Mientras el presidente estadounidense Donald Trump y la primera Melania disfrutaban de un truco que les mostraba el mentalista Oz Pearlman, una serie de disparos se escucharon en el hotel Hilton, en Washington, durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
No estaban solos: en ese salón de baile los acompañaban alrededor de 2.500 invitados que celebraban la Primera Enmienda y la libertad de prensa. Las detonaciones obligaron a periodistas, miembros del gabinete presidencial y hasta al vicepresidente a esconderse debajo de las mesas mientras esperaban ser evacuados por el equipo de seguridad.
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Todo ocurrió en cuestión de minutos, pero poco después capturaron a un hombre identificado como Cole Allen, un profesor de 31 años de Torrance, California, quien fue reducido dentro del lugar antes de que pudiera acercarse al salón principal en donde también estaban el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
¿Estaba preocupado Donald Trump?
En una entrevista con el programa 60 Minutes de la cadena CBS, el mandatario estadounidense indicó que “no estaba preocupado”, pues al fin de cuentas, no sería el primer atentado que presencia, aunque desconoce si realmente iba dirigido hacia él.
“Leí un manifiesto que dice que se ha radicalizado. Era cristiano, creyente, y luego se convirtió en anticristiano, y ha cambiado mucho. Ha estado pasando por muchas cosas, según lo que escribió”, dijo Trump cuando le preguntaron sobre Cole Allen.
Cuando le preguntaron si estaba angustiado, él solo se limitó a responder: “No estaba preocupado. Entiendo la vida. Vivimos en un mundo loco”. Su expresión durante lo ocurrido fue diferente a la de la primera dama, quien, al momento de escuchar los disparos, mostró un rostro de angustia.
Sobre la reacción de la primera dama, Trump afirmó que creían que era el sonido de alguna bandeja que se había caído, pero “para entonces creo que ella se dio cuenta de antemano de que eso era más una bala que una bandeja. Y ella estaba... yo... la miré a la cara hace un rato antes de venir. Vi la escena. Me la mostraron y, ya sabes, un primer plano bastante bueno. Y... ella parecía... muy molesta por lo que acababa de pasar, ¿sabes? ¿Por qué no?”.
El republicano reconoció en la entrevista con el medio citado que entorpeció un poco la labor del equipo de seguridad por su necesidad de entender lo que ocurría. “Bueno, lo que pasó fue... fue un poco culpa mía. Quería ver qué estaba pasando, y no se lo estaba poniendo fácil. Quería ver qué sucedía. Y para entonces empezamos a darnos cuenta de que tal vez era un problema grave, un tipo de problema diferente, uno grave”, manifestó.