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¿Quién tomará el poder?, claves para entender lo que viene en Venezuela

La incursión de Estados Unidos en territorio venezolano ha generado controversia: mientras líderes políticos insisten en que sentaron un precedente peligroso y violaron la soberanía; la diáspora celebra la captura del dictador. ¿Qué pasará?

  • Durante la rueda de prensa tras la captura de Maduro, Donald Trump habló de Gustavo Petro y María Corina Machado. FOTO AFP.
    Durante la rueda de prensa tras la captura de Maduro, Donald Trump habló de Gustavo Petro y María Corina Machado. FOTO AFP.
  • Nicolás Maduro y Cilia Flores llegaron a Nueva York, esposados y con la cabeza cubierta, para enfrentar cargos de narcotráfico en EE. UU. FOTO: AFP
    Nicolás Maduro y Cilia Flores llegaron a Nueva York, esposados y con la cabeza cubierta, para enfrentar cargos de narcotráfico en EE. UU. FOTO: AFP
hace 23 minutos
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En la rueda de prensa dada ayer por el presidente Donald Trump, desde Mar-a-Lago, Florida, para dar detalles de la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el mandatario de los Estados Unidos dio luces de lo que podrían ser las semanas siguientes en Venezuela tras la caída del dictador.

“Vamos a administrar el país hasta que se pueda realizar una transición segura, adecuada y juiciosa. No queremos que alguien más tome el control y que terminemos con la misma situación que hemos tenido durante tantos años. Queremos paz, libertad y justicia para el gran pueblo venezolano, incluidos los que hoy viven en EE. UU. y desean regresar a su patria”, relató Trump.

En su declaración, el mandatario estuvo rodeado de Pete Hegseth, el secretario de Defensa de EE. UU.; Dan Caine, primer jefe del Estado Mayor Conjunto, y Marco Rubio, Secretario de Estado de EE. UU.

Allí, el presidente republicano afirmó que no podían “correr el riesgo de que alguien más tomara el control de Venezuela”, a lo que periodistas presentes le preguntaron entonces si eso significa la presencia de tropas estadounidenses sobre el territorio venezolano, respondiendo que su gobierno no tenía “miedo de tener botas sobre el terreno (venezolano) si es necesario”.

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¿Quién tomará el poder?, claves para entender lo que viene en Venezuela

“Anoche tuvimos botas sobre el terreno a un nivel muy alto, de hecho. No le tenemos miedo a eso (...) Estamos designando a varias personas. En gran parte, por un periodo de tiempo, serán las personas que están justo detrás de mí (señalando a su equipo que lo rodeaba)”, agregó.

¿Quién tomará el poder?

El nombre María Corina Machado —actual ganadora del Nobel de la Paz, por su trabajo de oposición en Venezuela— fue puesto sobre la mesa durante la rueda de prensa que ofreció el mandatario.

Trump indicó que no ha habido contacto con ella y que sería muy difícil que asumiera un liderazgo, pues, a su juicio, no cuenta con el respaldo interno necesario. “Creo que sería muy difícil para ella ser la líder. No tiene el apoyo ni el respeto del país (...) Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto necesario para ser líder”.

Sus palabras no fueron el primer revés que le ha dado a Machado. En octubre, cuando se anunció a la opositora como ganadora del Nobel, el presidente estadounidense —quien insistió varias semanas con merecer aquel galardón—, aseguró: “No sé quién es, pero fue muy generosa”, luego de que Machado le dedicara el premio.

Pero, si no es Machado, ¿entonces quién? Frente a la pregunta de unas eventuales elecciones en Venezuela, solo se limitó a decir: “Quisiéramos hacerlo rápido, pero toma tiempo. La infraestructura está podrida y es peligrosa. Es territorio explosivo. El petróleo es peligroso. Vamos a reconstruir todo. Sacaremos mucho dinero para cuidar del país”.

Mientras tanto, Delcy Rodríguez –quien hasta ayer se desempeñaba como vicepresidenta– asumió como presidenta encargada de Venezuela, tras decisión de la Sala Constitucional controlada por la dictadura.

“Defenderemos la dignidad de un pueblo que no se entrega. Que no se rinde. Que no va a ser colonia de nadie. Lo que se le está haciendo a Venezuela es una barbarie”, aseguró.

La duda sobre quién estará al mando no es la única que quedó en el aire. Durante la rueda de prensa, el presidente Trump abrió discusiones económicas y políticas.

Por un lado, las declaraciones sobre su interés en las reservas de petróleo venezolanas sembraron sospechas sobre cuál es la verdadera intención: ¿liberar un país o acceder a uno de los recursos naturales más preciados del mundo?

“Haremos que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura que está muy dañada y comiencen a ganar dinero para el país”, dijo Trump.

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Además de destapar sus intereses económicos, el líder estadounidense no desaprovechó la oportunidad para advertir al presidente colombiano Gustavo Petro: “Él está produciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos, así que sí, tiene que cuidarse el trasero”.

Sus palabras fueron un filo que se hundió aún más en la profunda división con el mandatario colombiano. El 23 de octubre, Trump aseguró que Petro era un “líder tonto” y lo señaló de ser un “tipo malo”; el colombiano respondió que él no era un matón, sino un demócrata.

En esta ocasión, el presidente Petro —y la Cancillería colombiana— han rechazado las acciones estadounidenses, señalándolas de ser un ataque a la soberanía venezolana. Aquel clamor no es el único. Desde Brasil, Lula Da Silva aseguró que Estados Unidos cruzó un límite inaceptable. Desde Francia, la líder de derecha Marine Le Pen hizo el mismo reclamo, asegurando que la soberanía de un país siempre debe ser inviolable y sagrada. Además, desde la ONU, el secretario general Antonio Guterres rechazó las operaciones militares estadounidenses.

Ante tantas aristas, EL COLOMBIANO consultó a varios expertos y revisó documentos oficiales para explicar cuáles serán las siguientes jugadas en el tablero: un juicio histórico, un país sin líder claro, una comunidad internacional confundida, y Colombia, la nación que está ad portas de elecciones y que tendrá que garantizar la seguridad en la frontera.

¿Una transición de poder o nuevas elecciones?

Tal y como aseguró Trump, analistas coinciden en que la captura de Nicolás Maduro no despejaría automáticamente el camino hacia unas elecciones libres en Venezuela.

Por el contrario, acentuaría la anomalía constitucional que, según Zair Mundaray, abogado y exfiscal en Venezuela consultado por EL COLOMBIANO, lleva años instalada en el país: no hay instituciones con legitimidad para conducir una transición ordenada. Sin presidente reconocido, sin Asamblea Nacional independiente y con un Tribunal Supremo cooptado, el Estado carece de un árbitro válido que convoque o administre un proceso electoral conforme a la Constitución.

En su análisis, Mundaray es enfático: no hay condiciones jurídicas ni políticas para unas elecciones inmediatas bajo el andamiaje actual. La Constitución prevé que, ante la falta absoluta del presidente, la vicepresidenta debe juramentarse y convocar a elecciones en un plazo perentorio. Pero ese paso, dice, parece no llevarse a cabo porque plantea que Delcy Rodríguez actúa como presidenta sin asumir el cargo formalmente –encargada– en una maniobra que le permitiría ejercer funciones de poder sin que corran los plazos constitucionales.

Esta ambigüedad, afirma, no es un accidente jurídico sino una “estrategia deliberada de sostenimiento del poder”, que mantiene al país en un limbo institucional donde no hay autoridad legítima, pero sí ejercicio efectivo del mando.

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Entonces, el escenario que se impone, sostiene Mundaray, no es electoral sino transicional. Y esa transición “no puede ser liderada por los restos del régimen ni por las instituciones civiles que lo sostuvieron”. La única salida constitucional viable sería reconocer el resultado del 28 de junio de 2024, en el que —según la evidencia presentada por la oposición— Edmundo González obtuvo una victoria contundente. Ese reconocimiento permitiría reconstituir la jefatura del Estado y, con ella, la cadena de mando institucional.

Según el experto, existe un vacío fáctico de mando: el comandante en jefe designado, que en este caso el llamado a serlo es Vladimir Padrino como ministro de Defensa, carece de legitimidad. “Padrino López está en una situación de inmensa precariedad, porque ha salido solo todo el tiempo sin el alto mando militar, sin comandantes de fuerza, es decir, ‘sigo siendo el ministro de la Defensa, pero no tengo tropa’... y eso es una muestra de debilidad enorme porque hasta ahora no se sabe dónde están los comandantes de fuerza”, dijo.

El absoluto interés de Trump por el petróleo

La pregunta que queda en el aire es por cuánto tiempo Trump tendrá el control. El propio mandatario gringo reconoció que no será rápido. “Tomará tiempo”. Justificó que hay que reconstruir la infraestructura que está “podrida” y es antigua. Incluso, mencionó que “extraer el petróleo es peligroso y que puede morir mucha gente por hacerlo”.

No es un secreto que EE. UU. desarrolla una guerra comercial con China y con Rusia, que se acercaron a Venezuela tras el chavismo. Y esta jugada en Caracas podría tensionar más sus relaciones. Al respecto, Trump solo contestó en su rueda de prensa que su idea es que se produzca mucho petróleo para venderle a otras naciones.

Y es que más allá de ser una fuente de energía que mueve economías, el petróleo es un activo estratégico y geopolítico. Los países que lo producen o controlan grandes reservas tienen mayor influencia internacional, capacidad de negociación y poder económico. Por esta razón, el acceso al crudo ha sido históricamente un factor de conflicto, alianzas y decisiones de política exterior. Eso lo convierte en un activo muy codiciado.

Adicional, precisó que Estados Unidos no gastará dinero en esa operación porque las petroleras estadounidenses, con la última tecnología, extraerán el crudo el suelo. “Vamos a recuperar el petróleo que tuvimos que haber recuperado hace mucho tiempo”, sentenció.

Lo cierto es que los ojos del mundo están puestos en esta gran jugada que dio Estados Unidos. Y no es para menos, ahora Estados Unidos está a cargo del suelo que fue considerado la potencia regional en el siglo XX e inicios del XXI por su riqueza petrolera.

En términos de reservas, los datos son concluyentes. Venezuela cuenta con aproximadamente 303.300 millones de barriles de petróleo probado, lo que la ubica por encima de Arabia Saudí, con 297.700 millones; Canadá, con 168.000 millones; Irán, con 157.800 millones; o Irak, con 145.000 millones de barriles.

Lo que pasará en Colombia; ¿qué está en juego?

Por el momento, el presidente Gustavo Petro se ha pronunciado a través de su cuenta de X, asegurando que Colombia se ceñirá a los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, haciendo énfasis en el respeto a la soberanía y la resolución de conflictos por medio del diálogo.

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Desde la Cancillería, a cargo de Rosa Villavicencio (foto), aseguraron que Colombia puso a disposición de Venezuela los mediadores de la entidad. Sin embargo, expertos advierten que lo que sucedió en el vecino país no es un problema meramente diplomático.

La exviceministra de Justicia, Margarita Zuleta, aseguró en diálogo con EL COLOMBIANO que lo que acaba de pasar en Venezuela ampliará la polarización en Colombia de cara a elecciones.

Y es que, para Colombia, la incursión estadounidense no podrá pasar inadvertida política, social ni económicamente. Zuleta aseguró: ”es importante entender que en nuestra sociedad hay un grupo significativo de personas que son binacionales, y tenemos una economía que después del Chavismo y Madurismo no ha tenido la misma relación. Empresas colombianas fueron víctimas de la nacionalización sin indemnización que hizo Chávez en su momento, por ejemplo”.

La experta añadió que, en medio del incremento de la violencia, tampoco se debe olvidar que ambos regímenes venezolanos han dado espacio para ocultar y proteger a grupos armados, por lo que Colombia también deberá prestarle atención a eso, sobre todo en la frontera.

El proceso contra Nicolás Maduro y su esposa en EE. UU: ¿irán a prisión?

Nicolás Maduro y Cilia Flores llegaron a Nueva York, esposados y con la cabeza cubierta, para enfrentar cargos de narcotráfico en EE. UU. FOTO: AFP
Nicolás Maduro y Cilia Flores llegaron a Nueva York, esposados y con la cabeza cubierta, para enfrentar cargos de narcotráfico en EE. UU. FOTO: AFP

Cerca de las cinco de la tarde de ayer, el avión que transportaba a Maduro y a su esposa llegó a la Base Aérea Stewart de la Guardia Nacional en Nueva York. Así, inició formalmente esta nueva etapa del proceso judicial en contra del dirigente venezolano.

Según el escrito de acusación, conocido en EE. UU. como indictment, ambos son señalados de liderar una supuesta conspiración criminal que se habría extendido desde 1999 hasta 2025 y que para las autoridades norteamericanas se dio para favorecer al supuesto “Cartel de los Soles”. Entre los cargos se encuentran los delitos de narcoterrorismo, importación de cocaína a EE. UU., posesión de drogas y armas.

El cinco de enero, Maduro se enfrentará por primera vez a un juez quien determinará su pena. En caso de hallarlo culpable, el dirigente venezolano podría recibir entre 20 años de prisión y cadena perpetua.

Repercusiones internacionales

Zair Mundaray describe un escenario abiertamente polarizado tras la captura de Maduro, en el que comienzan a perfilarse dos bloques con intereses opuestos. De un lado, según él, los países que han sido socios políticos y estratégicos del régimen venezolano, como China y Rusia, y que han salido en su defensa bajo el argumento de la soberanía y la no injerencia.

Allí mismo se encontrarían organismos internacionales como la ONU, desde donde el secretario Guterres (foto) rechazó las operaciones de EE. UU. Del otro lado, explica, estarían los actores que consideran que en Venezuela ya no existen vías institucionales internas y que cualquier salida pasa necesariamente por una presión externa combinada con una redefinición del poder interno.

Mundaray cuestiona con dureza a quienes, pese a guardar silencio frente a violaciones sistemáticas de derechos humanos, secuestros, desapariciones y ejecuciones, hoy se pronuncian en defensa de Maduro. En ese grupo ubica, entre otros, al presidente colombiano Gustavo Petro, a quien señala como parte de un entramado de respaldos políticos que, en lugar de exigir garantías democráticas, legitiman la continuidad de un poder de facto.

Según Mundaray, el debate sobre la “injerencia extranjera” resulta engañoso cuando se analiza el contexto venezolano. A su juicio, ese argumento pierde peso en un país donde todas las instancias institucionales fueron capturadas por el poder, y donde la oposición civil ha sido sistemáticamente reprimida.

“Las vías se agotaron”, insiste, recordando que los venezolanos no cuentan con armas ni mecanismos reales para enfrentar a un Estado que, en su definición, funciona como un “narcoestado”.

Siga leyendo: “Edmundo González debe asumir de inmediato su mandato”: María Corina Machado tras captura de Maduro

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