Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas un minuto de diferencia entre uno y otro. Los afectados son miles y, entre ellos, uno de los rostros que evidencia la magnitud de la tragedia son los niños.
Un análisis satelital preliminar reveló que Catia La Mar, cerca a la ciudad de La Guaira, en el estado Vargas, es una de las zonas más golpeadas; casi un tercio de los edificios evaluados presentan algún tipo de daño.“Tras días de respuesta, la magnitud de las necesidades comienza a ser más clara”, afirmó Manuel Rodríguez Pumarol, representante de Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) en Venezuela.
El funcionario señaló que los hospitales están operando por encima de su capacidad, que miles de menores carecen de acceso confiable a agua potable y que numerosas escuelas resultaron afectadas, por lo que insistió en la necesidad de financiamiento continuo para sostener la respuesta humanitaria en las próximas semanas.
El reporte detalla que los hospitales de Caracas y de los estados Vargas, Carabobo, Aragua y Falcón sufrieron daños considerables, lo que ha llevado a algunos centros médicos a una situación crítica que compromete la atención de niños y mujeres embarazadas.
Solo en el Distrito Capital (Caracas), evaluaciones preliminares indican que 432 escuelas —más de un tercio del total— resultaron dañadas, afectando la continuidad educativa de miles de menores.
La Unicef advirtió que esta cifra podría aumentar a medida que avancen las evaluaciones en otros estados del país. Mientras tanto, las autoridades venezolanas han habilitado planteles educativos que no sufrieron afectaciones como albergues temporales para las familias desplazadas por el desastre.
En coordinación con el Gobierno de Venezuela (que sigue bajo el régimen chavista), el sistema de Naciones Unidas y otros socios humanitarios, Unicef activó una respuesta de emergencia ampliada que contempla el despliegue de personal adicional y la movilización de suministros para atender a unas 650.000 personas, entre ellas 234.000 niños, con asistencia en salud, nutrición, agua, saneamiento, protección infantil y educación.
El primer envío aéreo de la organización, con 20 toneladas métricas de insumos médicos y artículos de agua y saneamiento, llegó a la ciudad de Valencia el sábado pasado procedente del almacén regional de UNICEF en Panamá.
Un segundo cargamento, enviado desde el centro mundial de suministros en Copenhague, está previsto para los próximos días. Entre ambos envíos, se espera atender a más de 100.000 personas afectadas por la emergencia.
¿Qué se necesita?
Para responder a la crisis, Unicef calcula que necesita 52 millones de dólares, en el marco de su llamamiento de Acción Humanitaria para la Infancia 2026 en Venezuela, cuyo monto total asciende a 137,6 millones de dólares.
La organización ya destinó cerca de 3,5 millones de dólares de sus fondos internos de emergencia para financiar el despliegue inicial de personal y suministros, e hizo un llamado a la comunidad de donantes para que aporten financiamiento adicional y flexible que permita sostener y ampliar la respuesta en las próximas semanas.
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