite que la superficie acumule calor. Más tarde, durante la tarde y la noche, comienzan a formarse nubes bajas y medias que actúan como una especie de manta sobre la ciudad.
“Estas nubes hacen el efecto como de cobija, impiden que haya un enfriamiento radiativo en la superficie y mantienen más cálido nuestro Valle de Aburrá”, explicó Sepúlveda.
En condiciones normales, durante la noche el suelo libera parte del calor acumulado durante el día hacia la atmósfera. Sin embargo, cuando existe abundante nubosidad, ese calor queda atrapado cerca de la superficie, elevando la sensación térmica y haciendo que las madrugadas sean más calientes.
El Siata aclaró que actualmente el océano Pacífico se encuentra en fase neutral del fenómeno Enso, es decir, que no hay presencia oficial de El Niño ni de La Niña. Sin embargo, existe una probabilidad superior al 60% de que el sistema evolucione hacia una fase cálida a partir de julio.
Por ahora, los expertos aseguran que el calor reciente no se debe directamente a El Niño, sino a condiciones atmosféricas locales relacionadas con nubosidad, humedad, viento y el comportamiento propio de la geografía de cañón del Valle de Aburrá.
“Entender el estado del tiempo no es solo mirar un termómetro, también es aprender a interpretar el cielo, las lluvias y los cambios atmosféricos que acompañan nuestra vida cotidiana”, explicó el Siata.
Regístrate al newsletter