El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dejó claro que Washington no trabajará, al menos en el corto plazo, con María Corina Machado para una transición en Venezuela.
En entrevista con CBS News, Rubio fue enfático y aunque expresó admiración personal por la líder opositora, aseguró que la realidad inmediata obliga a mirar otros escenarios.
“María Corina Machado es fantástica... pero estamos hablando de lo que va a pasar en las próximas dos semanas”, dijo Rubio, al subrayar que buena parte de la oposición no se encuentra actualmente en territorio venezolano y que hay decisiones urgentes que tomar.
Delcy Rodríguez, bajo observación de Estados Unidos
Rubio confirmó que Estados Unidos pondrá a prueba a Delcy Rodríguez, quien, por orden del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, asumió la presidencia tras la captura de Nicolás Maduro.
El mensaje fue directo: “Los juzgaremos por lo que hagan”.
Según el jefe de la diplomacia estadounidense, Washington evaluará a las nuevas autoridades no por discursos, sino por hechos concretos: frenar el narcotráfico, cortar vínculos con Irán, Hezbolá y grupos armados, como Farc y Eln (en Colombia), y evitar que la industria petrolera siga beneficiando a redes criminales y adversarios de EE. UU.
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue el petróleo. Rubio explicó que la industria venezolana está “en ruinas” y que necesita inversión privada, pero solo bajo condiciones que beneficien al pueblo venezolano.
Mientras eso no ocurra, seguirá vigente la cuarentena petrolera.
Estados Unidos, dijo, mantendrá sanciones, incautaciones de buques y presión económica como herramientas clave.
“Hasta que no resuelvan los problemas que existían con Maduro, seguirán recibiendo presión”, advirtió.
Rubio descartó cualquier expectativa de una transición inmediata. A su juicio, resulta “absurdo” pensar que 24 horas después del arresto de Maduro ya puedan convocarse elecciones.
“Estas cosas llevan tiempo. Hay un proceso”, insistió.
Washington espera señales claras de cambio, no promesas. Si estas no llegan, EE. UU. mantendrá “múltiples herramientas” para proteger su interés nacional y empujar un rumbo distinto en Venezuela.
El secretario de Estado aclaró que, por ahora, la estrategia no apunta a una ocupación militar del país. Sin embargo, recordó que el presidente Donald Trump mantiene “todas las opciones” sobre la mesa.
La verdadera palanca, según Rubio, es la presión naval y petrolera, descrita como uno de los mayores despliegues en el hemisferio occidental.
“La clave del régimen es el petróleo”, resumió. Mientras no haya cambios reales, esa será la principal vía de control.
Rubio inistió en la entrevista con una idea central: Estados Unidos no reconocerá liderazgos por inercia ni por declaraciones públicas. “Vamos a evaluar a las personas por lo que hagan”, repitió.